(FOTO/LA PRENSA/ARCHIVO)

“Henry Roa siempre quiso dar lo mejor”

El leonés Henry Roa ha sido, sin espacio a dudas, el bateador más consistente durante la última década en la Selección Nacional de Beisbol. Ahora tiene un nuevo reto: Conducir al combinado Azul y Blanco a una difícil medalla en los XV Juegos Deportivos Panamericanos, que se realizarán en la ciudad de Río de Janeiro, […]

  • El leonés Henry Roa ha sido, sin espacio a dudas, el bateador más consistente durante la última década en la Selección Nacional de Beisbol. Ahora tiene un nuevo reto: Conducir al combinado Azul y Blanco a una difícil medalla en los XV Juegos Deportivos Panamericanos, que se realizarán en la ciudad de Río de Janeiro, en Brasil.

Henry Roa, Selección Nacional de Beisbol

Henry Roa es sin dudas el pelotero más consistente de los últimos años que ha militado en la Selección Nacional de Beisbol. Es evidente.

Su aporte con el combinado lo ha llevado incluso a obtener la medalla de plata en los Juegos Deportivos Panamericanos de Mar del Plata, en Argentina, en 1995.

Esa era la segunda medalla que lograba la Selección de Beisbol en Panamericanos. La primera se obtuvo en Caracas 1983. Además, la presea de 1995 era la primera y única hasta el momento de Roa en ese certamen regional.

Ahora, Henry Roa se marcha a Río de Janeiro, en Brasil, como abanderado de la delegación de 48 atletas, 38 varones y 10 mujeres, cerrando quizás su última participación en unos Juegos Panamericanos.

“No puedo asegurar que serán los últimos Panamericanos, porque no sé qué pasará en los próximos cuatro años. Pero mi esfuerzo ahí estará”, señala Roa.

La carrera de Roa en Nicaragua es sorprendente. Sin embargo, su consistencia como el mejor seleccionado nacional en la última década es aún más admirable.

Roa debutó en nuestra pelota a finales de los años ochenta y en la década de los noventa se convirtió en una de las piezas claves en aquel espectacular regreso de los Leones contra los Dantos en la Serie Final.

Un año después, en 1991, hizo su debut con la Selección Nacional en la Copa de Barcelona. Terminó el certamen con .412 de promedio y desde entonces, se volvió uno de los pilares fundamentales del combinado Azul y Blanco.

Junto a Nemesio Porras formó el dúo dinámico de la Selección Nacional. Y cuando Porras salió del escenario, Roa emergió como la principal figura, hasta nuestros días.

Roa registró .385 en el Mundial de 1994 en Nicaragua, se superó hasta .433 en el Mundial de Italia 1998, continuó creciendo a .462 en el Mundial de Taiwán 2001, terminó con .308 en Cuba 2003 y en Holanda 2005 se elevó a .438 en 9 juegos con 14 hits y 11 empujadas.

En los últimos cinco mundiales, Roa ha sido indiscutiblemente el pelotero más importante para la Selección Nacional de Beisbol.

Ha participado en tres Panamericanos: La Habana 1991, Mar del Plata 1995 y Winnipeg 1999. Por asuntos personales, no viajó a Santo Domingo 2003, cuando la Selección tuvo una de las actuaciones más sorpresivas que se recuerdan.

Curiosamente, Roa no ha tenido sus mejores números internacionales en Panamericanos. A excepción de La Habana 1991, donde promedió .370 (27-10), en Mar del Plata 1995 (.250) y Winnipeg 1999 (.125) no registró mejores estadísticas.

¿Qué ha pasado en Panamericanos?

Honestamente no sé. Pienso que es un asunto de suerte. Lamentablemente no he tenido buenas actuaciones, pero sí he dado lo mejor de mí en cada partido. De eso tienen que estar seguros.

No te ha ido bien en Panamericanos, pero tus números en eventos internacionales son admirables.

Ahora me están dando la oportunidad de mejorar mis números y siempre que me abran una puerta la voy a aprovechar al máximo. Mis padres me dijeron desde siempre que tratara de ser disciplinado y eso es lo que he tratado de ser y seguiré intentándolo.

MEDALLA DE PLATA

¿Dónde ubicarías la medalla de plata de Mar del Plata junto a los otros éxitos que has cosechado?

Sería una de las primeras. No sabría decirte en qué puesto, pero sin dudas estarías en las cinco primeras. La medalla de plata ocupa un lugar muy importante en mi carrera, porque además lo festejamos a lo grande. Lamentablemente no se pudo vencer a Cuba en esa ocasión, pero la plata era un buen resultado. Tantos éxitos que he tenido que la verdad una plata en Panamericanos es muy importante. Si llego a viejo espero recordarla con mucho entusiasmo. Ojalá no me ponga engañoso como muchos viejos, sino con orgullo decir “en aquel tiempo yo fui bueno y tengo una medalla de plata de Panamericanos para demostrarlo”. Lo único que le queda a uno es que disfrutó y trabajó mucho en el beisbol.

