- Tres experiencias de reencuentro entre ex alumnos demuestran que la amistad y los buenos tiempos, no quedaron olvidados en las aulas del colegio
Algunos se casaron, otros se fueron del país y de algunos otros no se tiene noticia. Después de bachillerarse el contacto con los amigos y compañeros del colegio poco a poco se va perdiendo, pues cada uno busca su vida por un camino diferente al que un día los unió.
Sin embargo, siempre hay algunos, que negándose al olvido buscan un pretexto para reunirse con los viejos compañeros, para recordar o revivir las anécdotas que hicieron inolvidables los años de colegiales y compartir los cambios en la vida que el destino les ha ofrecido.
“Nosotros hemos sido un grupo bien unido, ahora queremos saber qué ha hecho el resto de la gente”, expresó Claudia Robleto, ex alumna del Colegio Calasanz, quien después de diez años, junto a otros amigos tendrá su primera reunión de ex alumnos.
Richard Mena, de la generación 2001 del Colegio Bautista, dice que su grupo siempre buscaba un pretexto para reunirse y que el reencuentro de ex alumnos fueron ideas locas de sus amigos para reunir a los compañeros, sobre todo porque no los ven con frecuencia, “además sentíamos la curiosidad de ver qué había pasado en la vida de cada quien”, añadió.
35 AÑOS DESPUÉS
En 35 años muchas cosas pueden pasar, la vida da muchas vueltas y con ellas cambia la vida de las personas, pero no la amistad verdadera. Esto lo comprobó la generación del 72 del Colegio Pureza de María, que el año pasado tuvo la reunión de ex alumnas, en conjunto con el aniversario del colegio.
“Recordamos todas las vivencias del grado, los retiros y las pijamadas que hacíamos, los novios; y también lo combinamos con nuestra vida de adultas y casadas, ya hablamos de los hijos y los nietos”, dijo doña Carina de Atha, organizadora de la reunión, quien expresó que lo más lindo ha sido la amistad que ha quedado entre ellas.
CóMO CELEBRAN
Mena explicó que su grupo se reúne en algún bar a tomarse unos tragos y platicar para actualizarse, y que los temas de conversación son “los malos ratos que le hacían pasar a los profesores”.
Por su parte, doña Carina y sus compañeras vivieron cuatro días de celebración, donde hubo almuerzos, viajes a Granada y una visita a la isletas; reunión a la que incluso asistieron compañeras que vinieron desde el extranjero.
Robleto indicó que la reunión de los ex alumnos del Colegio Calasanz se realizará el próximo 15 de diciembre, con la celebración de una misa que oficiará Juan de Dios, un ex compañero que se hizo sacerdote y luego realizarán una fiesta para ponerse al día sobre las vidas de sus compañeros.
RECUERDOS QUE NUNCA SE OLVIDAN
Es casi una regla que en este tipo de reuniones el tema central, más que las clases de matemática o física, sean los recuerdos de las aventuras o los castigos de los estudiantes.
“Una vez salió corriendo uno de nuestros profesores del enojo, e imagínate que llevaron – de una sección de 42 alumnos— a 35 alumnos— a la Dirección; fue divertido”, recordó riendo Mena.
Robleto cuenta que en una ocasión, se presentó una guerra de papeles en el aula, y el Padre que les impartía clases los sacó a todos a tomar sol por media hora, pues el aula había quedado sucia.
“Los buses del Colegio eran marca Ford y tenían unas grandes letras niqueladas, resulta que como todas en mi grupo teníamos un novio; uno se llamaba Francisco, el otro Olwaldo, la otra tenía un novio que se llamaba Roberto y el otro se llamaba Diego. Entonces nos robamos las letras del bus para que cada quien tuviera la inicial del novio”, cuenta entre risas doña Carina.
Los tres coinciden en que más que risas, apodos y chismes, estas reuniones son muy importantes porque permiten reforzar los lazos de amistad entre personas que más que compañeros de clases, fueron compañeros de crecimiento, pues con algunos se estudió desde el preescolar.
Y como afirmó Richard Mena “estas reuniones nos han servido para contactarnos aún más y conseguir pata en algún trabajo”.