La luz, al menos, es la misma,
ligera y fiel,
y el viento echa a perder los nomeolvides
que ella cuidó disciplinada. Buscaré
dóciles ideales para matar el suyo
de abandono. El perdón
obsceno luce un quiste:
la idea del regreso.
Sus quejas vegetales, me repito,
y, aunque no explica, da seguridad.
Tomo impulso.
Cubre las azoteas humo
blanco. Los sentimientos,
como el aire están llenos de microbios.
Por todas partes.
Carlos Pardo nació en Madrid el 26 de octubre de 1975. Tiene publicados los libros de poemas El Invernadero (Hiperión, 1995), finalista del X Premio de Poesía Hiperión; y Desvelo sin Paisaje (Pre-Textos, 2002), ganador del Premio Emilio Prados del año 2001. Ha realizado junto a José Manuel Mariscal la edición de Hace Falta Estar Ciego. Poéticas del Compromiso para el Siglo XXI (Visor, 2003) y dirigió junto a Juan Antonio Bernier la revista de poesía Istmo. Ha realizado la edición de Tratado de Urbanismo, de Ángel González para la colección Lecturas 21 (Bartleby Editores, 2006). Recibió el Premio Generación del 27 por su libro Echado a Perder (Visor, en prensa).