- Una opositora venezolana del presidente Hugo Chávez vino a Nicaragua y lanzó una advertencia: “Cuidado la democracia se les va de la mano”. Ella cree que Chávez quiere expandir su cuestionada revolución a Nicaragua y que aquí deben buscarse las señales de las transformaciones que iniciaron allá y que ya se ven por acá
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¿Nicaragua convertida en un clon de la “Revolución Bolivariana” de Hugo Chávez? Es una pregunta que Lourdes de Ariemma no puede responder porque ella vive en Venezuela y aunque sabe bastante de la realidad de Nicaragua bajo el mando del presidente Daniel Ortega, no quisiera entrometerse en la política nicaragüense, pero no deja de advertir que “cuidado la democracia se les va de la mano”.
¿En qué sentido? Se le pregunta y ella, que ha vivido las etapas más álgidas que la oposición venezolana ha padecido bajo el poder de Chávez, responde: “Estudien cómo comenzó Chávez y cómo está ahora Venezuela”.
Respetuosa de la situación política de Nicaragua, ella no se atreve a opinar sobre lo que Ortega hace por aquí, pero sabe lo que Chávez hizo allá al inicio de su mandato en 1998 y, aunque no lo manifiesta directamente, percibe que la magnánima ayuda de 430 millones de dólares que el Gobierno venezolano ha ofrecido y empezado a dar a su par de Nicaragua “no será gratis” y que la fidelidad enfermiza que reclama para él y sus proyectos políticos “puede llevar a Nicaragua, Bolivia, Ecuador y a quien firme acuerdos con él, a otra Cuba, que es el sueño y concepto del Socialismo del Siglo XXI que proclama el Presidente de Venezuela”.
DEL DISCURSO AL HECHO
Lourdes de Ariemma es abogada con estudios de postgrados y maestrías en Ciencias Políticas, Económicas y Sociales. Como política en Venezuela tiene un amplio recorrido en la oposición a Chávez: candidata a la Asamblea Nacional en el 2000 por iniciativa propia; candidata a gobernadora del Estado de Portuguesa en el 2004, postulada a diputada en el 2005 por el Bloque Popular Democrático, una coalición de 14 partidos políticos y coordinadora del voluntariado democrático en la campaña presidencial del 2006, cuando Chávez se reeligió por segunda vez con el respaldo del 63 por ciento de los votos.
Ella recuerda cuando Hugo Rafael Chávez Frías salió a la vida pública tras haber organizado la Operación Militar Ezequiel Zamora en 1992, con la cual intentó derrocar por medio de golpe de Estado al presidente Carlos Andrés Pérez. “Los gobiernos de derecha y los partidos políticos tradicionales habían agotado sus modelos. Nadie creía en ellos y había muchas necesidades sociales incumplidas. Al parecer el pueblo necesitaba una voz nueva con energía y liderazgo, y de ahí salió Chávez proponiendo cambiar las cosas por la fuerza, pero falló”, dice ella.
Tras ese fallido intento de llegar al poder, Chávez Frías fue encarcelado hasta 1994 y posteriormente se postuló a la Presidencia en 1998, con la promesa de cambiar las leyes y ponerlas al beneficio de los más pobres, pero con igualdad y justicia para todos.
“Era un discurso de amor y paz, de reconciliación y democracia”, recuerda de Ariemma. Pero el discurso democrático no duró mucho y ya en el poder en 1999, Chávez inició un período de cambios en la Constitución, de colocación de ex militares amigos suyos en los puestos de las principales instituciones y de estructuración de redes de apoyo social paralelos a las instituciones ya establecidas.
“El asalto del oficialismo nos tomó por sorpresa, comenzó en un ambiente de paz y democracia a proponer cambios, en la oposición no teníamos la experiencia previa de lo que quería Chávez para cambiar el país, estábamos desarticulados y desorganizados, le dimos un voto de confianza y le permitimos muchos cambios. Cuando intentamos hacer algo, ya era demasiado tarde y el chavismo se había adueñado de todos los poderes”, comenta la politóloga venezolana.
CONCENTRACIÓN DE PODER
La oposición intentó un referendo para que el pueblo decidiera si aceptaba o no las reformas constitucionales propuestas por Chávez, y los resultados fueron demoledores a favor del presidente venezolano, quien incluyó en sus cambios constitucionales la reelección presidencial y medidas electorales acordes a sus proyectos. El resultado aún se ve: Chávez obtuvo el ciento por ciento de los puestos de diputados en la Asamblea Nacional y las instituciones del Estado.
