- Comidas, bebidas y bailes en el Festival de la Autonomía celebrado ayer en Managua
Al escuchar el ritmo del contagioso palo de mayo y sentir el inconfundible olor a camarones, podríamos imaginarnos que estamos en la Costa Caribe de Nicaragua, pero estas escenas las vivieron los capitalinos que asistieron ayer al Festival de la Autonomía que se realizó en Managua.
El Comité Costeño por la Autonomía, radicado en Managua, realizó ayer domingo, en el Parque Histórico Nacional Loma de Tiscapa, el primer Festival de la Autonomía, para todo público, donde mostraron exposiciones fotográficas, artesanías, presentaciones culturales y un poco de la gastronomía de la Costa Caribe, la que degustaron los asistentes.
En el 2004, la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN), en conjunto con otras organizaciones realizaron una Expo Autonomía donde se dio a conocer un poco sobre la cultura del Caribe.
Según Miriam Hooker, del Comité Costeño por la Autonomía, el objetivo de estas actividades es que los costeños residentes en Managua estén al tanto de lo que está sucediendo en la Costa.
Asimismo, Carlos Flores, de la URACCAN, expresó que este festival comprende costumbres de otros municipios, como ramas, garífunas, zumos y creoles, que también tienen su propia identidad porque, según él, cuando la gente dice “la Costa” sólo piensan en Bluefields.
CELEBRACIÓN EN GRANDE
Aunque hizo falta el oleaje de las aguas del Caribe, desde las 11:30 a.m. los asistentes disfrutaron del famoso rundown, arroz con camarones, sopa mixta, ginger bear y coco cake.
Por la tarde la lluvia no permitió que las coloridas comparsas danzaran, sin embargo la música de Philip Montalbán se hizo presente al igual que el legendario Mango Ghost, quien perteneció al primer grupo de cantantes organizado en Bluefields y que llegó a Managua en 1964.
Era notorio ver el movimiento de las caderas de las jóvenes costeñas que se dejaban llevar por el sonar de la música, al igual que lo hacían las capitalinas, sin inhibición alguna.
En diferentes toldos se apreciaron vídeos sobre la forma de vivir, las costumbres y los paisajes encantadores de las comunidades ramas y el pueblo garífuna. Y no faltaron las exposiciones y ventas de libros, que abordan investigaciones de género, cultura y economía en relación a los caribeños.
Personas de distintas partes del país asistieron a esta actividad. Yelba Cruz, de 16 años y estudiante de quinto año del Colegio Madre del Divino Pastor, se enteró del evento a través de la televisión y asistió para investigar sobre la cultura, los orígenes, bebidas y comidas típicas de la Costa Caribe.
Igualmente Luis Olivares, de 35 años, residente de Managua, fue a la actividad y le llamó mucho la atención la artesanía e instó al sistema de educación que se preocupe por enseñar más sobre Nicaragua, porque él considera que la gente aprende del sistema educativo del país.
El local prestó las condiciones exactas para sentirse como en el Caribe por tanta naturaleza que rodeaba y al mismo tiempo se pudo apreciar el paisaje de la capital. Aunque algunos también aprovecharon para lanzarse en el Canopy.
EN HONOR A HODGSON
El festival fue dedicado a la memoria de Fernando Hodgson Valery, reconocido por su aporte y rescate cultural entre los costeños, y quien hace unos días falleció en Bluefields.