- Diferencias entre seis países sudamericanos enfrentados entre sí serán evidentes en cita de Uruguay
AFP
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Venezuela ha tenido serios roces diplomáticos con Perú y México. Bolivia y Brasil aún no llegan a un acuerdo luego que el presidente Evo Morales nacionalizó los hidrocarburos. Uruguay y Argentina están enfrentados por la construcción de plantas de celulosa junto a un río fronterizo. El Mercosur no termina de solucionar sus diferencias.
Este es el marco del grupo subregional que rodeará el desarrollo de la XVI Cumbre Iberoamericana, que se inaugura el viernes en esta capital.
La posible ausencia del Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva —debido a su recargada agenda después de obtener la reelección—, y la del Presidente cubano Fidel Castro, aquejado de una grave enfermedad, podrían restar brillo a la reunión.
El Presidente uruguayo Tabaré Vázquez había anticipado que la presencia de Lula y una eventual reunión privada iba a ser el marco adecuado para conversar, no sólo de los problemas que aquejan al Mercosur, sino sobre el ambiente de intranquilidad con la Argentina y la reiteración de bloqueos carreteros y de puentes internacionales.
El rechazo de Argentina a la construcción de las plantas de celulosa, por considerar que dañaría el medio ambiente, quebró una luna de miel que se verificó con el abierto apoyo que el presidente Néstor Kirchner le brindó a Vázquez en su carrera que culminó hace dos años con su elección como primer Presidente socialista del Uruguay.
El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, atrajo la indignación de Alan García al favorecer a su rival en las elecciones presidenciales, el izquierdista Ollanta Humala, en un abierta intervención en los asuntos internos del Perú.
Chávez también rechaza en forma casi visceral los tratados de libre comercio (TLC), especialmente si son con Estados Unidos y el que ese país pretende establecer con el continente mediante el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Además, Chávez ha tenido fricciones con el Presidente de México, Vicente Fox, a tal punto que ambas cancillerías decidieron los retiros de sus embajadores. Igual situación se produjo con Lima.
Perú, al igual que Chile, tiene un TLC con Estados Unidos y México por su lado, forma parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con la potencia estadounidense y Canadá. Uruguay tiene un TLC con México, pero acordó un camino mas largo de negociaciones comerciales con Estados Unidos, pese a la advertencia de que un acuerdo de ese tipo rompería la unidad del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela).
El mandatario venezolano, a quien ríos de dólares provenientes de su petróleo, paradójicamente el mayor caudal de Estados Unidos, lo han hecho concebir costosos proyectos como gasoductos de 10,000 kilómetros de extensión, atravesando la subregión, tomó la decisión de alejarse de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) pero de inmediato fue aceptado como miembro pleno por el Mercosur.
Venezuela recorrió el camino inverso para ingresar al Mercosur. Primero fue aceptado y luego comenzó a negociar los temas comerciales y de acceso a los mercados, cuando tradicionalmente, como el caso de los asociados Bolivia y Chile, primero negociaron y después fueron aceptados en el acuerdo aduanero.