- Enviarían al menos 15 mil hombres más al país árabe
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El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lleva a cabo los últimos preparativos de su nueva estrategia para Irak, que podría incluir un aumento de tropas, en momentos en que los demócratas y hasta varios aliados republicanos del Congreso se oponen a una escalada militar por una guerra cada vez más impopular.
Los funerales del ex presidente Gerald Ford, en los que participó el martes Bush, han sido un paréntesis y la Casa Blanca no ha tenido que responder a preguntas sobre Irak.
Sin embargo, la situación en el país mesopotámico pasará a ser el titular una vez que Ford sea enterrado hoy, miércoles.
Ya se ha filtrado a la prensa que el nuevo plan de Bush para Irak podría incluir un aumento temporal de entre 15,000 y 30,000 soldados para reforzar a los 140,000 ya desplegados.
El objetivo será poner freno a la violencia sectaria y a los escuadrones de la muerte que actúan en Bagdad.
Bush detallará el cambio de estrategia a mediados de la próxima semana, dijo una fuente gubernamental anónima a la cadena británica BBC.
De acuerdo con ese funcionario, el plan se centrará en mejorar la seguridad, en lugar de entrenar a las fuerzas iraquíes.
Sin embargo, el plan tiene un futuro incierto en el Congreso de EE.UU., incluso entre los republicanos.
La mayoría de la oposición demócrata, muchos republicanos e incluso el Comandante de las tropas de Estados Unidos en Irak, general George Casey, han advertido contra una expansión prolongada de la presencia militar estadounidense.
“Cuanto más tiempo nosotros, las fuerzas estadounidenses, continuemos tolerando la carga de la seguridad en Irak, más tiempo tendrá el gobierno iraquí que tomar difíciles decisiones sobre la reconciliación y lidiar con las milicias”, dijo Casey al diario The New York Times, en una entrevista telefónica el viernes. “Y la otra cosa es que ellos pueden continuar culpándonos por todos los problemas de Irak”, agregó Casey, cuyos comentarios se publicaron este martes.
Para el senador republicano Chuck Hagel, el aumento del destacamento militar estadounidense en Irak “es algo de Alicia en el País de las Maravillas”, en referencia al libro de Lewis Carroll.
“Me opongo totalmente a enviar más tropas a Irak. Es una locura”, dijo Hagel al diario The Washington Post.
Por su parte, el republicano Richard Lugar, quien el jueves dejará de ser el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, también ha expresado sus dudas sobre el plan y ha pedido a Bush que consulte al Congreso.
El Presidente cuenta con el apoyo de un puñado de republicanos, especialmente los senadores John McCain, probable aspirante a la Presidencia en las elecciones de 2008, y Lindsey Graham, quienes han pedido el incremento del despliegue.
Sin embargo, el nuevo Congreso estadounidense que se reunirá el jueves es muy diferente al anterior. Los demócratas arrebataron a los republicanos la mayoría en ambas cámaras en noviembre, en gran medida por las críticas y el cansancio de los estadounidenses con la guerra en Irak. El partido de la oposición promueve una retirada gradual de las tropas y no quiere oír ni hablar de incrementos de soldados.
Sin embargo, también está en una posición delicada. Como Comandante en Jefe de las fuerzas armadas, Bush tiene el poder para enviar los militares que considere necesarios a Irak, pero el Congreso es el que aprueba los fondos para pagar los despliegues.
Un posible aumento de las tropas requerirá gastos adicionales, por lo que una forma de impedirlo es negarle la financiación.
(Con reportes de EFE, AP y AFP).