- Según reporte de CBS News, acepta que las decisiones de su gobierno abonaron a la inestabilidad
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El presidente estadounidense George W. Bush admitió que decisiones que tomó su gobierno abonaron la inestabilidad en Irak desde la invasión a ese país en 2003, según un reporte de CBS News el sábado.
Pero Bush defendió la invasión a Irak al asegurar que su ex líder Saddam Hussein debía salir del poder.
“Nuestro gobierno se ocupó de una fuente de inestabilidad en Irak. Era un mundo en el que Saddam Hussein buscaba procurarse un arma nuclear para competir con Irán. Era una significativa fuente de inestabilidad”, dijo Bush a la televisora, cuyo reportero le recordó que actualmente Irak es más inestable que antes de la invasión.
“Bueno, sin duda, algunas decisiones hicieron que las cosas fueran inestables”, concedió Bush.
“Pienso que la historia mirará atrás y encontrará muchas maneras en las que pudimos haber hecho las cosas mejor. No hay duda de eso”, dijo Bush en una entrevista que será transmitida hoy domingo durante el programa de CBS, 60 Minutes.
Bush subrayó que haber derrocado a Saddam no fue un error.
“Mi decisión de sacar a Saddam Hussein fue una decisión correcta, a mi juicio. No encontramos las armas que pensamos que íbamos a hallar o las armas que todo el mundo creía que él tenía. Él era una fuente significativa de desestabilidad”, reiteró Bush.
“Liberamos al país de un tirano. Pienso que el pueblo iraquí debe al pueblo estadounidense gratitud y creo que la mayoría de los iraquíes la expresa”.
Pero Bush criticó la manera cómo se manejó la ejecución de Saddam Hussein el 30 de diciembre pasado.
“Pudieron haberlo manejado mucho mejor”, agregó.
OPOSICIÓN DEL CONGRESO
La oposición en el Congreso de Estados Unidos a la decisión del presidente George W. Bush de enviar refuerzos militares a Irak abrió un nuevo frente en una guerra cada vez más compleja, con una batalla política cuyos efectos podrían sentirse mucho tiempo después que las fuerzas armadas estadounidenses hayan sido repatriadas.
Como si los nacionalistas sunís, los islamistas, los combatientes extranjeros y las milicias chiítas no fueran suficientes, Bush tendrá que combatir ahora con el liderazgo demócrata en el Congreso, incluso en su propio partido, algunos de cuyos legisladores se opusieron a enviar otros 21,500 soldados de refuerzo.
Los demócratas del Congreso, frescos tras haber ganado en noviembre, esperan una votación en la Cámara de Representantes y en el Senado sobre el plan de Bush, con lo cual aislarían políticamente al presidente.
Aunque esa votación no tendría carácter vinculante, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, dijo que espera que le sigan otras medidas que restrinjan el financiamiento militar y todo tipo de apoyo financiero a la guerra.