A Eslaquit lo caracteriza un gran entusiasmo por la evangelización, ya sea a través de la palabra o el canto. (LA PRENSA/ R. ORTEGA)

Padre Neguib: “Cristo nos da la libertad”

Sostiene que los sacerdotes, obispos y fieles católicos, con valentía han sabido enfrentar las circunstancias más duras, pese a los temores y las amenazas en contra de la Iglesia [doap_box title=»Por sus frutos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] “Si una persona ha sido un buen administrador y el Señor llega y lo encuentra administrando bien, entonces el Señor […]

  • Sostiene que los sacerdotes, obispos y fieles católicos, con valentía han sabido enfrentar las circunstancias más duras, pese a los temores y las amenazas en contra de la Iglesia
[doap_box title=»Por sus frutos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

“Si una persona ha sido un buen administrador y el Señor llega y lo encuentra administrando bien, entonces el Señor lo premia. Pero si ha sido un mal administrador, entonces hay que estar preparados. En ese caso nosotros tenemos que recordar la frase bíblica que dice: “Por sus frutos los conoceréis”, afirmó el sacerdote Neguib Eslaquit.

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Eslaquit asegura que el Papa Juan Pablo II, el entonces arzobispo de Managua Miguel Obando y Bravo y la fe del pueblo católico influyeron en su vida sacerdotal, en 1983

Se caracteriza por su franqueza y por su servicio a los demás. Se considera un instrumento de Cristo para lograr el propósito de procurar el bien del prójimo. Uno de sus grandes dones es predicar el evangelio con poder de sanación y contagio de fe.

Así es el sacerdote Neguib Kalil Eslaquit, quien siempre está alegre y presto para entregarse a servir a Dios y al prójimo.

La vocación sacerdotal le nace al padre Neguib desde que era niño, para trabajar al servicio del Creador. Sin embargo, la decisión está marcada por una de las coyunturas políticas más difíciles en la historia de Nicaragua: la década militar de los años ochenta, sobre todo en la primera visita del fallecido Papa Juan Pablo II, época en que la Iglesia y sus sacerdotes eran perseguidos por el gobierno que presidía Daniel Ortega, actual candidato presidencial.

“Para mí la presencia del Papa Juan Pablo II y la valentía del cardenal Miguel Obando y Bravo, en ese entonces Arzobispo de Managua y ver aquellos centenares de miles de personas que desafiaron todo peligro y amenaza para escuchar el mensaje del Papa, me llenaron de una poderosa fe, porque la verdad que cuando uno pierde el miedo es Cristo quien rompe las cadenas y nos da la libertad”, afirma Eslaquit, actual párroco de Dolores, Carazo, y abogado de la Curia Arzobispal de Managua.

LIBERTAD Y FE

“Cristo nos da la libertad, la valentía y el discernimiento”, es una frase que para Neguib significa la fuerza de la fe para anteponerse a las realidades más duras por muy difíciles que éstas sean.

“Donde está Dios no puede haber ningún temor, es por eso que los miles y miles de peregrinos nicaragüenses que ese día (4 de marzo de 1983) se volcaron al encuentro con el Papa Juan Pablo II, iban llenos del Espíritu Santo”, sostiene Neguib, quien confiesa que ese día lloró impactado por la valentía y la fe del Pontífice y el entonces arzobispo Miguel Obando y Bravo, pese al escenario hostil de fanaticos sandinistas que ofendian al Pontifice cuando éste impartia la santa eucaristia.

“Es una de las experiencias de fe más grandiosas de mi vida, este pueblo ha sido valiente porque tiene a Dios en su corazón y tenemos que ser inteligentes para que podamos defender nuestra fe ante cualquier circunstancia”, enfatiza Eslaquit.

En ese entonces, Juan Pablo II, un carismático guía espiritual, congregó a miles de peregrinos de todo el país en la desaparecida Plaza 19 de Julio, donde personas al servicio del gobierno de entonces ofendieron al Pontífice con insultos al punto que en reiteradas ocasiones pretendieron callar su voz evangelizadora. Años más tarde, en febrero de 1996, el Pontifice regresó a Nicaragua con el gobierno de Violeta Chamorro, el país estaba en un clima de paz y tolerancia.

LA PAZ, PRODUCTO DE LA JUSTICIA

“La primera que quiere la paz… es la Iglesia…! Dijo en ese entonces con tono enérgico el fallecido Papa Juan Pablo II, en esa histórica visita, hace ya 23 años.

Remontándonos a ese hecho, a criterio de Eslaquit, en Nicaragua aún se grita por justicia social.

“La primera que quiere la paz es la Iglesia, pero realmente la paz es producto de la justicia y todavía en Nicaragua no hay justicia total y real”, manifestó Eslaquit.

En ese sentido, el sacerdote exhorta que la fe y las libertades tienen que ser defendidas, por lo que recordó a los nicaragüenses a no olvidar la memoria histórica del pasado que significó censura de las libertades públicas y religiosas.

Aseguró que esas mismas personas que hace 23 años ultrajaron al Papa Juan Pablo II, hoy en día utilizan el nombre del Pontífice con discursos de campañas electorales pregonando paz y reconciliación.

“Sería muy triste que el pueblo de Nicaragua olvide su memoria histórica. Tenemos que ponernos en reflexión y oración para que meditemos qué es lo que más conviene a Nicaragua”, exhortó Neguib Eslaquit.

Dijo que el país enfrentará en los próximos días uno de los procesos electorales más importantes en su historia.

“Reflexionemos y oremos para que Dios traiga bendiciones a esta Nación; en nuestra conciencia y amor por la patria votá pensando en el futuro de tu familia y este país”, aseguró Eslaquit, quien también es el director de Fundación Betania, en Dolores, Carazo.

Religión y Fe

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