Los concesionarios tienen hasta las 3:00 p.m. para reportar en caja todos los billetes y vigésimos que no pudieron ser vendidos. Además, entregan el dinero de lo vendido y nadie puede hacer ningún reporte después de esa hora. (LA PRENSA/ M GARCIA)

Un juego de azar a prueba de troyanos

La Lotería Nacional es una de las instituciones del Estado que casi permanentemente se encuentra bajo el acecho de alguna gente que busca una oportunidad para penetrar sus sistemas de seguridad y sacar alguna ventaja. Sin embargo, la institución ha logrado resolver con éxito este problema a través de un mecanismo de seguridad que abarca […]

  • La Lotería Nacional es una de las instituciones del Estado que casi permanentemente se encuentra bajo el acecho de alguna gente que busca una oportunidad para penetrar sus sistemas de seguridad y sacar alguna ventaja. Sin embargo, la institución ha logrado resolver con éxito este problema a través de un mecanismo de seguridad que abarca todas sus áreas. Este proceso inicia en la selección de símbolos de seguridad usados en los vigésimos y está presente hasta en el más mínimo detalle
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Después de cada sorteo, se introduce la información de los números premiados en el sistema computarizado con todas las medidas de seguridad requeridas.

Jorge Silva González, supervisor interno de la Lotería Nacional, sostiene que todos los datos están protegidos por un sistema de seguridad que permite descubrir si se puede pagar el billete que llegue a cambiarse.

“Es decir, los números premiados que aparecen en el acta se meten en la computadora y allí se registran todos los billetes premiados”, dijo.

Explicó que eso se hace con la finalidad de que cuando una persona llegue a cualquier caja de la Lotería a querer cambiar un premio, en pantalla aparecen inmediatamente todos los números premiados y además le indica qué premios tiene ese billete y los montos a pagar.

Una vez se confirman los datos, la cajera mutila ese billete con máquinas perforadoras, y paga el premio.

Silva González dijo que eso se hace para que ese billete pagado no pueda volver a ser cobrado.

“Si en un caso ocurre una falsificación, el mismo sistema refleja que ese billete fue devuelto o que no pudo ser cambiado”, expresó.

El funcionario dijo que ese sistema se implementa para evitar que dos billetes de un mismo número puedan ser cobrados.

El sistema de control de la Lotería Nacional está diseñado para detectar todas esas posibilidades de fraude.

En todas las emisiones, algunos billetes son vendidos, otros son devueltos y otra parte no es retirada por el concesionario.

Si el billete que resulte premiado sólo se vendió en parte, el sistema también le indica a la cajera los números de los vigésimos que debe pagar en las ventanillas.

Cada concesionario debe entregar los billetes que no se vendieron y por esa devolución se les hace un acta de entrega, y las devoluciones deben estar invalidadas a la hora que arranque el sorteo.

Al Departamento de Auditoría Interna le corresponde verificar que todo esté cerrado, es decir que se hicieron los reportes de devoluciones y los billetes vendidos.

Con esos reportes se puede saber inmediatamente el lugar donde cayó el premio, o si fue devuelto.

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La gente todavía se pregunta si el sorteo navideño del año 2006 se realizó a cabalidad o si hubo algún fallido intento de robarse el premio.

Las controversias que originó ese sorteo capturaron la atención de la ciudadanía durante varias semanas y aunque los funcionarios de la institución dieron sus explicaciones, todavía persisten las dudas.

Para el gerente general de la Lotería Nacional, Ernesto Vallecillo, lo que sucedió en el sorteo navideño fue un mal entendido que ya fue superado.

Según su versión, el premio navideño nunca estuvo en peligro de ser robado, porque el sistema de seguridad que se usa en la Lotería Nacional para todos los sorteos, nunca lo hubiera permitido.

Para el licenciado Vallecillo, la mayoría de la gente sabe cómo participar en el juego, domina los términos que se emplean en el anuncio de los premios, los pormenores del juego, pero pocos imaginan que detrás de ese evento hay un trabajo concienzudo que se realiza de manera coordinada para asegurar que el producto llegue oportunamente al público y que la institución no sea sorprendida por algún billete falsificado.

UN TRABAJO DE DETALLES

En su quehacer cotidiano, la institución mueve grandes cantidades de billetes, de dinero en efectivo cada semana. Para garantizar que no se pierda nada, se utiliza un sistema de seguridad que empieza por la elección de los diseños gráficos, marcas y otros detalles que se le imprimen a los billetes con tinta invisible, reactiva a la luz, a la frotación o a la luz ultravioleta.

“Con este método de control, cualquier billete falso que se intente cobrar puede ser detectado fácilmente, porque no tendría la marcas lumínicas que nosotros le imprimimos”, indicó Jorge Silva González, supervisor de auditoría interna de la Lotería Nacional.

Explicó que después de la selección, la orden de impresión se traslada en un sobre cerrado a la imprenta de la institución para que los impriman en los billetes.

Este lugar se encuentra en un sitio apartado de la sede central de la Lotería Nacional y su acceso es restringido para evitar que sea usado para otros fines.

Es decir, esas impresoras no se mueven mientras no haya una orden por escrito de la Gerencia General, indicó.

EMISIÓN DE BILLETES

La emisión de billetes se realiza en varias etapas, para que cada uno de ellos lleve el color específico, los símbolos gráficos y los timbres de seguridad con la precisión deseada.

La gerente administrativa de la institución, Alina Flores Bermúdez, informó que como parte de las medidas de seguridad, en el taller se imprime únicamente la cantidad de billetes que con anterioridad fue designada, bajo una estricta supervisión.

