La luna y el jaguar. Homenaje a PAC esta expuesta en Galería Añil. (LA PRENSA/Cortesía)

Barro-homenaje a PAC

Judith Fernández ha vuelto con un homenaje a Pablo Antonio Cuadra. Escultora de tiempo completo, originaria de Catarina, Nicaragua, donde tiene una extensa familia incluyendo abuelos, culminó sus estudios de arte en Barcelona, España su país residente. Hoy ha vuelto a Nicaragua con una importante exposición de piezas tridimensionales en homenaje al poeta Pablo Antonio […]

Judith Fernández ha vuelto con un homenaje a Pablo Antonio Cuadra. Escultora de tiempo completo, originaria de Catarina, Nicaragua, donde tiene una extensa familia incluyendo abuelos, culminó sus estudios de arte en Barcelona, España su país residente. Hoy ha vuelto a Nicaragua con una importante exposición de piezas tridimensionales en homenaje al poeta Pablo Antonio Cuadra.

Antes de esta exposición enseñó en la sede del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica obras tridimensionales en porcelana; ese milenario material preferido y exquisito para la china y lozas palatinas y domésticas. Estas porcelanas aparte de su belleza y sentido de utilidad, encerraban un sentir poético, referido al vivir de la mujer en la sociedad contemporánea: mujer que duele, mujer que calla, mujer que sufre, mujer que piensa, mujer que se libera.

Platos como cráteres de volcán, llenos de agua formando lagunas son presentados con barro y agua ante nuestros ojos, cual espejo que refleja nombres callados y exactos que forman nuestra geografía e historia. Nombres como Tiscapa, Asososca, Apoyo Cosigüina se sitúan ante nuestros ojos cual si fueran maquetas representando extensos territorios de la antigua y actual Mesoamérica, de un poeta enamorado de su identidad.

Son objetos que ante nuestros ojos de espectador nos vuelven especies de pájaros viendo nuestras milenarias lagunas, a muchos metros del suelo. Pero más allá del volcán, la laguna, realidades obvias, intrínsecas de nicaraguanidad, expresiones de un poeta nicaragüense como Pablo Antonio Cuadra, que en la obra de Judith enseña el misterio de lo sumergido, haciéndonos ver a través del agua, dibujos y pinturas, pictogramas realizados por el poeta allá por los años cincuenta.

Las vasijas, comales de barro rojo a manera de cráteres, llenas de agua enseñadas al mismo tiempo como si fueran estanques o lagunas, dejan ver a través del agua, dibujos, los mismos dibujos que hiciera Pablo Antonio Cuadra para ilustrar sus poemas. Aunque en una que otra pieza, no hay vasijas-cráteres-lagunas enseñando algo sino una forma escultórica representando el poema.

Es así como Fernández nos da otra visión del poema, al enseñarnos en una de sus vasijas-cráteres-lagunas el Dibujo en Rojo de una Muchacha. Dibujo de Pablo Antonio Cuadra enseñando puertas hacia el cielo, la luna entrando, el cielo en nuestras vidas, el poeta penetrando en las aberturas que la mujer deja para apreciar los astros. El poeta convertido en estrella.

O en otra de las obras de Judith, nombrada con el título del poema que le dio origen, igual como el nombre de la ilustración de Pablo Antonio Cuadra enseña: El Desesperado Dibuja una Serpiente. Y ahí aparece alguien que se enfrenta con la muerte o busca el camino; desesperado busca el mal para sí. La serpiente o la muerte o el personaje mismo es alguien que sube una escalera. La serpiente es la representación del mal. La serpiente es una maga que resuelve sus problemas (con la muerte).

De los más importantes poemas de Pablo Antonio se encuentran figurados por el mismo y figurados ambos poemas e ilustraciones de Pablo Antonio Cuadra por Judith Fernández. Por ejemplo, Escrito en una piedra del camino del cual hay dos versiones. Una primera donde aparece en el dibujo el volcán que nos empuja y nos sepulta con su mano saliente de persona viva. Y el retrato a cuerpo entero del día aquel de las Huellas de Acahualinca. Las huellas en el barro. La firma en la piedra.

