Querido Padre Alberto:
Necesito un consejo suyo.
Soy una mujer joven, de 18 años, y no le encuentro la razón a mi existir. Siento un gran vacío dentro de mí. He tenido muchos novios pero de verdad no he conocido el amor.
Por otro lado mi familia tampoco me comprende, dicen que tengo muy mal carácter. No sé qué hacer, a veces no les hago ni caso. Trato de ignorarlos por las muchas cosas negativas que me dicen.
Ahora sostengo una relación con un chico “bueno”, pero, la verdad, también tiene su geniecito. Aunque es bueno conmigo, su familia dice que tiene mal carácter.
Yo trabajo y estudio, no lo puedo ver muy seguido, y él no lo comprende. Aún no sé qué hacer con mi vida, necesito encontrar una razón para vivir.
No sé dónde está la verdad, sé que tengo que cambiar, pero es difícil, no puedo sentir amor. No sé si se debe a que hace un tiempo sufrí un acoso sexual y eso me traumatizó. Esto no lo puedo hablar con nadie. Usted es una de las primeras personas a quienes se lo he contado.
Soy muy rara, nadie me entiende, necesito que me comprendan y comprenderme yo misma. Me hace falta un motivo para vivir.
Lily, la extraña en tierra de extraños
Estimada Lily:
La búsqueda de nuestra propia identidad y nuestra vocación en esta vida es parte de la lucha de esta etapa que atraviesas en estos momentos —la juventud—. A pesar de que ya eres una joven adulta, eso no significa que debes tener las respuestas para todo. Las respuestas a muchas de tus inquietudes vienen con el tiempo y requieren paciencia y apertura de mente y corazón.
Creo que mucho de lo que sientes dentro de ti es causado por el abuso y el maltrato que has sufrido. Aunque no das detalles del acoso sexual que sufriste, estoy seguro de que esto te lastimó profundamente y que no has podido enfrentarte seriamente a ese dolor. Para muchos es más fácil ignorar los traumas y seguir viviendo, pero tarde o temprano todo sale a la superficie. Los maltratos, incomprensiones, palabras hirientes y daños físicos producen una marca en nuestras vidas.
Te sientes extraña porque quizás pienses que sólo tú tienes problemas, pero no es así. También permíteme informarte que este mundo no es el paraíso —es un valle de lágrimas— y aunque todos queremos ser felices, la búsqueda de la felicidad es una lucha diaria.
Para encontrar la felicidad y realizarte como persona, debes hacer una búsqueda en lo más profundo del corazón. Es importante formular, para ti misma, aquellas preguntas que debes estar haciéndote en estos momentos: ¿Cuáles son mis talentos y mis habilidades naturales? (Todos las tenemos y las debemos descubrir). ¿Qué es lo que yo quiero para este mundo y de qué forma puedo contribuir yo a que eso ocurra? ¿Qué pasos concretos debo tomar (estudios, esfuerzos personales, preparación técnica, etc.) para lograr lo que quiero?
La vocación y el sentido de la vida se encuentran cuando una persona se abre a la vida y se cuestiona. Ese proceso lo estás viviendo en este momento, no te des por vencida. Vale la pena vivir y luchar por ser feliz.
Un abrazo,
Padre Alberto
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Rev. Padre Alberto Cutié
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