- Se dificultan negocios en Costa Rica
SAN JOSÉ/ AP
Los retrasos para ratificar el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana (DR-Cafta) mantienen en vilo a las empresas textileras instaladas en Costa Rica. Algunas ya cerraron puertas mientras otras toman medidas para mantener su competitividad.
Michael Borg dirige la empresa de confección BorKar, instalada en el poblado de San Rafael de Poás de Alajuela, a unos 30 kilómetros al Norte de la capital. Aunque tenían planes de despedir a 150 de sus 550 empleados, entre todos decidieron que una mejor opción era rebajar el período laboral cinco a cuatro días y así también sus salarios.
“Empezamos hace 14 años con 10 personas, llegamos a tener 1,150 puestos pero hemos ido bajando. Ellos (los trabajadores) hicieron la empresa conmigo, son muy buenos, luchadores y hemos tenido éxito juntos. Ahora sin el Cafta nos están quitando el aire para competir”, dijo el miércoles Borg en entrevista con AP.
“Estamos viendo una disminución en los clientes actuales y los posibles nuevos no quieren comprar en Costa Rica”, destacó.
BorKar se dedica a la fabricación de uniformes y trajes de hombre para firmas como Tommy Hilfiger, Perry Ellis, Claiborne y Keneth Cole.
Días atrás el viceministro de Economía, Jorge Woodbridge, advirtió que los más de 13,000 empleos en la industria textil corren peligro debido a los atrasos con el tratado, cuya aprobación está en suspenso en el Congreso costarricense.
También el presidente de la Asociación de Exportadoras de la Industria Textil, Miguel Schiffer, manifestó a la AP que la situación que vive BorKar es la misma para todas las compañías del sector.
“Algunas ya se fueron, el año pasado se perdieron 1,500 empleos y son más si se compara con los 35,000 que habían en los años noventa durante el apogeo de la industria”, resaltó.