- Naciones Unidas insta a potenciar la producción de biocombustibles sin afectar el medio ambiente y la seguridad alimentaria
Mientras algunos países del planeta promocionan la bioenergía como una alternativa energética mundial frente a los combustibles fósiles como el petróleo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se está lanzando a comprobarlo.
En un reciente informe denominado Bioenergía Sostenible: un marco para la toma de decisiones, del mecanismo ONU -Energía, que incluye a agencias y expertos de Naciones Unidas en el área energética, se abordan temas relacionados con la sostenibilidad económica, social y ecológica de la bioenergía, con el objetivo de proporcionar un marco de trabajo para los tomadores de decisión a nivel mundial.
Y de paso garantizar que “se resuelvan las necesidades energéticas de la población, al tiempo que se protege el medio ambiente a nivel local y mundial”.
Originalmente publicado en inglés, el documento es presentado ahora en español, traducido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), a través de su Oficina Regional para América Latina y el Caribe, para permitir la divulgación del documento entre un mayor número de personas y organizaciones.
En el escrito se incluyen varias interrogantes y temáticas, como los beneficios y desventajas de la producción de bioenergía.
LOS BENEFICIOS
Por ejemplo, el informe menciona que los beneficios de los sistemas de bioenergía están relacionados con la reducción de la pobreza, el acceso a servicios básicos, así como al desarrollo económico y de infraestructuras en áreas rurales.
Añade que los mercados de los biocombustibles ofrecen un gran potencial de oportunidades a los productores agrícolas, al tiempo que indican que pueden beneficiar a una cuarta parte de la población mundial que actualmente no tiene acceso a la electricidad.
“La bioenergía moderna permite ofrecer mayores servicios energéticos y más baratos en áreas rurales remotas, apoyar el crecimiento de la productividad agrícola y de otros sectores, lo que podría tener implicaciones positivas en el acceso a los alimentos”, detalla el documento.
Recalca que la bioenergía puede ayudar a los 1,600 millones de personas que a nivel mundial carecen de energía eléctrica en sus casas, así como a los 2,400 millones que utilizan paja, estiércol y otros combustibles obtenidos de la biomasa para sus necesidades diarias de energía.
Sin embargo, advierte del impacto del uso de la bioenergía en términos de seguridad alimenticia, el cambio climático, la biodiversidad y los recursos naturales.
LAS DESVENTAJAS
“A no ser que las nuevas políticas que se pongan en marcha tengan en cuenta la protección de las tierras amenazadas, garanticen un uso socialmente aceptable de la tierra y vayan encaminadas a un desarrollo sostenible en su conjunto, el daño social y medioambiental de la bioenergía puede en muchos casos superar a los beneficios”, asevera el informe.
Por ello, la ONU señala que la industria bioenergética puede provocar un desequilibrio en el abastecimiento alimentario, al destinar las tierras, aguas y otros recursos a la producción de biocombustibles, en detrimento de productos básicos.
Esa situación, según señala, provocaría una escasez y subida del precio de los alimentos y empeoraría las condiciones de la población que ya vive en el límite de la pobreza.
En ese sentido, en el informe se recomienda que se “deben garantizar que se da prioridad a las cuestiones de seguridad alimentaria”.
LOS PRODUCTOS
Actualmente Brasil es el mayor productor de etanol, un biocombustible elaborado a partir de la caña de azúcar, cuyas autoridades han indicado que el cultivo no amenaza por ello la seguridad alimentaria ni el medio ambiente.
Entretanto Estados Unidos produce etanol, pero a base de maíz, lo que ha sido criticado por el mismo presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Nicaragua se ha lanzado a la producción y exportación de etanol, obtenido de la caña de azúcar, aprovechando el excedente de la producción, por lo que la industria ha asegurado que el consumo interno del endulzante está asegurado.
La zafra nacional 2006-2007 superó los 11 millones de quintales, de los cuales poco más de cinco millones se destinan al consumo interno.