- El Hogar del Niño de las Siervas del Divino Rostro es un orfanato donde 87 niños y niñas necesitan la ayuda de todos nosotros
La imagen de un Niño Dios sin brazos y con las líneas del rostro descascaradas, colocado sobre una mesita a punto de ceder al paso del tiempo, es el principal elemento decorativo de un dormitorio con varias literas de madera, donde cada noche duermen niños sobre delgadas colchonetas.
El orden y el sentido de darle uso a lo que muchos despreciarían son evidentes en el cuarto múltiple donde peluches viejos, pero limpios, están sujetados a un cordón que cruza dos paredes de una habitación.
Hay dos cosas que son muy evidentes en el Hogar del Niño de las Siervas del Divino Rostro, las necesidades materiales y la abundancia de vocación de servicio de las monjitas a cargo del orfanato, donde 87 niños y niñas han encontrado el hogar que sus padres y la sociedad les negaron.
El Hogar del Niño de las Siervas del Divino Rostro está en El Crucero, un poblado a una altura de 900 metros sobre el nivel del mar. El clima fresco contrasta con el bochorno de la capital y otros lugares del trópico seco. Aunque la frescura del clima es una bendición adicional, tiene su lado malo. La oxidación y la corrosión afectan la construcción del orfanato.
La monjita directora del orfanato y fundadora de la congregación Siervas del Divino Rostro, es Madre Teresita Ortez Ortez. Tiene la sencillez y la sabiduría que la hacen merecedora de que la llamamos nuestra Madre Teresa, que no es de Calcuta, es de San Fernando, Nueva Segovia.
Vale recordar que Madre Teresa de Calcuta fue reconocida en el mundo por ser la fundadora de las Misioneras de la Caridad, una congregación que se entregó por completo a servir a los mas pobres entre los pobres.
Y es que nuestra Madre Teresita no sólo sirve a niños pobres, se dedica a cuidar a niños y niñas que además de ser pobres, son huérfanos. Hasta el amor de sus padres les fue negado. La mayoría de los niños llegaron al orfanato con tercer grado de desnutrición (grave).
Falta de ayuda
En el Hogar del Niño de las Siervas del Divino Rostro funciona también una escuela de primaria y preescolar, donde además de recibir clases los niños internos los que están bajo responsabilidad exclusiva de las monjitas asisten niños y niñas de comarcas de El Crucero.
Las condiciones de infraestructura son precarias. El techo está por caerles encima, hay goteras y muchos de los pupitres ya dieron su vida útil. Pese a las precarias condiciones que incluso llegan a niveles en los que dos grados distintos comparten la misma aula, los maestros asisten puntualmente a impartir sus clases, aunque la paga es mala y las condiciones no son las mejores. Pero esto está por cambiar pronto y no para bien.
El próximo año escolar serán eliminadas las clases de tercero, cuarto, quinto y sexto grados. No he podido conseguir que a los maestros les paguen la nómina completa el Gobierno, dice Madre Teresita.
Los intentos para recibir apoyo del Ministro de Educación, Cultura y Deportes, Miguel Ángel García han sido en vano. Madre Teresita ha enviado cartas planteándole la situación y no ha recibido respuesta.
Los pobres profesores tienen media plaza, con un sueldo tan deficiente y el costo de la vida, tenemos que ser justas, concientes y examinar la situación, dice Madre Teresita.
La religiosa dice resignada que al menos este año escolar los niños reciben el pan de la enseñanza.
Además del pan del saber, los niños internos y semi-internos reciben almuerzo, mediante un proyecto de apoyo que les brinda la Fundación Americana Nicaragüense. Entre internos y semi-internos, los niños suman 220.
Buscar el pan de cada día
Alimentar 87 bocas no es fácil. Madre Teresita se las ingenia para crear fuentes de ingreso. Las monjitas tienen una cría de lombrices, cultivan hortalizas, frutas como granadilla, calala, piña y noni. También tienen siembras de plátano y café. Pero la tierra, como dice Madre Teresita necesita cariño, por lo que pasan dificultades para conseguir el abono.
Además tienen una cría de gallinas con las que esperan poder tener muchos huevos para vender. A las dificultades se suma que varias veces les han robado lo cosechado. Los ladrones cortan las cercas y arrasan con lo que pueden. Una manera de ayudar a las religiosas es comprarles productos que ellas mismas cultivan o producen, incluso venden plantas.
Hubo un tiempo en el que impartieron clases de cocina y panadería en el hogar, pero el aumento del gas butano obligó a las religiosas a cancelar las clases, por lo que ahora las internas sólo reciben clases de costura, en un taller construido con fondos de la Embajada de Japón.
Los derechos
Madre Teresita nos recuerda que todos tenemos derechos y estos niños tienen derecho a cultivar el intelecto que el Señor ha regalo. La cultura es bien importante, todos debemos de preocuparnos por estas jóvenes que serán adultas. En el hogar se les forma para que aprendan a vivir de manera honesta y noble. Que puedan servir a Dios, a la patria, a la sociedad, y que no hagan lo contrario.
Proyectos
Las Siervas del Divino Rostro no se cansan de servir. Entre sus planes está crear La Casa de la Madre Soltera, donde esperan ayudar a jóvenes y adolescentes a tener a sus bebés, enseñarles a que les tomen cariño y los sepan cuidar. La meta es que aprendan un oficio que les ayude a dejar atrás el pasado.
Madre Teresita, que ha visto padecer a muchos niños el dolor del abandono, dice: Le pedimos mucho a Dios que nos ayude a concientizar sobre la responsabilidad de los padres.
Esta Navidad démosles una mano a estos niños, que como la imagen del Niño Dios que tanto cuidan, necesitan de muchas manos para salir adelante y restaurar las partes lastimadas de sus vidas.