Querido Padre Alberto:
Soy una mujer joven, periodista, y entregada a trabajar para mi Iglesia por amor y agradecimiento a Dios.
Necesito su consejo, no porque en mi Iglesia no existan sacerdotes capaces, sino porque realmente usted piensa como joven.
Desde hace muchos años tengo un amigo que no acepta que existe Dios, y que busca hasta en lo más imposible para comprobar o refutar cualquier teoría que la Iglesia exponga.
Me enamoré de él y estamos tratando de iniciar un noviazgo, pero al no tener las mismas convicciones y mi fe, me atemorizó mucho, pues si un hombre no conoce a Dios no creo que sepa amar, pues Dios es amor.
Ahora con el “boom” de algunas novelas y películas, él se ha empeñado más que nunca en seguir con su teoría de que la Iglesia es un negocio que engaña a la gente. Mi posición es siempre la misma, que lea la Biblia para que se dé cuenta de que esos libros son inspirados por Dios.
Visité su casa para ver la famosa película, pues lo que yo creo nada me lo hará cambiar, y de esta manera demostrarle que cuando se tiene una fe firme, nada te puede hacer dudar de esa verdad.
Le ruego que me aconseje de qué forma puedo ayudarlo a salir de este error que puede costarle la vida eterna. Él dice que es ateo y que lo va a ser hasta que muera. Le agradezco de antemano su consejo.
Érika, enamorada de un ateo
Estimada Érika:
La fe es un regalo, nunca debe ser una imposición.
Para quienes no conocen la Iglesia todo puede parecer muy político y complicado. De hecho, la Iglesia es una institución visible en este mundo y puede aparentar tener la estructura de un gobierno, pero no lo es. La Iglesia es la custodia y la propagadora de un mensaje, mandato divino que nos dio el mismo Señor, “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”.
El problema es que a veces la Iglesia ha fallado en su testimonio al mundo. En vez de preocuparnos por evangelizar y propagar el mensaje, nos hemos preocupado demasiado por construir edificios en vez de formar al Pueblo de Dios—. Es verdad, que sin edificios y plantas físicas, la vida espiritual no se puede desarrollar, pero quizás nuestros esfuerzos podrían dirigirse en áreas más productivas a nivel espiritual.
Las críticas de tu amigo “ateo” son típicas hoy día. De hecho, no encuentro nada original en lo que él te dice, especialmente, si se basa en las últimas novelas que tratan de presentar a la Iglesia como la gran mentirosa o “protectora de secretos del pasado”. Eso funciona a nivel de fantasía, pero no existe historiador serio —creyente o no creyente— que coincida con esas teorías.
Mi consejo es que tengas paciencia con tu amigo. Tú no puedes imponerle la fe, pero sí puedes darle un auténtico ejemplo cristiano. Comparte con él lo que sabes de Dios y lo que llevas en tu corazón, pero sólo él puede dar el paso de creer y abrir su alma. No te aconsejo que sigas una relación con rumbo hacia el matrimonio, con alguien tan dispar en algo que, aparentemente, es tan importante para ti. Date tiempo y piénsalo muy bien.
Un abrazo,
Padre Alberto
Envíe sus cartas a:
Rev. Padre Alberto Cutié
Radio Paz 830 AM
PO BOX 421500
Miami, Fl 33142
www.padrealberto.com