Una foto con el Río de la Plata como fondo, mientras en una de sus riberas aparecen los presidentes George Bush y Tabaré Vázquez “refugiados” en una residencia de campo presidencial, y en la otra, a muy pocos kilómetros y en pleno Buenos Aires, lo hace Hugo Chávez — invitado y esponsoreado por su colega Néstor Kirchner y por la “madre de mayo” Hebe de Bonafini una de las mayores festejantes del atentado del 11-S—, despotricando contra el “ imperialista” visitante ante decenas de miles de argentinos, podría ser una síntesis de los resultados y la sinrazón de esta gira del presidente estadounidense.
Si la iniciativa obedece a inquietudes e intereses domésticos de los republicanos, como dicen algunos expertos, podría explicarse. Si fue con el ánimo de “ recuperar Latinoamérica” le eran feo.
Las gestión de Bush cuenta con una pobre plataforma para contrarrestar “ideológicamente” el neoprogresismo socialista y populista de unos cuantos presidentes, aparentemente comandados por Chávez , bendecidos por Fidel Castro y apuntalados por el precio de las materias primas.
Qué credenciales puede mostrar el visitante: ¿La guerra de Irak ? ¿Las violaciones a los derechos humanos en el marco de esa guerra? ¿Las propias restricciones impuestas internamente a derechos y libertades emblemáticas de los estadounidenses? Argüir que por lo menos “no se barre bajo la alfombra” como lo hacen los otros, no sirve de mucho. Ese es un mérito que viene de antes y no es de esta administración que además ha perdido mucha credibilidad.
LA FOTO DE BRASIL
Otra foto emblemática podría ser la de los policías brasileños apaleando a los estudiantes paulistas que manifestaban contra Bush.
Fueron miles los que se concentraron y la represión fue fuerte, sin embargo la lectura no va a ser contra el gobierno de Lula que dio la orden de reprimir, sino que será contra Bush.
El ministro uruguayo de Agricultura, José Mujica, lo dijo muy claro: Si no tuviera que estar entre los que los reciben, iría a la manifestación en su contra.
LEJOS DE MONTEVIDEO
Lo de Uruguay es elocuente. El presidente Vázquez opta por llevarse a Bush lejos de Montevideo —a Colonia, casi frente a Buenos Aires—, para evitarle el espectáculo de los actos y manifestaciones en su contra. Estos, en tanto, son organizados por la oficialista Central de Trabajadores (PIT-CNT), y por organizaciones de izquierda y la mayoría de los sectores que integran la coalición de gobierno –Frente Amplio—, entre ellos el MPP (ex Tupamaros) que fue el más votado y que lidera el mencionado ministro Mujica.
Lo de Bush más que para contrarrestrar, sólo sirve para revitalizar los viejos maniqueísmos, que hoy juegan en su contra.
BRASIL COMPROMETIDO
Paralelamente compromete a Brasil cada vez mas lejos del liderazgo regional y a Lula, cada vez más perdido y perplejo, ante la arremetida de Chávez y sus escuderos Kirchner, Evo Morales y Correa. Y sin duda no le hace ningún favor a Álvaro Uribe apareciéndose por Colombia en estos momentos.
Esto tampoco se arregla con la novedad de su preocupación por la pobreza. ¿Va a culpar al libre mercado?
No basta con hablar de 500 millones de dólares. Ni hablando exclusivamente en plata. Esos son centavos a lado de lo que distribuye Chávez. Contando los bonos que cada tanto le compra a Kirchner y lo destinado a Ecuador y Bolivia y las compras a Uruguay, ahí ya suma más de cinco mil millones. Si se le agrega lo de Cuba y Nicaragua entonces se llega holgadamente a los 7 mil 500 millones (y nos quedamos cortos).
Todos esto sin contabilizar lo que el venezolano distribuye bajo cuerda y que le genera tantos apoyos de medios de comunicación, partidos políticos y organizaciones sociales.
CHÁVEZ ADVIERTE
Parecería que este insólito periplo de Bush sólo sirve para reavivar ideologías —las otras—, motivar agitaciones y unir a los líderes de la hora, los que tienen su propias internas, como lo demuestra la inventada gira de Chávez a Buenos Aires y a La Paz, como una forma de tirón de orejas a Vázquez y de advertencia a Lula.