El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, realizó el martes un nuevo intento para convencer al menos a 16 senadores republicanos de que la reforma migratoria necesita salir adelante “y que ahora es el momento” para ello.
La cifra de 16 republicanos es el “número mágico” que se necesita para sumarlo a los 51 votos con los que cuentan los demócratas y llegar así a la mayoría de dos tercios en el Senado, 67 sufragios, requerida para superar cualquier intento de bloqueo del proyecto de ley.
Bush hizo estas declaraciones al salir de una comida de trabajo que mantuvo en el Capitolio con los senadores republicanos, en un último intento de convencerles sobre la necesidad de una “reforma migratoria integral” que incluya el refuerzo de la seguridad en la frontera.
El tema es tan importante que esta es la segunda ocasión que Bush se acerca hasta el Capitolio para presionar personalmente en favor de un asunto desde que llegó a la Casa Blanca.
El llamado realizado ayer por el gobernante busca impulsar la reforma migratoria que se estancó la semana pasada en el Senado, a pesar de contar con su aval.
El estancamiento del proyecto de ley en la cámara alta ha llevado a la paradoja de que el propio presidente tenga que animar a sus correligionarios a que apoyen una iniciativa de inmigración que supone una esperanza para 12 millones de ilegales que se calcula viven en EE.UU.