- Una gira que toca puntos que le harán subir la adrenalina y en otros se sumergirá en las aguas de la historia
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Historias y aventura es lo que encierra la Ruta de los Volcanes, donde usted pone a prueba su espíritu aventurero y su resistencia física. Por ejemplo, puede escalar el Cerro Negro y será recibido por Cristo Rey y Ave María, dos pequeños cráteres producto de la última erupción de este pequeño rebelde.
Una de las ventajas que presenta la Ruta de los Volcanes es poder escoger entre los diez conos que la componen.
Si escoge escalar el volcán Cerro Negro tiene dos opciones, una llegar por la mañana y escalarlo; la otra es acampar donde están los guardaparques e iniciar el ascenso a la cúspide al siguiente día.
Las recomendaciones que da el guía, en este caso Guillermo Bobadilla, es desayunar ligero, llevar repelente para la noche, rehidratantes, agua embotellada y bloqueador solar. ¡Ah! No olvide llevar dulces.
Antes de llegar donde están los guardaparques, los excursionistas tendrán la oportunidad de apreciar paisajes espectaculares, como la perfección de la boca del volcán El Hoyo.
El ascenso del volcán Cerro Negro, según recomienda el guía, se debe hacer por la parte noreste, es un camino forrado con piedras de todos los tamaños que dificulta más la subida. Algo importante, siempre siga las flechas blancas que indican el sendero.
En la medida que escala, el terreno que pisa va cambiando. Ahora predomina una especie de arenón y cuando se llega al borde es más sólido, esa parte de la travesía es más tranquila, las ráfagas de viento algo fuertes refrescan el ambiente, por eso los rayos solares no se sienten mucho.
Una vez en la cúspide del volcán el paisaje es impresionante. Se me olvidaba algo importante, recomendarles llevar cámara en mano para atrapar todos los momentos del ascenso, son imágenes que no olvidará nunca.
EL DESCENSO
Si ascender a la cúspide del Cerro Negro fue una prueba para nuestra resistencia, el descenso es más placentero y sobre todo lleno de emoción, ya que puede bajar por las faldas del volcán como si esquiara pero en tablas rudimentarias.
Los más atrevidos lo pueden hacer de pie, mientras los que tienen mayor cuidado lo realizan sentados. No es necesario ser un experto en la materia, algunas explicaciones rápidas de parte del guía, y listos para descender.
Después de la aventura puede dirigirse a la ciudad de León donde podrá degustar comida nicaragüense en el restaurante El Sesteo y reponer energías.
Pero si desea quedarse y dar un tour por la ciudad, puede descansar en el Hotel San Juan de León o el Hotel La Posada del Doctor.
EL MOMOTOMBO
El panorama cambia cuando la gira se enfoca 60 kilómetros hacia el sureste, hacia el volcán Momotombo. Para llegar a este coloso, la ruta a seguir es bordeando una pequeña parte del lago de Managua, en camionetas 4×4.
Con estos vehículos puede llegar hasta unos 400 ó 550 metros, lo que acorta el tiempo de escalado, el cual dura entre 8 y 10 horas, si se hace a pie.
El repelente es importante, ya que los zancudos son los primeros que les darán la bienvenida. Una recomendación, no se agarre de las plantas durante el ascenso o descenso, estas pueden ser venenosas y con sólo rozarlas producirán quemazón y dolor profundo.
El paisaje verde cambia a medida que sube y empieza a aparecer la conocida superficie volcánica, donde predomina un color rojizo, combinado con un negro oscuro.
Podrá observar paisajes maravillosos, como el lago de Managua, la laguna Charco Verde, entre otros puntos. A esa altura los zancudos han desaparecido y ráfagas de viento refrescan el ambiente.