- Raúl tempraneó y Nistelrooy dio el tiro de gracia
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el barcelona cae 2-0 ante el madrid
Con dos goles de indiscutida realeza, un cabezazo de Raúl González enderezando brusca y certeramente un centro desde la derecha trazado por Sergio Ramos a los dos minutos de iniciada la batalla, y una entrada impetuosa de Ruud Van Nistelrooy, rematando sobre la salida del arquero Víctor Valdés a los seis minutos del segundo tiempo, una larga entrega aérea de Robinho proyectando un contragolpe, el Real Madrid derrotó al Barcelona 2-0.
¿Un resultado justo? Sí, porque aunque el Madrid no mostró un mejor juego colectivo, logró un buen aprovechamiento de las oportunidades que se le presentaron. Incluso, pudo conseguir “algo más”.
Ronaldo no hizo falta en el engranaje “merengue”, pero en el otro lado, se sintió la falta del camerunés Samuel Eto’o, un mortífero definidor, dueño de un “olfato” incomparable, capaz de fabricar goles en medio de las mayores dificultades y en los momentos cruciales. Sin Eto’o, el Barcelona sangró ayer, como ocurrió el pasado martes frente al Chelsea en la Champions League.
FALTÓ CONCRETAR
Sólo se gana sacudiendo las redes, y el presionante Barcelona, con Ronaldinho tratando de multiplicarse como generador permanente de peligro, y el argentino Lionel Messi desequilibrando con sus facilidad de maniobra en espacios cortos y buen sentido de la entrega, se quedó corto en la más importante gestión del juego.
Eso explica la diferencia.
En la primera etapa, a los 15 minutos, Raúl otra vez amenazante, hizo rebotar una pelota en el horizontal, y minutos después, el zigzagueante Robinho, naufragó a última hora en una penetración a fondo que llevaba ese inconfundible “olor” a gol.
Barcelona se ordenó y logró volcarse sobre una poblada defensa, pero careció de claridad en el área, pese a que Messi y Gudjohnsen estuvieron involucrados en excelentes posibilidades.
Una de las mejores opciones del Barcelona fue con sólo tres minutos pendientes cuando Ronaldinho ejecutó un tiro libre con su pierna derecha, e Iker Casillas tuvo que volar para neutralizar la “cuchillada”.
A ratos, Gudjohnsen pese al constante esfuerzo desplegado, parecía una pieza que no calzaba en la maquinaria de Frank Rijkaard. Fue remplazado por el argentino Javier Saviola, cuando quedaba poco tiempo y los del Madrid estaban más interesados en provocar desajustes y garantizar cierres, que en fabricar futbol.
Fue llamativa la ejecutoria de Robinho. El ágil brasileño estuvo presente en casi todas las ofensivas, y tuvo oportunidad de mover la pizarra, pero careció de fuerza o puntería en unas tres ocasiones.
Que hermoso fue el cabezazo de Raúl en frío. Impulsándose detrás de Lilian Thuram, interceptó el envío de Ramos, y su cuello crujió al momento de golpear la pelota colocándola entre la estirada de Valdés a su izquierda y el poste.
Y qué impresionante fue el sprint del holandés Van Nistelrooy, ganándole a Valdés por fracciones de segundo, la llegada a ese balón que cruzó Robinho. Su potente zurdazo estremeció el Santiago Bernabeu.
El técnico Fabio Capello durmió anoche sin ayuda de calmantes. Considera que el Madrid ya está funcionando.