- En primer lugar se intenta frenar abusos con los indocumentados
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TULTITLÁN, México/AP y AFP
Felipe Calderón espera mostrar a George W. Bush, cuando visite México este mes, que puede lograr la completa reforma migratoria que Washington no ha cumplido no sólo con operativos en la frontera sino también creando un programa para trabajadores temporales y mejorando las condiciones para los centroamericanos.
Calderón afirma que es posible una migración controlada, según reveló, previo a la visita programada del presidente Bush los días 13 y 14 de marzo.
Autoridades anunciaron la primera fase del plan esta semana, prometiendo mejoras a los 48 centros de detención de inmigrantes, en respuesta a críticas de que a los centroamericanos se les niegan los mismos derechos que México exige para sus ciudadanos en Estados Unidos.
“La frontera de México con Guatemala y Belice es un enorme foco rojo porque tenemos una frontera sur porosa con muy poco control de acceso de quienes vienen de Centroamérica y otras regiones por esa parte del país”, reconoció Florencio Salazar, subsecretario de asuntos migratorios de la Secretaría de Gobernación (Departamento del Interior).
CAMBIO JURÍDICO CON LA INMIGRACIÓN ILEGAL
Calderón también presionará al Congreso mexicano para tipificar la inmigración ilegal como una infracción civil en vez de un crimen, expresó Salazar. Los republicanos en el Congreso de Estados Unidos han decidido ir en dirección contraria, buscando dar un tratamiento de criminales a los indocumentados.
“De la misma forma que exigimos el respeto a los derechos humanos de nuestros paisanos, tenemos la responsabilidad ética, legal, de respetar los derechos humanos y la dignidad de quienes provienen de Centro y Sudamérica y cruzan por nuestra frontera sur”, expresó Calderón a los pocos días de haber asumido la Presidencia.
Bush respalda el llamado de México para un acuerdo migratorio que permita que mexicanos busquen visas temporales de trabajo, pero el Congreso votó sólo para endurecer las medidas en la frontera.
Washington también ha exhortado a México a hacer más para detener a los centroamericanos que se trepan a trenes de carga y que se conectan con la extensa red de traficantes de personas para ingresar ilegalmente a Estados Unidos. Y Michael Chertoff, secretario de Seguridad Interior, declaró que el gobierno del presidente Bush se ha ofrecido para asesorar a México en formas para asegurar su frontera sur.
México informó que detuvo a 182,705 inmigrantes ilegales el año anterior, una pequeña fracción de más de un millón de indocumentados que, tras cruzar su frontera, entró a EE.UU.
Calderón ve todo esto como un problema de ley y orden: Las pandillas centroamericanas operan en ambos lados de la frontera que México comparte con Guatemala, robando a migrantes y contrabandeando con drogas, y los migrantes también son maltratados por la Policía mexicana y los funcionarios de inmigración.
El año anterior, 187 funcionarios mexicanos de inmigración fueron disciplinados, la mayoría por falta de respeto a los derechos humanos.
Los inmigrantes ilegales centroamericanos son con frecuencia maltratados físicamente por los agentes mexicanos; éstos les quitan dinero, a veces están confabulados con los “coyotes” (traficantes de personas) y muchas mujeres han sufrido violaciones.
CONGRESO EE.UU. ABRE DEBATE
El Congreso estadounidense celebró el miércoles la primera audiencia sobre una reforma migratoria, con coincidencias entre los republicanos y la oposición demócrata en que debe contemplarse un camino a la legalización de los inmigrantes sin documentos y que la mano de obra extranjera es necesaria para mantener el crecimiento de la economía.
En la primera audiencia sobre la cuestión migratoria, la Comisión Judicial del Senado escuchó los testimonios del secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, y del secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff.
Entre los legisladores que integran la Comisión Judicial figura el demócrata Edward Kennedy, coautor con el republicano John McCain el año pasado de un proyecto de reforma amplia que promueve un acceso de los inmigrantes indocumentados a un estatus legal, y que chocó entonces con una propuesta mucho más dura de los republicanos en la Cámara de Representantes. La propuesta de Kennedy y McCain es la base de las discusiones iniciadas este año.
La ley debería incluir —según Kennedy— “un fuerte programa de verificación de empleos (que asegure la contratación legal de trabajadores), un programa futuro de trabajo que asegure a nuestra economía los nuevos trabajadores que necesita, protegiendo al mismo tiempo a los trabajadores estadounidenses”.
Asimismo “necesitamos una vía para reunificar a las familias separadas” por las actuales normas, y “un programa de legalización ganada para trabajadores indocumentados que están ya aquí y están contribuyendo con nuestra sociedad”, añadió.
Chertoff presentó la visión oficial de una reforma basada en cinco pilares, en su orden: “Conseguir efectivo control de la frontera; construir un robusto programa interno de cumplimiento de la ley; establecer un Programa de Trabajadores Temporales (que podría laborar en el país por un período limitado de tiempo); sacar de las sombras a los extranjeros ilegales que están ahora en Estados Unidos; y promover la asimilación de los nuevos inmigrantes”.