- Decepción con escándalos sexuales y corrupción
AFP
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WASHINGTON/AFP
Una parte de la derecha religiosa norteamericana, corazón tradicional del electorado de George W. Bush, se abstuvo de votar el martes por los republicanos, penalizados por un escándalo sexual y promesas incumplidas sobre un delicado tema de sociedad.
Según varios sondeos citados por la prensa estadounidense, los cristianos evangélicos blancos siguen siendo mayoritariamente republicanos, pero alrededor de 30 por ciento votó por los demócratas, es decir un aumento de 6 a 10 puntos respecto a los últimos comicios.
Contrariamente a las previsiones que indicaban que los votantes religiosos conservadores se quedarían en sus casas el martes, su participación parece haber sido prácticamente la misma que en elecciones precedentes, según esos mismos sondeos.
Entre los católicos, menos inclinados a la derecha, los demócratas siguieron creciendo desde el 2000: pasaron de 32 a 54 por ciento en Ohio (norte), ganaron 8 puntos porcentuales en Virginia (este) y 6 puntos en Montana (noroeste), donde dos senadores republicanos cedieron finalmente sus bancas en un escrutinio muy reñido.
A pesar de que la amplitud del éxito demócrata se debe sobre todo a la movilización de los votantes independientes, esta flaqueza de la derecha religiosa tuvo un gran costo para los republicanos.
Varios referendos locales sobre temas de sociedad movilizaron en el 2004 al electorado más derechista y contribuyeron significativamente a la reelección de George W. Bush. Este año, los conservadores ganaron la mayoría de las consultas de ese tipo, pero no consiguieron ganar las bancas correspondientes.
En Virginia, donde una propuesta de prohibir el matrimonio homosexual fue sometida a votación, numerosos cristianos evangélicos se pronunciaron a favor de la misma, pero votaron por el candidato demócrata Jim Webb, explicó Richard Cizik, un responsable de la Asociación Nacional de Evangélicos, reconociendo que esa actitud también la tuvieron miembros de su propia familia.
“Los evangélicos deben seguir primero al Señor, y no solamente plegarse a los caprichos de un partido político en nombre de las ventajas que ello supone. No es suficiente. No somos muchachas fáciles”, declaró Cizik.
Varios escándalos recientes socavaron el apoyo de esas bases religiosas a los republicanos: casos de corrupción, como los que rodearon a la caída de Jack Abramoff, un lobbista influyente cercano al partido del presidente, y casos de acoso sexual como el de los mensajes escabrosos enviados por el legislador Mark Foley a becarios adolescentes en el Congreso.
Pero los cristianos conservadores que dejaron de votar a los republicanos quisieron antes que nada sancionar la ineficacia de George W. Bush frente a temas de sociedad con los que hizo campaña en el 2004: prohibición del matrimonio entre homosexuales, limitación del aborto, nominación de jueces federales conservadores.
“Sin el apoyo (de la derecha religiosa) John Kerry sería el Presidente y los republicanos se habrían hundido en un agujero negro en el 2004. De hecho, hacia allí se dirigen si insisten en abandonar a sus bases apegadas a la moral, la familia y la lucha contra el aborto”, advirtió el activista conservador James Dobson.