Una segunda versión donde Judith Fernández enseña no el dibujo sumergido de Pablo Antonio Cuadra que enseña el volcán y las huellas sino el volcán mismo, es decir, una vasija representando un volcán. Así su poema Escrito en una Piedra del Camino que enseña el volcán como protagonista de una explosión. La explosión de nuestras vidas. La presente explosión de nuestras vidas. La futura explosión de nuestras vidas. El volcán como la vida misma. El volcán como la destrucción y el cambio.

Poemas de relatos de origen. El origen escondido en el vientre de una mujer. Poemas de caminos. Poemas de transición. Pero también poemas y dibujos inspirados en la lírica pura como Escrito Junto a una Flor Azul donde el poeta se sienta en una piedra a la par del río de su poesía. Y la artista con cámara de barro lo retrata para elaborar sus piezas homenajes al poeta de la mujer desconocida.

En la obra de Judith se usa el barro utilizando técnicas antiguas de uso popular aprendidas al menos en el ámbito popular. Ella lleva semanas trabajando el barro en el Taller de Doña Pascuala en San Juan de Oriente. Ella amasa, moldea, forma, colorea con barros de colores haciendo uso del engove, a la par de Doña Pascuala haciendo su trabajo particular, que al final pinta y da por acabado.

Miniesculturas: Poemas femeninos

Es en este mismo lugar donde presenta piezas escultóricas a manera de piezas: dijes, prendedores, pulseras, argollas, cadenas de mujer dedicadas a la mujer poeta nicaragüense. Inspirada en textos de poetas nicaragüense al igual que lo hiciera con barro de pablo Antonio Cuadra. Judith cita un verso y hace una obra de cada una de ellas.

Esta parte de la exposición son seis piezas de orfebrería tituladas con seis motivos poéticos que reflejan la voz de las mujeres nicaragüenses en tiempos de trabajo, deseos y esperanzas: por ejemplo de Vidaluz Meneses: “Esa mujer que avanza iluminada / bajo el sol de su terca certidumbre…” (del poema Esa Mujer), saca una pulsera que en su ancho cubre la muñeca. De Ana Ilce Gómez toma el verso: “cuánto dolor cuesta cosechar el trigo / cuánta alegría cosechar el trigo” (del poema Los Abrazos tan Anchos que nos Dimos).

Así refiere a Michele Najlis: “¿Cómo dar la vuelta al mundo / en una bicicleta voladora? (Del poema ¡Qué Ganas de Romper la Guerra en Mil Pedazos!), y realiza una pequeña pieza de orfebrería prensador o dije enseñando una bicicleta. Así, los versos de Gioconda Belli los resume en: “Vestime de amor / que estoy desnuda / que estoy como ciudad / deshabitada…” (del poema Petición) .

Para enseñar una especie de pedazo de coral representando la naturaleza de Daisy Zamora: “Y serán libres como los árboles del monte… / Hoy aramos los campos resecos / Pero cada surco se moja con sangre”. (Del poema Canto de Esperanza), hace una diminuta pieza cual bonsái. Rosario Murillo está representada en una especie de núcleo de átomos o planeta en revolución dador de vida cuando dice: “Vivimos encendiendo planetas / hay una revolución” (del poema Un País a la Medida de los Héroes).

Todos ellos, textos tomados de la antología … A Puro Golpe de Amor. Seis Poetas Contemporáneas de Nicaragua; Instituto Nicaragüense de la Mujer, 1989, páginas 45, 58, 83, 123, 137, 200. Así como las piezas de barro para Pablo Antonio Cuadra fueron tomadas de dibujos y poemas del libro El Jaguar y la Luna, 1951. En referencia al ser y estar del nicaragüense actual, llama de las brasas del indio ancestral.

Estas obras piezas orfebres objetos tridimensionales alusivos a los versos de las poetas antes mencionadas se presentan con las piezas en barro-homenaje a Pablo Antonio Cuadra. Judith Fernández esta vez en un lenguaje contemporáneo desde la distancia de lo íntimo del sentirse y ser nicaragüense de una Judith que vierte su propia poesía con los medios a los que tiene alcance el metal, la porcelana y el humilde barro hoy lleno de grandiosidad.

La Prensa Literaria

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