¿Qué recordás de esa medalla?

La tristeza por no ganar la medalla de oro, pero luego reaccionamos y nos dimos cuenta que la medalla de plata era un logro muy bueno. Una medalla en Panamericanos es muy difícil, así que ganar una de plata es aún más complicado. Sin dudas, es un éxito muy especial. Siempre lo voy a recordar como una de las mejores cosas que hice como pelotero de la Selección Nacional. Son cosas que uno nunca olvida.

En una carrera tan destacada como la tuya, ¿qué representa ahora, después de tres Panamericanos, llevar el Pabellón Nacional?

Siempre me he sentido feliz por cada oportunidad que me dan. Dentro del deporte es la máxima distinción que he tenido, encima de los campeonatos nacionales y otros premios que he tenido. Llevar el Pabellón Nacional implica representar no sólo al beisbol, sino al deporte de Nicaragua. Incluso mi familia me ha felicitado y está contenta por este nuevo éxito que he obtenido. Agradezco a todos los que votaron para que fuese yo el que llevara la Bandera Nacional.

Río de Janeiro será muy exigente para la Selección Nacional ¿Honestamente creés que hay posibilidades reales de pensar en una medalla?

Todos vamos en las mismas condiciones. Me refiero a que todos los equipos llevamos bate y pelota y partiendo de ahí, tenemos posibilidades. Ahora, sabemos que Cuba, Estados Unidos y República Dominicana llevan grandes equipos, pero nosotros tenemos un buen pitcheo y nuestro bateo es muy oportuno.

Pero, ¿hay chance?

Bueno, creo que la mente nunca está negativa. Nosotros salimos con la mente positiva. Pensando que seremos mejores que los demás países. Al igual que los atletas que participan, estamos claros que los chances son pocos, pero las ganas, la actitud está. En el campo de juego se decidirá.

¿Tu último Panamericano?

No sé. Espero que no. Uno siempre quiere aportar a sus equipos y más si se trata de la Selección. No puedo asegurar que serán los últimos Panamericanos, porque no sé qué pasará en los próximos cuatro años. Pero mi esfuerzo ahí estará. De cualquier manera quiero que quede el legado de que Henry Roa siempre quiso dar lo mejor.

¿Cómo sería el retiro perfecto de Henry Roa?

Ganando. Siempre me ha gustado ganar, como a cualquiera. Ganar es el retiro perfecto para cualquiera. Donde esté al momento de mi retiro y en el torneo que sea, me gustaría estar ganando.

¿Hace falta demostrar algo más?

Impulsado por la necesidad de evitar el Servicio Militar Obligatorio en la década de los años ochenta, Henry Roa decidió dedicarse por entero a la pelota y —sin esperarlo— se convirtió en uno de los mejores de la última generación, quizás sólo superado por el inicialista Nemesio Porras, ahora retirado.

Ahora, 17 años después de su debut, Roa comparte con LA PRENSA su historia y en medio de la humildad que le caracteriza, no esconde el orgullo que le provoca su exitosa carrera en la pelota.

Roa ha confesado en muchas ocasiones que después que salió del Colegio Calasanz en 1989 decidió jugar beisbol a manera de diversión. Sin embargo, cuando lo reclutan para el Servicio Militar cambió sus motivaciones.

El beisbol no sería más una diversión. Ahora sería su trabajo. La excusa perfecta para evitar el Servicio Militar.

Roa comenzó a jugar a los nueve años, alentado por amigos. No obstante —asegura el pelotero— nunca lo tomó en serio, en ese entonces. Hoy en día su carrera es tan seria que se ha llegado a establecer una rivalidad con Nemesio Porras.

Tanto Porras como Roa han negado en varias ocasiones la mencionada rivalidad, que no obstante no trasciende más allá del campo de juego.

¿Creés que sos el mejor pelotero?

Nunca me he creído más que nadie. Espero nunca decir que soy el mejor. Sí te puedo decir que estoy dentro de los mejores. Pero ser el mejor, no sé, quién sabe. Primeramente le pido a Dios que me tenga con salud. Yo no le pongo importancia a las comparaciones, simplemente en mi mente ha estado ser uno de los mejores.

Se dice que has sido quizás el mejor pelotero de la Selección de los últimos años ¿Vos realmente lo considerás así?

En la Selección de los últimos años han pasado muy buenos peloteros, incluyendo Nemesio Porras, Ramón Padilla y otros. Todos han sido buenos. Nunca me he tomado en serio eso de que soy el mejor de la Selección. Como te repito, espero ser recordado como uno de los mejores. Eso de ser el mejor se lo dejo a ustedes. En sus manos están las valoraciones.

¿Qué te hace falta?

La verdad es que Dios me ha dado tanto que no podría pedirle más. Dicen que no se debe pedir tanto a Dios y Él me ha dado mucho. Así que lo único que me queda es agradecer a Dios, mi familia y mis amigos por los éxitos que he alcanzado. No quiere decir que no tengo más que alcanzar. Cada reto, como este de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, es una meta a cumplir.

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