Actualmente los organismos legislativos de América Central han aprobado o están en vías de aprobar los presupuestos públicos para el 2007.
Estos presupuestos continúan reflejando la limitada capacidad de llegar a acuerdos entre los estados y sus sociedades para financiar el suministro de bienes y servicios públicos básicos, lo cual se ha reflejado en impuestos bajos y creciente deuda pública.
Al comparar los presupuestos públicos de ingresos y gastos previstos para el 2007 con los de hace diez años (véase el gráfico siguiente) se observa que los ingresos tributarios (como proporción del Producto Interno Bruto —PIB—) han crecido a un ritmo menor que la deuda pública (véase el cuadro) y en el caso de Panamá muestra una importante disminución. En Guatemala la carga tributaria tan sólo habría crecido en 0.5 puntos porcentuales, mientras que en Honduras y Costa Rica el crecimiento habría sido cercano a 2 puntos porcentuales. En El Salvador y Nicaragua el aumento de la carga tributaria habría sido entre 3 y 4 puntos porcentuales, respectivamente.
En contraste con esos aumentos modestos de la carga tributaria, durante el mismo período Costa Rica, Panamá y El Salvador habrían aumentando su deuda pública en aproximadamente 15 puntos porcentuales, como puede observarse en el cuadro siguiente. En Guatemala, que todavía tiene un nivel relativamente bajo de endeudamiento, este aumento habría sido equivalente a casi 12 puntos porcentuales.
Tanto Honduras como Nicaragua se han visto beneficiados en los últimos años con la iniciativa dirigida a los Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC), con lo cual han reducido su deuda pública significativamente. Sin embargo, en ambos casos el creciente endeudamiento interno está reduciendo los beneficios de este alivio de la deuda externa.
Para poder tener la capacidad de enfrentar los grandes desafíos sociales que impone la globalización, y no caer en una situación de ingobernabilidad generada por reivindicaciones sociales frustradas, será necesaria la conformación de una nueva política fiscal que permita la generación de más ingresos.
La labor de concertación o conducción para avanzar en este sentido será ardua, ya que requerirá que los principales partidos políticos, los medios de comunicación, la sociedad civil y los poderes Judicial, Ejecutivo y Legislativo actúen con un mismo sentido de dirección. Más que un desafío técnico, se trata de un gran desafío político.