LA PRENSA/U. MOLINA

Diseño y negocios

María Renée Quinteros es diseñadora de collares y una joven empresaria [doap_box title=»Conociendo a María Renée» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Vida personal y negocios. Vida personal. María Renée tiene un noviazgo de ocho años con Oscar Escobar, un matagalpino a quien conoció a través de su hermano cuando era adolescente. Empresaria. Es propietaria de la tienda Oxus […]

  • María Renée Quinteros es diseñadora de collares y una joven empresaria
[doap_box title=»Conociendo a María Renée» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Vida personal y negocios.

Vida personal. María Renée tiene un noviazgo de ocho años con Oscar Escobar, un matagalpino a quien conoció a través de su hermano cuando era adolescente.

Empresaria. Es propietaria de la tienda Oxus y aunque en sus comienzos trabajó en una empresa de publicidad, asegura que el mayor orgullo que tiene en su vida es la tienda que dirige.

Su meta. “Sacar adelante mi negocio. Esa es la lucha que tiene todo nicaragüense, porque no todos los días a uno le va bien, pero hay que ser optimista y tener iniciativa”.

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Nació en México y se nacionalizó nicaragüense. Está orgullosa de ser nicaragüense y, sobre todo de haber vivido en Matagalpa, ella es María Renée Quinteros, diseñadora de collares. “Siempre he tenido ese lado creativo. Mi madre y yo usamos muchas joyas. Al parecer, ella vio ese lado creativo en mí y fue con ella que compré piedras para hacer mis primeros diseños y así empecé a hacer collares”, afirma María Renée, de 26 años.

Creció y estudió en el colegio de monjas San José de Matagalpa, lugar donde obtuvo sus mejores recuerdos.

“Vivir en Matagalpa fue la mejor etapa de mi vida, sobre todo, la infancia por la inocencia que todo niño posee en ese momento, las amistades y las travesuras que hacía”, afirma Quinteros.

Travesuras de la adolescencia como cuando aprendió a manejar, al salir con sus amigas o cuando perdían las joyas de una de las mamás, son unas cuantas anécdotas que María Renée recuerda con nostalgia.

Ingresar a la universidad significó un gran cambio para ella. Admite que tenía mucho miedo porque las monjas del colegio donde estudiaba, en su afán de educarlas, les decían que iba a ser una etapa muy difícil. Tiempo después, ya en la universidad Ave María College, de San Marcos, se dio cuenta de que no todo era como las monjas habían comentado. “Hay dificultades, pero no fue un gran obstáculo en mi vida”, dice.

En dicha universidad estudió mercadeo y administración de empresas. El mayor obstáculo que enfrentó fue el idioma. “Todas las clases eran en inglés y yo sólo sabía lo básico, es decir, lo que te enseñan en el colegio, mi base era hasta el tercer nivel y eso para ellos prácticamente es nada”. Con esfuerzos mejoró sus conocimientos.

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