“Al comienzo prometió respetar todo, combatir la pobreza, respetar a las empresas privadas y el libre mercado, incentivar la economía, tolerar la libertad de prensa y liberar al país de las ataduras de los organismos financieros”, dice ella y es aquí donde por primera vez comenta sobre Nicaragua: “He oído un discurso similar por aquí, cuidado la democracia se les va de la mano”.
Después que en 1999 Chávez iniciara los cambios constitucionales, ubicó a sus aliados en puestos estratégicos: Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía de la República, Contraloría y demás oficinas estatales, incluyendo la Asamblea Nacional donde logró seducir a la oposición y se hizo de una mayoría oficialista.
“En nombre de la democracia y el pueblo, Chávez empezó a crear secretariados e instituciones populares que tenían mayor importancia que los ministerios y les fue entregando aparte de poder político, capital económico, pero no ocurría lo mismo con las instituciones públicas ya existentes”, relata y detalla el fenómeno.
Con el dinero del Estado, las instituciones paralelas creadas por Chávez recibían más recursos y atención para las atenciones sociales básicas que los ministerios tradicionales.
Comenzó a combatir el analfabetismo, a organizar cooperativas de campesinos y productores por medio de la entrega directa de dinero y bienes, empezó a operar a personas enfermas y regalar medicinas genéricas con el logo del gobierno de Chávez, mientras que los hospitales lucían desabastecidos.
“Creó los proyectos Barrio Adentro con delegaciones de médicos cubanos, creó una institución paralela militar con los reservistas, pero ellos sólo obedecen al Presidente y además creó unas redes de mercados populares que compiten deslealmente con la economía privada”, relata la opositora venezolana.
“Se llaman mercales e importan pollos, pescados, cereales, lácteos, todo tipo de alimentos que los compran subsidiados por el Estado, los distribuye con los medios del Estado, con vehículos del Ejército y soldados que despachan y mantiene los precios bajos congelados desde hace tres años porque los costos los asume el Estado. Los mercales no pagan impuestos ni agua, ni energía, ni nada, porque todo lo asume Chávez, todo eso se ha convertido en una red política de donde sacan a la gente a votar o a manifestarse en apoyo al Gobierno, pero en vehículos del Gobierno y con fondos del Gobierno”, denuncia.
ESTILO MICOIN
“Chávez quiere mantener los precios de todos los productos que se venden en Venezuela al precio de los mercales, pero los privados no tienen el subsidio que Chávez les da a sus mercales y por el contrario, los acusa de oligarcas y los obliga a pagar impuestos y que asuman todos los costos de importación y producción, entonces los empresarios privados al empezar a dejar de percibir ganancias y generar pérdidas, han dejado de importar alimentos y eso ha provocado una escasez de alimentos y Chávez, en vez de liberar el mercado, dice que quien venda más caro la comida lo expropia y le nacionaliza sus comercios”, dice.
Una situación similar implementó el gobierno sandinista en los años ochenta, cuando Nicaragua estaba en guerra. Para evitar el acaparamiento de bienes y alimentos, los agentes del Ministerio de Comercio Interior (Micoin) confiscaban bienes y servicios a quienes vendieran al precio distinto impuesto por el Gobierno.
La tasa más alta de inflación en América Latina se ubica en Venezuela, de tal modo que Chávez ha orientado un programa de reconversión del bolívar, el cual a partir del 2008 perderá tres ceros en sus denominaciones.
En el 2002 la oposición venezolana intentó derrocar a Chávez con la ayuda de un puñado de militares insatisfechos; tras 48 horas de ausencia en el poder, Chávez retomó las riendas del Gobierno y endureció las medidas contra los opositores.
“Después del vacío temporal de poder del 2002, se iniciaron con ferocidad los ataques a la prensa no oficialista, regalos y dádivas a los que se acercan al Presidente y una política informativa de que nadie puede saber más allá de lo que se dice oficialmente por medio de las cadenas del Presidente, y si alguien pregunta de más, que espere las peores respuestas que van desde servil de los oligarcas hasta lacayo del imperio”, cita la estudiosa sudamericana quien no se explica cómo Venezuela se les fue de las manos a los venezolanos .
LA PRENSA intentó comunicarse al menos 15 veces con el embajador de Venezuela en Nicaragua, Miguel Gómez, para obtener su versión sobre los puntos de vista de la oposición venezolana y la situación económica de su país, pero sus asistente Arlene Mercado dijo que avisaría en caso que el señor aceptara. Al final de la semana no había confirmado nada.