Ministros de Economía de las 20 economías más grandes del mundo exhortaron el domingo a los países con grandes superávit de cuenta corriente —una aparente alusión a China— a flexibilizar sus tasas de cambio.
Se había previsto que China, miembro del bloque conocido como el G20, sufriría presiones en la reunión de dos días para revalorar el yuan, que permanece sin cambios, mientras el valor de otras monedas como el dólar canadiense, el real brasileño y el euro se va a las nubes.
Pero la Ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, en tanto, dijo a reporteros que “nosotros no mencionamos específicamente ninguna moneda”. Por su parte el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, prometió que habrá progresos en los próximos meses respecto al reclamo de los países en desarrollo de tener mayor voz en la institución.
El Grupo de los 20 advirtió sobre una probable desaceleración del crecimiento económico mundial, pero dijo que sería modesta. “Sigue siendo difícil pronosticar su alcance y duración”, dijo un comunicado al cabo de la cumbre de dos días de ministros de economía y jefes de bancos centrales de las economías más desarrolladas y emergentes.
Resolvieron trabajar concertadamente para resolver los problemas monetarios, pero no dieron recetas. “También acordamos que la disminución en forma ordenada de los desequilibrios globales y la sustentación del crecimiento global son responsabilidades compartidas”, dice el comunicado.
El desequilibrio global, impulsado en parte por el enorme déficit de cuenta corriente de Estados Unidos y el aumento de los precios de las mercancías, ha producido grandes superávit de cuenta corriente y beneficiado las monedas de economías emergentes como China.