El viernes, el presidente George W. Bush inauguró el Museo Nacional del Cuerpo de Marina de EE.UU. en Quantico, Virginia. Bush ganó su reelección en el 2004 gracias al apoyo del movimiento religioso de derecha, el cual se sintió abandonado por los republicanos. El martes le pasaron la factura en las elecciones legislativas que ganaron los demócratas. (LA PRENSA/AP/Pablo Martínez)

Derecha religiosa dio la espalda a republicanos

Decepción con escándalos sexuales y corrupción [doap_box title=»Estocada a “neocons”» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El movimiento neoconservador —los “neocons”— en Estados Unidos, profundamente dividido tras los reveses sufridos por la guerra en Irak, recibió un golpe fatal con la victoria demócrata en las elecciones y la caída de Donald Rumsfeld. La dimisión del jefe del Pentágono, al […]

  • Decepción con escándalos sexuales y corrupción
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El movimiento neoconservador —los “neocons”— en Estados Unidos, profundamente dividido tras los reveses sufridos por la guerra en Irak, recibió un golpe fatal con la victoria demócrata en las elecciones y la caída de Donald Rumsfeld.

La dimisión del jefe del Pentágono, al día siguiente de la conquista del Congreso por la oposición demócrata, apenas suscitó emoción en las filas republicanas. “Era necesario un gesto espectacular y la partida de Rumsfeld corresponde a eso”, comentó sobriamente el diario New York Post, que acoge en sus columnas a varios comentaristas de la esfera neoconservadora.

Rumsfeld terminó por encarnar la guerra en Irak, teorizada por ese sector que defendía la ambiciosa política extranjera de expandir la democracia al estilo norteamericano en el mundo entero. Pero su proximidad con los teóricos de la guerra es, sin embargo, rechazada por ciertos “neoconservadores”, quienes se desgarran públicamente y manifiestan sus desacuerdos con el gobierno de Bush.

“Enormes errores han sido cometidos” en Irak, declaró uno de estos teóricos, Richard Perle, en una reciente entrevista en la revista Vanity Fair. “Nadie me pidió diseñar la campaña para hacerlo: eso no es mi responsabilidad”, agregó Perle.

El ex redactor del presidente David Frum, quien reivindica haber inventado la expresión del “Eje del mal”, incluso cuestionó la etiqueta “neoconservadora” del gobierno de Bush.

“De hecho, la gente con currículum neoconservador era nombrada en funciones de segundo o de tercer plano, en el Pentágono o en el Departamento de Estado, pero los puestos más elevados era reservados a las personalidades que tenían una relación más personal con el presidente Bush”, destacó Frum.

“Yo concluyo que el neoconservadurismo, como símbolo político y cuerpo pensante, ha evolucionado para devenir en una cosa que yo no puedo apoyar más”, escribió el académico Francis Fukuyama. “El neoconservadurismo está irremediablemente asimilado a la política de la administración Bush durante su primer mandato y toda tentativa por corregirlo es probablemente en vano”.

“Nuestras contribuciones intelectuales ayudaron a vencer el comunismo en el siglo pasado y, si Dios quiere, ellas nos ayudarán a vencer el yihadismo”, aseguró Joshua Muravchik, una figura emblemática, quien llamó a “la alegría del combate” para “continuar el combate” neoconservador.

AFP

“Nos ignoraron”

AFP[/doap_box]

WASHINGTON/AFP

Los republicanos “ignoraron sistemáticamente al electorado que los llevó al poder, hasta que fue demasiado tarde, y luego trataron desesperadamente de recuperarlo en el último minuto”, afirma James Dobson, presidente de la asociación conservadora Focus on the Family.

Una parte de la derecha religiosa norteamericana, corazón tradicional del electorado de George W. Bush, se abstuvo de votar el martes por los republicanos, penalizados por un escándalo sexual y promesas incumplidas sobre un delicado tema de sociedad.

Según varios sondeos citados por la prensa estadounidense, los cristianos evangélicos blancos siguen siendo mayoritariamente republicanos, pero alrededor de 30 por ciento votó por los demócratas, es decir un aumento de 6 a 10 puntos respecto a los últimos comicios.

Contrariamente a las previsiones que indicaban que los votantes religiosos conservadores se quedarían en sus casas el martes, su participación parece haber sido prácticamente la misma que en elecciones precedentes, según esos mismos sondeos.

Entre los católicos, menos inclinados a la derecha, los demócratas siguieron creciendo desde el 2000: pasaron de 32 a 54 por ciento en Ohio (norte), ganaron 8 puntos porcentuales en Virginia (este) y 6 puntos en Montana (noroeste), donde dos senadores republicanos cedieron finalmente sus bancas en un escrutinio muy reñido.

A pesar de que la amplitud del éxito demócrata se debe sobre todo a la movilización de los votantes independientes, esta flaqueza de la derecha religiosa tuvo un gran costo para los republicanos.

Varios referendos locales sobre temas de sociedad movilizaron en el 2004 al electorado más derechista y contribuyeron significativamente a la reelección de George W. Bush. Este año, los conservadores ganaron la mayoría de las consultas de ese tipo, pero no consiguieron ganar las bancas correspondientes.

En Virginia, donde una propuesta de prohibir el matrimonio homosexual fue sometida a votación, numerosos cristianos evangélicos se pronunciaron a favor de la misma, pero votaron por el candidato demócrata Jim Webb, explicó Richard Cizik, un responsable de la Asociación Nacional de Evangélicos, reconociendo que esa actitud también la tuvieron miembros de su propia familia.

“Los evangélicos deben seguir primero al Señor, y no solamente plegarse a los caprichos de un partido político en nombre de las ventajas que ello supone. No es suficiente. No somos muchachas fáciles”, declaró Cizik.

Varios escándalos recientes socavaron el apoyo de esas bases religiosas a los republicanos: casos de corrupción, como los que rodearon a la caída de Jack Abramoff, un lobbista influyente cercano al partido del presidente, y casos de acoso sexual como el de los mensajes escabrosos enviados por el legislador Mark Foley a becarios adolescentes en el Congreso.

Pero los cristianos conservadores que dejaron de votar a los republicanos quisieron antes que nada sancionar la ineficacia de George W. Bush frente a temas de sociedad con los que hizo campaña en el 2004: prohibición del matrimonio entre homosexuales, limitación del aborto, nominación de jueces federales conservadores.

“Sin el apoyo (de la derecha religiosa) John Kerry sería el Presidente y los republicanos se habrían hundido en un agujero negro en el 2004. De hecho, hacia allí se dirigen si insisten en abandonar a sus bases apegadas a la moral, la familia y la lucha contra el aborto”, advirtió el activista conservador James Dobson.

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