Medita sobre un poema suyo después de ser leído. (LA PRENSA /CORTESíA DE CLAUDIA GORDILLO)

Poesía reunida de Carlos Martínez Rivas

Aparece antología de poemas de CMR, compilada por Pablo Centeno Gómez, una edición casi completa de la obra inédita que dejara el poeta Es con veneración que fue realizado. Me refiero al libro Carlos Martínez Rivas, Poesía Reunida, compilado, reordenado, introducido y anotado por Pablo Centeno Gómez y hecho público por Anamá, Ediciones Centroamericanas, durante […]

  • Aparece antología de poemas de CMR, compilada por Pablo Centeno Gómez, una edición casi completa de la obra inédita que dejara el poeta

Es con veneración que fue realizado. Me refiero al libro Carlos Martínez Rivas, Poesía Reunida, compilado, reordenado, introducido y anotado por Pablo Centeno Gómez y hecho público por Anamá, Ediciones Centroamericanas, durante la Feria del Libro que tuvo lugar en el Palacio Nacional de la Cultura, el pasado mes de septiembre.

En seiscientas trece páginas, Centeno nos ofrece cuatrocientos treinta textos suyos, de Carlos y treinta de autores diversos, de los que se apropió traduciéndolos, dándonos versiones, por mencionar algunos, de Malcolm Lowry, de D. H. Lawrence, Shakespeare, Quinto Horacio Flaco o Baudelaire, con su acento personal; poesía personalizada ajena.

Pero además, muy cuerdamente, Centeno Gómez escribe su cerio de esta edición, en la que describe, “con pelos y señales”, la conformación o estructuración del contenido poético de la obra del poeta CMR, donde afirma, entre otras señas, indicaciones o claves para su lectura, que “un aporte novedoso de esta tarea de años de exploración y estudio de la huraña producción poética de CMR, es el rescate, la reconstrucción, y reordenamiento de la obra Allegro Irato (Alegre Ira)”.

Todo lo anterior sustentado en su trajinar en el Archivo Nacional del Palacio de la Cultura, hurgando en los expedientes que contienen la obra del poeta. Inserta, también, su Carlos Martínez Rivas, Breve Perfil, donde se encuentran numerosas notas escritas por el poeta, que iluminan lateralmente o de frente, sus senderos y el cómo y por qué de su escritura. Escribe Carlos: “Es una cosa sentirse montaraz ignorante y otra cosa sentirse montaraz con tanto conocimiento como el de ellos. Esa es la diferencia que ellos notaban conmigo, Cortázar y Paz. Aquellos eran hispanoamericanos que pertenecían a las élites europeas. Mientras que yo, era el hispanoamericano que, abarcando todo lo que ellos sentían, veían y conocían, yo había permanecido salvaje”. Ese texto, dice entre otras cosas, del rechazo a convertirse en un asimismazo como los ocupantes belgas le decían a los nativos del Congo cuando aceptaban sus valores y sus formas de ver y hacer la vida.

Y otra, iluminadora de lo que aún no terminan de entender los otros iluminados. “Pareciera que la gente se pregunta a qué hora o cuándo he saboreado y acumulado yo tanta lectura en esta época y posterior. Porque de acuerdo con lo que ven de mi vida pública, externa, no se lo explican. Deducen que los 14 años que viví en Europa me los pasé bebiendo vino; los diez en EE.UU. bebiendo whisky y el resto de mi existencia centroamericana en Costa Rica y Nicaragua, bebiendo ginebra extra-concha y Flor de Caña etiqueta negra. Lo que ocurre es que nunca he sacado, como algunos muchos, mi disciplina a la calle. A la calle sólo he sacado mi disipación y he reservado mi disciplina para la intimidad”.

Y el tercer trabajo que presenta Pablo Centeno, es el titulado Carlos Martínez Rivas, Poeta y Maestro, donde pone de manifiesto sus opiniones personales sobre Carlos, sobre las actitudes de este y manifiesta, entendida ésta como el culto a las cosas sagradas: Dios, los santos, la poesía o el poeta, en este caso.

El libro, con un dibujo del pintor Andrés Cornejo, (París 1951), en la portada, es a nuestro juicio, todo lo modesto que se quiera, un acontecimiento cultural, no sólo para Nicaragua sino para todo el ámbito de las letras de nuestro idioma pero ha recibido hasta ahora, un silencio como loza, o sepulcral, por parte, supongo, de este olimpo acuoso, contra el que es tan duro luchar.

Por de pronto, Pablo Centeno Gómez, con esta primera etapa, dice él, de rescate de la obra carlosmartineana, ha unido su nombre, en la bibliografía del futuro, al de Carlos Martínez Rivas, lo cual aplaudimos y celebramos y esperamos las próximas etapas. He acusado recibo… y brindo por ello.

La Prensa Literaria

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