- Una simpática escuela de roleras surge en Estelí
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Corresponsal / ESTELÍ
Don Lachos Rabano’s es una de las marcas de puro nicaragüense que ha conquistado parte del mercado europeo, asiático y norteamericano. La modesta fábrica se ha convertido en una escuela donde se amoldan futuros especialistas en el arte de convertir la hoja de tabaco.
Al mando de la escuela encontramos a Tomás Felipe Briones Arauz, su propietario, un hombre robusto, de voz grave, amable y conversador, se daba a la tarea de catar un puro recién elaborado por una de sus alumnas. Tira una bocanada de humo y suelta la risa, “pasaste la prueba muchacha, ya estás graduada”, le dice a una joven.
En el taller de don Felipe muchos jóvenes de ambos sexos, de escasos recursos económicos, se han entrenado y hoy tienen trabajo fijo que les proporciona lo básico para enfrentar la vida.
“Tengo 15 años de dedicarme al tabaco, mi papá fue uno de los primeros sembradores de tabaco nacional, se llamaba, Eleázar Briones, él junto a mi hermano, “Chema”, y otros estelianos comenzaron a sembrar tabaco criollo, ya que aún no existía la semilla del famoso habano”, relató.
“Al obtener las cosechas hacíamos el puro nacional, un purito pequeño que exportábamos a Honduras, El Salvador y Costa Rica, el que vendíamos a 10 centavos la unidad, no producíamos grandes cantidades, pero nos fuimos especializando en ese ramo”.
Cuando vinieron los cubanos trajeron la variedad habano, con esa semilla mejorada y utilizando la técnica apropiada. Ahora en Estelí se produce uno de los mejores tabacos del mundo, sólo comparado con el de Cuba. Eso también tiene que ver con el ambiente y las tierras de Estelí que son apropiadas para el cultivo.
las aprendices
“Con el Instituto de Desarrollo Rural, IDR, tengo un proyecto para enseñar a hacer puros a mujeres de la zona rural, son madres solteras, con mucho espíritu de superación, varias después de salir de la purera, estudian por la noche o los sábados.
La meta que tengo es capacitar a cien personas al año y especializarlas en técnicas de empaque, rolado y bonchado”.
El apoyo que brinda el IDR, a aprendices mujeres y varones, consiste en la entrega de un bono de 300 córdobas semanales para que costeen parte de los gastos de alimentación y transporte. Es una especie de beca.
“Yo soy rolera”
Nancy Olivas Zeledón, de 18 años, con dos años de experiencia en labores de purera, destacó: “Aprendí en la escuela de don Tomás, estamos agradecidas con él por brindarnos esta oportunidad, yo soy rolera, trabajo que tiene que ver con la presentación que lleva el puro, el rolado es la última capa, hay que tener mucho cuidado que no vaya manchado y sin arrugas”.
“En mi caso rolo de 300 a 400 puros diarios, “el trabajo no es difícil, con el dinero que gano abrí una cuenta en el banco para costear mis estudios, curso el V año de secundaria en el Instituto Reino de Suecia y pienso entrar a la universidad”.
“Yo tengo dos semanas de estar aprendiendo, el trabajo me parece bonito y es una valiosa oportunidad para las que estábamos desempleadas, aquí nos dan 300 córdobas semanales y un viático de 20 córdobas diarios para el desayuno y transporte”, dijo Eulalia del Socorro Tórrez Gutiérrez, de 40 años, habitante del barrio Oscar Gámez.
LAS TRES VUELTAS DEL PURO GRANDE
En mi caso “siento algo difícil aprender este trabajo porque no le he agarrado el viaje, pero al igual que mis compañeras espero aprender, aquí primero nos enseñan a darle las tres vueltas que lleva el puro grande y al final sellarlo, ponerle el gorrito, como decimos nosotras”.
Ya capacitada espero trabajar en una fábrica de puros para ganar mejor, soy madre soltera y tengo cinco niños a mi cargo”.
La escuela también da oportunidad a los jóvenes. Darwin de Jesús Gutiérrez Rivera, de 16 años, manifestó: “Quiero aprender para trabajar, siento que no es tan difícil, aquí el que le pone mente a las instrucciones aprende rápido, esta semana ya me pusieron a hacer puros”.
“Yo estoy en el área del empaque, mi trabajo es poner la marca a los puros y colocarlos en las cajas, gano 300 córdobas semanales, con ese dinero apoyo a mi familia y a mi hija”, relató Irela Espinoza Salgado, de 22 años.
“Aquí empacamos unos 3 mil puros diarios que luego llevamos a la bodega y cuando hacen los pedidos los sacamos”.
La escuela promete ser una nueva fuente de oportunidades para los jóvenes estelianos.