Entre los ismos viciosos del estilo (cosismo, mimismo, dequeísmo, etc.), frecuentes en la comunicación oral o escrita, el estudiante y el novel escritor suelen enfrentar el queísmo o uso indebido de la conjunción que. A veces, el queísmo resulta del abuso de esta estructura y a veces es motivado por la percepción excesiva de este vicio que lleva al usuario a la supresión de una preposición antes de que. Así, por abuso de que escuchamos o leemos construcciones gramaticales como las siguientes:
Fue entonces que llegamos.
Es así que lo desea.
Es allí que se ahogaron.
Es así que lo hacemos.
En los ejemplos anteriores podemos observar que esa construcción viciosa ocurre con el verbo ser; es posible suprimir la conjunción que y usar en su lugar el adverbio que corresponda para obtener una construcción más adecuada. Veamos:
Fue entonces cuando llegamos.
Es así como lo desea.
Es allí donde se ahogaron.
Es así como lo hacemos.
A veces, el uso inadecuado de que provoca una ambigüedad como en los casos siguientes:
Incluyeron erratas a esas obras que están incompletas.
El método de la lección que es difícil de entender cansa a los estudiantes.
En los ejemplos señalados, el emisor debe aclarar si lo que quiere comunicar en el primer caso es que las erratas están incompletas o que las obras están incompletas y así, si nos referimos a las erratas debemos decir: incluyeron erratas incompletas a las obras y, si se refiere a las obras, debemos decir: incluyeron erratas a las obras incompletas. En el segundo ejemplo, podemos obviar la ambigüedad, en el caso que difícil se refiera al método, con una estructura igual o similar a esta: el método de la lección es difícil de entender y cansa a los estudiantes; y si difícil se refiere a la lección, sugiero la estructura: el método de la lección difícil de entender cansa a los estudiantes.
Otras veces, suprimimos incorrectamente la preposición cuando la secuencia en que, de que es correcta; esto ocurre con verbos pronominales que se construyen con complemento de régimen, así en: Me fijé en que los uniformes eran diferentes es correcta por la presencia del verbo pronominal; si quitamos la preposición en antes de que, tenemos una construcción queísta. Igual ocurre con el ejemplo: se olvidó de que estaba en la iglesia. En este caso, la preocupación del vicio dequeísta lleva al error del queísmo.
Estemos, pues, vigilantes frente a estos vicios que afean el estilo y entorpecen la comunicación.