Ranchón El Guapinol es el punto que marca el inicio para recorrer el cerro Guasara. ( LA PRENSA/ A. LORÍO)

Indígenas impulsan turismo comunitario

Conozca las bellezas naturales y las leyendas del cerro Guasara en el municipio de Mozonte [doap_box title=»Historias para contar» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Hugo Salvador Núñez Ortez, técnico coordinador del proyecto de turismo comunitario en la comunidad El Cacao, reveló que entre las creencias figuran aquellas que hablan de que en La Cueva del Diablo se elegía […]

  • Conozca las bellezas naturales y las leyendas del cerro Guasara en el municipio de Mozonte
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Hugo Salvador Núñez Ortez, técnico coordinador del proyecto de turismo comunitario en la comunidad El Cacao, reveló que entre las creencias figuran aquellas que hablan de que en La Cueva del Diablo se elegía a los caciques y líderes indígenas.

Pero también se dice que las cuevas fueron minas de donde los españoles sacaban oro y, para evitar que los indígenas se acercaran, inventaron “historias de caminos”, que al final lograron conservar la reserva natural de bosques de pino.

Juan José López, tesorero de la junta directiva de la Comunidad Indígena de Mozonte, aseguró que cuando niño sus abuelos le contaban que todo aquel que lograra llegar solo a la Cueva del Diablo un Viernes Santo a las doce del mediodía, lograba ver a una joven muy bonita.

“Varias veces lo intenté, yo quería ver a la muchacha, pero nunca lo logré”, indicó.

La comunidad sigue creyendo que el Guasara tiene sus misterios. Una señora del lugar cuenta haber visto a un jinete vestido de negro al que quiso saludar a plena luz del día en uno de los caminos, pero que al pasar a su lado se “erizó” tanto por el profundo olor a azufre que despedía.

Otros vecinos aseguran que para ellos es común ver bajar tres luces por uno de los costados de la falda del cerro, durante las primeras horas de la noche todos los días. Presumen se trata de tres personas con ocote encendido, pero que nunca logran descubrir de quiénes se trata.

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CORRESPONSAL/ NUEVA SEGOVIA

Las creencias, la historia y las bellezas naturales son un mosaico de motivos para que la comunidad indígena de Mozonte organizara a la comunidad de El Cacao para promover el turismo comunitario, teniendo como punto de referencia el cerro Guasara, al sur del municipio.

La comunidad indígena de Mozonte concluyó recientemente, después de casi un año de ejecución, el proyecto de promoción del turismo comunitario, con la inauguración de 10 viviendas sencillas aunque adecuadas para albergar a los turistas que buscan aventuras. Aparte prepararon a más de 30 guardianes del Guasara, que trabajarán en la conservación y protección de la reserva natural.

Las viviendas construidas durante siete meses, están hechas de adobe, tejas y madera de pino. Se logró levantarlas con el aporte de la mano de obra de los beneficiarios, y financiadas por el Programa de Pequeñas Donaciones del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Los beneficiarios como Modesta López, quien reside en las faltas del cerro Guasara, desearon siempre una vivienda digna, pero por sus condiciones económicas extremadamente pobres y ubicadas en lugares de difícil acceso nunca imaginaron tenerlas.

Ahora tiene una casa y puede alquilar uno de los cuartos al turista que opte por visitar la región.

Mario López, delegado del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) en Nueva Segovia, avaló la iniciativa y sostuvo que el turismo comunitario es un recurso que debe intensificarse con las riquezas naturales que posee este departamento.

EL RECORRIDO

La comunidad El Cacao ahora está preparada y organizada para brindar los servicios de alojamiento, alimentación y guías turísticos.

El Ranchón El Guapinol es un punto de partida para iniciar el recorrido por senderos que recorren parte de las aproximadamente 450 hectáreas de la reserva natural, así como las estaciones, que están acondicionadas con chozas y torres que permiten contemplar el panorama a la medida que el turista va ascendiendo hacia la cima del cerro Guasara.

El Mirador El Sulimán o Cueva de los Garrobos es la primera estación, desde donde se observan los límites de la comunidad.

La segunda estación es la llamada Conservación de Flora y Fauna, hasta donde se llega al lugar conocido como El Sinagal, donde se observa la cordillera Dipilto-Jalapa y si se tiene buena visibilidad incluso se puede apreciar el cerro Mogotón, el más alto de Nicaragua y ubicado en el límite entre Mozonte y San Fernando.

Posteriormente se llega a la Silla del Diablo (una piedra en forma de asiento) desde donde según la creencia, una vez pasado el lugar nadie se puede regresar. Y se sigue el sendero hasta el lugar conocido como El Picacho, hasta finalmente a llegar a la Cueva del Diablo.

El cerro Guasara posee 1,072 metros de altura sobre el nivel del mar. Según estudios realizados por la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), a través de veterinarios y agrónomos, sus tierras son de vocación forestal.

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