ESPECIAL PARA LA PRENSA
ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA
A partir de que el presidente Tomás Martínez Guerrero estabilizó el gobierno en Managua, la ciudad fue prosperando. En 1860 se inaugura la primera escuela gratuita. A inicios de los años 1870, el ciudadano de origen alemán, Enrique Gottel, edita en el Valle Gottel, el periódico El Porvenir de Nicaragua, que antes publicaba en Rivas. Viene a venderlo a Managua, su sucesor fue don Fabio Carnevalini Cagliero.
En 1874 quedó inaugurado el alumbrado público, a base de faroles de gas kerosén. En 1876 comienza a funcionar la primera oficina telegráfica. En 1878 se construyeron el muelle en el lago Xolotlán, el Mercado Central y el Hospital General situado cerca del Cementerio San Pedro, destruido por el terremoto de 1972. El 5 de mayo de 1878 se funda el Colegio de Managua, actual Instituto Nacional Ramírez Goyena.
MANAGUA PRÓSPERA
En 1879 se estrenan el Palacio Nacional (donde está el Palacio de la Cultura) y el Cabildo Municipal. En abril de 1881 los primeros barcos de carga y pasajeros hacen el viaje a Puerto Momotombo, hasta donde llega el tren que viene de occidente. El 1 de enero de 1882 se abre la Biblioteca Nacional. En 1884 el ferrocarril une a Managua con Masaya.
En 1885 a causa de las regulaciones discriminatorias de la Junta de Caridad del Cementerio San Pedro, se inaugura el cementerio de los extranjeros. En 1887 se instala el servicio telefónico entre Managua, Masaya y Granada. En 1888 se instala la primera fábrica de hielo y el 25 de noviembre comienza a funcionar el servicio de agua potable, era bombeada desde el lago Xolotlán a la Loma de Tiscapa, conocida como Explanada.
En 1891 se comienza a jugar beisbol en Managua, promovido por el doctor David Arellano, con el apoyo del ex Presidente, doctor Adán Cárdenas. En 1893 se funda la Policía Urbana de Managua. En 1899 se inaugura el Parque Central. En 1900 el ferrocarril une a Managua con La Paz Centro. En 1911 hay dos nuevos parques: el de San Sebastián y el del Obelisco, ahora Rubén Darío. En 1914 se instala un nuevo servicio de agua potable, extrayéndola de la laguna de Asososca.
En 1918 Managua se une con los pueblos del sur por medio de la carretera conocida como de Las Piedrecitas que pasaba por ese parque, antes llamado Parque Lastenia, por la señora esposa del general Emiliano Chamorro Vargas. En 1922 aterriza el primer avión, pilotado por el italiano Enrico Massi, en la Explanada de Tiscapa. En 1925 se inicia la pavimentación de Managua en la actual Avenida Bolívar. En 1928 se construyó el Palacio de Comunicaciones, destruido por el terremoto de 1931. Se inició la edificación de Catedral, consagrada en julio de 1946 y dañada por el terremoto de 1972. En 1930 se construyó el Parque San Antonio.
LA MANAGUA DE 1931
Para inicios del año 1931, Managua se extendía unas once cuadras de norte a sur, unas diez cuadras de este a oeste, dividida por la Avenida Central (luego Roosevelt) y la Calle Central. Para entonces ya habían almacenes de ferretería, calzados, trajes modernos; agencias de automóviles y camiones, materiales y repuestos. Agencias de seguros como la Home Insurance Company.
Había agencias de gasolina, petróleo y aceites lubricantes. Agencias de cámaras fotográficas, de máquinas de sumar y calcular, de escribir de las marcas Underwoord y Casona. Agencia de bicicletas y motocicletas, como la Harley Davidson. Funcionaban varios bancos, entre ellos el Banco Nacional de Nicaragua y el Banco Agrícola Hipotecario. Once farmacias debidamente autorizadas. Varios beneficios de café, entre ellos La Industria, La Veloz, La Perla.
Entre los hoteles estaban el Lupone, Versalles, América, Chic, Gloria, Central, Colón, Europa, Germania, La Tosca, Sevilla y Estrella. Los mejores edificios eran el Palacio Nacional, el Palacio de Comunicaciones, el Banco Nacional, el Mercado Nuevo, el Palacio del Ayuntamiento, el Club Social de Managua, el Instituto Pedagógico de Varones, la agencia Ford y Dodge, los templos de Candelaria, San Sebastián y el Masónico.
EL TERREMOTO DE 1931
Managua siempre ha estado bajo el riesgo de los terremotos. También el 4 de octubre de 1876 fue dañada por un aluvión que causó muertos y pérdidas materiales. El 11 de abril de 1885 hubo un fuerte temblor. El 29 de octubre hubo otro sismo que afectó al Banco de Londres y la Parroquia de Managua.
