- María Isabel Tiffer Alduvin, comprometida con los niños de Masaya
[/doap_box]
Amable, excelente conversadora y sobre todo muy sensible ante los problemas sociales. Ella es María Isabel Tiffer Alduvin, nació en Masaya, pero es una ciudadana del mundo, ya que la mayor parte de su vida, ha pasado en Europa, Asia, África y en Estados Unidos.
A raíz de la muerte de su mamá, hace cuatro años, decidió radicar definitivamente en su ciudad natal. Ahora su prioridad es ayudar a los niños huérfanos o en extrema pobreza que trabajan en las calles de Masaya.
Actualmente con fondos propios les brinda educación a cuatro niños y con el apoyo del cirujano plástico Mario Lacayo, hizo posible la reconstrucción de la fosa nasal de un niño que se accidentó en una bicicleta. Por el momento los niños son mi prioridad, hay mucho niño suelto en las calles y para salir del subdesarrollo hay que educarlos, por que la falta de educación es la base del subdesarrollo, expresa.
Cuenta que un día que visitaba el supermercado, observó a un niño que trabajaba como una hormiguita y le preguntó: ¿Por qué trabajas tanto? Me dijo: Porque quiero ir al colegio. Me derritió el corazón entonces le empecé a ayudar y luego vinieron los otros.
Lo que quiero es que todos los niños del parque vayan a la escuela, hay como 30 niños abandonados en las calles de Masaya, que necesitan ayuda sicológica, nutricional, para ello junto a un sociólogo, estamos haciendo un proyecto, para presentarlo al Gobierno y construir un refugio, afirma.
María Isabel, también patrocinó la publicación del libro de Jorge Eduardo Arellano, titulado Sandino, Guerrillero de nuestra América, ya que su abuelo el doctor Alduvin, fue el padrino de bautizo de Augusto César Sandino.
Asegura que de su abuelo heredó el espíritu de lucha. Él influenció mucho mi vida, era un hombre que viajó mucho, me formó, fue clave para mí todo lo que conversaba con él, expresa.
Casi toda su vida, estuvo fuera del país, su bachillerato lo hizo en Nicaragua, pero en 1967 tuvo que salir del país justo un día después de su graduación, ya que era líder estudiantil y la Guardia Nacional andaba siguiéndole los pasos. Desde entonces hizo su vida en Europa.
He vivido como he querido, he disfrutado de, la cultura, la comida, el arte, la historia, el deporte, la gente, cada país es como entrar en una biblioteca, uno hace su felicidad donde sea, yo soy una persona que me gusta observar, sacar lo mejor y aprender de las distintas culturas, afirma.