Cuando los billetes se encuentran elaborados, son trasladados a un área donde pasan por una revisión exhaustiva. Los que no alcanzan los tonos deseados de sus colores, salen rotos o con alguna falla, son ubicados en un lugar diferente para su destrucción.

Expresó que con regularidad existen intentos de algunas personas de burlar las medidas de seguridad que se le imprimen a los vigésimos, presentando billetes falsos en las ventanillas de la Lotería Nacional.

Sin embargo, aseguró que siempre los han detectado mediante el proceso de luz ultravioleta u otro medio de control impreso en los vigésimos.

No obstante, indicó que algunos concesionarios han sido víctimas de estos engaños, pero con premios de baja cuantía.

DESTRUCCIÓN DE PRODUCTO

Según el licenciado Silva González, cuando concluye el proceso de control de calidad, los billetes desechados son llevados a un cuarto donde los destruyen con una máquina trituradora. Junto con ellos también destruyen los negativos y resto de materiales usados en su impresión.

Tanto la emisión como la destrucción se realizan bajo la supervisión de auditores internos, y el responsable del área de impresión y del departamento de control de calidad.

Ese proceso queda reflejado en actas, con las cantidades de billetes destruidos, sus numeraciones y toda la información necesaria para conocer de forma rápida lo que se ha destruido.

El funcionario indicó que los billetes en mal estado inmediatamente se destruyen para que no puedan ser cambiados en caso de que salgan premiados. Junto con ellos también destruyen los materiales usados en su impresión, para eliminar cualquier posibilidad de que alguien los utilice en alguna nueva reproducción.

La gerente administrativa Flores Bermúdez informó que por cada destrucción que se realiza se levanta un acta que certifica que cada uno de los billetes en mal estado fue destruido junto con las placas y los materiales que se utilizaron en el proceso de impresión. Todos esos desechos son eliminados antes de los sorteos.

ENVíO DEL PRODUCTO

La funcionaria de la Lotería informó que posterior a ese proceso se forman los paquetes de billetes que se distribuyen en las diferentes sucursales del país.

Hacia algunos departamentos envían asignaciones con billetes con numeraciones que ya tienen establecidas desde hace años. Otras entregas se realizan de manera libre.

Cada paquete debe ir envuelto en papel resistente y revestido con plástico para evitar que los deteriore la humedad o la lluvia.

Los envíos se realizan con dos semanas de anticipación para que las sucursales tengan a tiempo el producto y que no enfrenten problema al momento de su distribución.

En cada paquete mandan un sobre sellado con los símbolos de seguridad que llevan los vigésimos y las cantidades de cada número enviado. El envío lo realizan a través de empresas que se dedican al traslado de valores, con todas las medidas de seguridad.

HORA DEL SORTEO

En la controversia que originó el sorteo navideño del año pasado, se dijo en un primer momento que el billete premiado se había vendido en pedazos entre diferentes personas de Chinandega, pero después LA PRENSA descubrió que eso era mentira.

Esta y otras situaciones generaron gran desconfianza entre la ciudadanía y en medio del problema hasta se llegó a pensar en la posibilidad de que alguien había intentado manipular el sistema de control de la Lotería Nacional para apropiarse de la otra parte del billete que no había sido vendido y luego cobrarlo.

El sorteo de la Lotería despierta las ilusiones, estimula el interés de la gente y mueve mucho dinero en su entorno, que a diferencia de otros juegos de azar, es utilizado para el sostenimiento de distintos programas sociales.

A muchos les podría despertar la tentación para realizar alguna acción que violente todas las normas de seguridad que implementa la institución.

Sin embargo esa posibilidad fue descartada por los funcionarios de la Lotería Nacional.

Según el gerente general de la institución, Ernesto Vallecillo, eso no es posible porque en los reportes que se le entregan al concesionario se refleja la cantidad de billetes devueltos con sus números respectivos, su código, billetes vendidos, entre otros datos.

La información que aparece en cada reporte de los concesionarios se introduce inmediatamente a un sistema computarizado que no permite manipulación alguna.

CONSOLIDADO

Informó que cuando todos los datos que proporcionaron los concesionarios ya se encuentran grabados en el sistema, se realiza un consolidado de los números no vendidos y de aquellos que fueron comprados.

Explicó que a la par de cada reporte también se procede inmediatamente a la cancelación de todo el producto devuelto, con un sello que dice anulado.

Cuando todo este proceso ha terminado, se realiza un arqueo para verificar que los números devueltos más los billetes vendidos y ambos datos deben coincidir con las cantidades que aparecen en las actas que se elaboraron al momento de la distribución de la lotería.

EL BANDERILLAZO

Después que se verifica que todo está correcto, la información se le transfiere al auditor interno, quien al confirmar que los datos cuadran con los balances de los envíos, da la orden para que inicie el sorteo.

La licenciada Flores Bermúdez recalcó que en este proceso, los billetes o vigésimos que no son devueltos se consideran vendidos aunque hayan quedado en poder del concesionario, y el pago de ese producto corre por su cuenta.

“Ellos se corren el riesgo por su propia cuenta de que si se quieren quedar con dos o tres vigésimos para probar venderlos hasta la hora del sorteo, se quedan con él, pero no lo pueden devolver después que se cierran las ventanillas de recepción”, expresó.

Explicó que eso se hace porque no se puede correr el riesgo de que el premio caiga en un número que se encuentra en la calle sin que alguien responda por él. “Antes del sorteo tienen que estar reportados todos los billetes, mutilados y resellados”, dijo.

Según Flores Bermúdez, antes de que inicie el sorteo se debe saber qué cantidad de billetes se encuentra en la calle con la probabilidad de que obtengan el premio mayor.

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