Eran las 10 y 23 minutos de la mañana del sábado 31 de marzo de 1931, Martes Santo, cuando la población hacía sus compras, preparándose para los días de guardar. A esa hora se produjo un violento terremoto que causó más de mil muertos, destruyó centenares de edificios, de los más grandes apenas quedaron en pie la nueva Casa Presidencial, recién inaugurada, con daños en el costado sur. Se salvó el Palacio del Ayuntamiento y Catedral que apenas tenía la estructura metálica traída de Bélgica.
Se cayó el Hotel Lupone (ahora Ruinas del Gran Hotel); la Penitenciaría Nacional (donde está el Estadio Nacional). Se quemó el Archivo Nacional. El Palacio Nacional quedó destruido, el Banco Nacional, el Palacio de Comunicaciones, la mayoría de los templos, en especial el de Candelaria. El terremoto de 1931 fue también la prueba humillante frente a la ocupación de las tropas norteamericanas.
MANAGUA SE RECUPERA
Ya para 1933 la ciudad va en proceso de recuperación, se construye el Parque de Santo Domingo y se mejora la Plaza del Caimito (donde se construyó el Instituto Ramírez Goyena), el 25 de septiembre de 1933 se inaugura el monumento a Rubén Darío. Se inicia lo que será el malecón de Managua. En el Parque Central se erige el Templo de la Música.
Con motivo del primer centenario de haber sido elevada Managua a ciudad se inicia la construcción de varias obras de progreso. Para 1942 Managua cuenta con los edificios del Ferrocarril a orillas del lago; el cine Margot, la Compañía Nacional de Seguros, la Escuela Normal de Varones, Teatro González, Universidad Central, F. Alfredo Pellas, Pan American Airways, Lido Place Hotel, Lotería Nacional, el Gran Hotel.
En 1948 se inaugura el Estadio Nacional. El auge algodonero impacta en la construcción. Para 1971 se alzan sobre Managua varios altos edificios, entre ellos los bancos de América y Central, el edificio del Seguro Social, el Zacarías Guerra. Aunque el ferrocarril va en decadencia, hay más carreteras, funciona el sistema telefónico automático, hay servicio de telex.
Las Avenidas Roosevelt , del Centenario y Bolívar parten la ciudad de sur a norte. Igual ocurre con calles como la Candelaria, la Momotombo, la 14 y 15 de Septiembre, la 11 de Julio. El centro de la ciudad, desde el Parque Central hasta el Instituto Pedagógico de Managua, es una concentración de edificaciones, en unas pocas cuadras hay almacenes, hoteles, restaurantes, cines y clubes nocturnos.
Para diciembre de 1972, Managua era una ciudad que poco mostraba las cicatrices del terremoto de 1931, era apenas una referencia histórica, igual que ahora el de 1972, constituía tema de conversación entre gente mayor de los sesenta años. Las principales calles y avenidas estaban adornadas e iluminadas acorde con la proximidad de Navidad y Año Nuevo.
A los 32 minutos del sábado 23 de diciembre se produjo el primer sismo de 6.5 en la escala de Richter, el segundo fue a la 1:18 escala 5 y el tercero a la 1:20 con intensidad de 5.2, siguieron centenares de temblores durante varios días de variada intensidad. Más de 10,000 muertos a los que hay que sumar más de 5,000 desaparecidos, más de 60,000 viviendas, es parte del saldo.
Debe recordarse que como a las diez de la noche del 22 hubo un intenso temblor que motivó a muchas familias a dormir en la calle, ese hecho salvó muchas vidas. Pero lo más grave es que no fue uno el terremoto de Managua, sino en realidad tres, todos de pocos segundos pero la cercanía del epicentro en el lago de Managua, sumado a la mala construcción, provocó tanta muerte y destrucción.
A 155 años de haber sido Managua elevada a capital de Nicaragua, nuevamente la ciudad se recupera, por el sur se entra a ella por el primer paso a desnivel. Contrario al terremoto de 1931, ahora están detectadas las fallas que no permiten construir en amplias zonas. Destinadas a que hagan un bosque, ya que si Managua perdió parte de su corazón, por lo menos que mejore sus pulmones con aire más puro.
El tema siempre obliga al lagrimeo, los modernos cronistas nos resistimos todavía a decir que “aquí fue”. Igual que el arbolito que sembraron de nuevo, tenemos la obligación de rescatar el recuerdo, lo que todavía físicamente queda. Es parte de la identidad de una ciudad en constante reto con su naturaleza telúrica.