Ansia de ventas

Mientras las montadoras brasileñas continúan con un crecimiento lento pero seguro, las argentinas y mexicanas se recuperan de años de estancamiento Ver Infografia > Pese a representar tan sólo el 5 por ciento de la producción anual de automóviles en el mundo, Sudamérica exhibe desde 2004 las mayores tasas mundiales de crecimiento del sector. La […]

  • Mientras las montadoras brasileñas continúan con un crecimiento lento pero seguro, las argentinas y mexicanas se recuperan de años de estancamiento
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    Pese a representar tan sólo el 5 por ciento de la producción anual de automóviles en el mundo, Sudamérica exhibe desde 2004 las mayores tasas mundiales de crecimiento del sector. La proyección es que el panorama subsista hasta, por lo menos, 2008. El promedio de crecimiento sudamericano está por arriba incluso del de Asia y la locomotora que representa China.

    Sin embargo, China, además de India y Rusia, no dejan de ser una amenaza para Brasil, con una participación del 81 por ciento en la fabricación de vehículos en Sudamérica y un crecimiento sostenido en los últimos tres años. Por lo menos, así quedó reflejado en una encuesta realizada en junio pasado a 200 personas que participaron de una reunión organizada por la Sociedade de Engenheiros da Mobilidade (SAE Brasil), en São Paulo, donde el 51 por ciento de los asistentes consideró que las montadoras chinas, indias y rusas son una amenaza para la industria local.

    En cualquier caso, el bajo costo de la mano de obra y los subsidios gubernamentales de las montadoras chinas, indias y rusas son señales para temer. La valoración del real también hace perder competitividad a las firmas brasileñas. Sólo un tercio de la producción de 2.5 millones de unidades en el 2005 fue exportada, según datos de la Associação Nacional dos Fabricantes de Veículos Automotores (Anfavea), en São Paulo.

    Según Gábor Deák, presidente de SAE Brasil y de Delphi para Sudamérica, el crecimiento pronosticado de un 7 a 10 por ciento de la demanda local para 2006 compensará la pérdida de las exportaciones. Entre enero y mayo de este año las ventas internas crecieron 9 por ciento con relación al año anterior. Pero uno de los grandes obstáculos del camino hacia un mayor consumo interno continúa siendo la alta carga tributaria —en torno al 30 por ciento— sobre los automóviles. Hoy, existe un auto por cada 8.5 habitantes, una relación baja en la comparación global. “Si lográramos reducir la carga tributaria sobre los automóviles al nivel internacional de 10 ó 15 por ciento, estaríamos vendiendo mucho más”, dice Déak. “Por cada punto de reducción del precio de un automóvil que podría ser obtenido por medio de tributos, tendríamos dos puntos porcentuales más de venta”.

    BAJAR COSTOS

    Analistas creen que el desafío del mercado automovilístico brasileño a mediano y largo plazo es lograr que la industria sea más competitiva fuera de la región. “El foco de las montadoras brasileñas para 2006 es aumentar la rentabilidad y no sólo lograr nuevos clientes, sino también ser competitivas en costos”, dice Eduardo Mendes, gerente de la consultora Bearing Point, en São Paulo. Mendes observa un cambio en el consumidor brasileño, que se ha mostrado más exigente a partir de 2002 con la llegada de montadoras japonesas como Corolla, que desembarcó ofreciendo tres años de garantía. “Esas montadoras lograron ofrecer más tecnología por un costo menor”, dice Mendes. “Hoy el consumidor brasileño no compra más un auto sólo por su exterior”.

    Eso ya sucede en México desde hace varios años gracias a su proximidad con Estados Unidos y Canadá. Y justamente la exportación a ambos países reanimó desde fines de 2005 —y tras tres años de bajas ventas— el mercado automovilístico mexicano. Mientras en Brasil y Argentina se produce más para el mercado interno, en México el foco de la producción está en los envíos, que en 2005 alcanzaron 1,700,000 unidades. Para 2006, se espera el mismo crecimiento de un 30 por ciento que se ha verificado en los últimos seis meses. Importador por excelencia, el 60 por ciento de los 413,613 vehículos vendidos en México en 2005 vinieron del extranjero, según datos de AMIA (Asociación Mexicana de la Industria Automotriz). Un 41 por ciento de los 15 millones de autos que circulan en México vienen de EE.UU., otro 29 por ciento de Mercosur, 28 por ciento de Argentina y un 13 por ciento de Venezuela.

    En los últimos seis años, México ha recibido inversiones para la ampliación y construcción de nuevas plantas automotrices destinadas a la exportación a EE.UU. y Canadá, principalmente. Según datos de AMIA, el monto oscila en los US$7,400 millones y ello ha significado un aumento de un 30 por ciento en las exportaciones en los últimos seis meses. “La producción más fuerte será entre 2007 y 2008, para cuando pronosticamos una producción de 2.5 millones de vehículos, de los cuales 2 millones serán exportados”, dice César Flores Esquivel, presidente de AMIA en México.

    En Argentina la industria también está renaciendo junto con la recuperación económica. Durante 2005 las ventas crecieron un 23 por ciento y el pasado enero fue el mejor en ventas de 0 kilómetros de los últimos quince años. Las estimaciones de los analistas señalan que durante este año la demanda de autos nuevos rondará las 340,000 unidades, un alza del 15 por ciento con relación a 2005.

    EMPUJÓN

    Los acuerdos bilaterales firmados por Brasil con México y Argentina han dado un buen empujón al sector automotor en la región a partir de 2004. Flores, de AMIA, recuerda que los gobiernos de México y Brasil, por ejemplo, ahora negocian las condiciones para que en enero de 2007 se abra un área de libre comercio. Mientras tanto, la industria automovilística brasileña, con una producción de 2.6 millones de unidades anuales, pero consciente de que la matriz de las empresas está en EE.UU., Europa Occidental, Japón y Corea, se pregunta cómo desarrollar un rol más estratégico en el sector que la aleje de ser sólo mano de obra competitiva para montar vehículos. Encontrar respuesta a esa pregunta es clave para un país donde el sector automotriz representa cerca de un 20 por ciento del PIB industrial.

    “Ahora debemos ganar competencia en la elaboración de proyectos”, dice Deák, de SAE Brasil. Algo en lo que el país tiene condiciones para trabajar. El nuevo reto, según especialistas, es transformar a Brasil en un centro de exportación no sólo de automóviles, sino también de proyectos, aprovechando los costos favorables de ingeniería (capital humano más activos para centros de investigación) que son sólo un 30 a 40 por ciento de los valores de los países más desarrollados y muy similares a los de India y México. Es un nuevo horizonte que el sector automovilístico en Brasil diseña hace dos años para los ingenieros. Quizás así más movimientos podamos apreciar en la carretera el próximo año.

Economía

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