- Empresarios y FMI discrepan sobre impacto de la agroindustria en precios de los alimentos
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El avance de los biocombustibles se consolidará en los próximos cinco años con una segunda generación mejorada de estos fluidos, cuya expansión no afectará en el precio de los alimentos, según empresarios y expertos del sector, reunidos recientemente en una conferencia en Miami.
El creciente uso de biocarburantes para enfrentar el cambio climático afecta los mercados de materias primas mundiales, según ha indicado el Chicago Mercantile Exchange (CME), el mayor mercado mundial de materias primas agrícolas. En tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que una creciente dependencia mundial de los productos alimenticios como fuente de energía, puede aumentar los precios de alimentos en los países pobres, lo cual tendría “serias implicaciones”.
Pero para los empresarios que apostaron por estos combustibles alternativos, estas afirmaciones no responden a la realidad.
EMPRESARIOS SALEN AL PASO
“Es una concepción errónea y una afirmación no acertada en absoluto. No estamos dejando a nadie sin comer” por producir biocombustibles, dijo a la AFP, Sean O’Hanlon, director ejecutivo del Consejo Estadounidense de Biocombustibles, con sede en Miami.
“El tipo de maíz que se usa para el etanol es maíz que se destina para alimento de animales. No es el maíz dulce de consumo humano”, afirmó.
El directivo consideró que la demanda del mercado provocará una expansión de los biocombustibles.
“Habrá diferentes tipos y de distintas fuentes. En cinco o siete años será más accesible y podremos ver surtidores en las gasolineras con etanol o bioetanol”.
O’Hanlon negó además que los biocombustibles provoquen un aumento en el precio de los alimentos. “Lo que provoca un aumento en el costo de los alimentos es el precio actual de la energía. El hombre que tiene que transportar alimentos de la fábrica al negocio paga más por el combustible y tiene que aumentarle a sus clientes”, dijo.
Las nuevas fuentes para obtener combustible y un empleo cada vez mayor de residuos para la generación de energía permitirán que los bioproductos ganen mercado en forma paulatina y puedan competir con menores costos, coincidieron especialistas reunidos en el Seminario sobre Energía Renovable, organizado por la Agencia de Comercio e Inversión del Gobierno de Gran Bretaña.
COMBO DE RUBROS
“Los biocombustibles de segunda generación utilizan residuos celulósicos de la madera, de caña de azúcar y de cosechas de maíz. No tienen ninguna incidencia sobre los alimentos”, dijo a la AFP, Raúl Parisi, vicepresidente de Dynamotive, una empresa argentina que fabrica el llamado bio-oil, destinado a la industria y a la generación de electricidad, a diferencia del etanol y el biodiesel, ambos destinados al transporte.
Para José Moreira, directivo brasileño de MGM Internacional, con oficinas en Miami y varios países de América Latina, Egipto y China, “la primera generación de etanol ha logrado reducir las emisiones de gases contaminantes de manera fantástica gracias a la caña de azúcar”, y adelantó que la próxima etapa de fabricación del combustible estará más vinculada a los desechos.
Moreira consideró que los desafíos para los biocombustibles “son mejorar el proceso y reducir los costos”.
En cambio para David Stewart, presidente de Citrus Energy, el gran objetivo es que los combustibles “se desplacen de abajo hacia arriba de la tierra”, y en tal sentido la firma trabaja para convertir desechos de las naranjas, una de las principales industrias del Estado de Florida, en fuente de fabricación de etanol.