Cómo encarnar al espíritu

“La presencia del Espíritu ayuda a los esposos a no perder de vista la fuente y medida de su amor y entrega, y a colaborar con él para reflejarlo y encarnarlo en todas las dimensiones de la vida”. (Benedicto XVI) El Espíritu Santo está en nuestra vida, no cabe duda; pero tampoco hemos de abrigar […]

“La presencia del Espíritu ayuda a los esposos a no perder de vista la fuente y medida de su amor y entrega, y a colaborar con él para reflejarlo y encarnarlo en todas las dimensiones de la vida”.

(Benedicto XVI)

El Espíritu Santo está en nuestra vida, no cabe duda; pero tampoco hemos de abrigar ningún tipo de inseguridad en cuanto a que tenemos que colaborar con el si queremos crecer constantemente en nuestro desarrollo humano y cristiano.

“¿Cómo?”, se preguntará. Pues, en primer lugar, manteniendo siempre fresca la conciencia de su presencia en nosotros y entre nosotros. Y, en segundo término, siendo fieles a la acción de su gracia, a sus luces o inspiraciones, a sus mociones o movimientos interiores, comportándonos en todo momento en forma positiva y optimista, más activa y creativamente.

En cierta ocasión una jovencita, con inocente ingenuidad, me confesó: “Mis hermanas no se parecen a mí… ¡Ellas tienen un espíritu muerto!”. De cuántos cristianos se puede afirmar lo mismo: “¡Tienen un espíritu muerto!”. Pero no así de quien colabora con el Espíritu Santo, pues, como bien declara San Pablo: “Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino un espíritu de fortaleza, de amor y de buen juicio”. Hacer vida este mensaje paulino favorece la rápida adquisición de una tremenda madurez humana y cristiana, producto, por cierto, muy poco cotizado en esta época de tanta fragilidad, desamor e insensatez.

El espíritu de Dios se refleja cuando uno se deja conducir por él: por el amor, la alegría, la paz que viene de lo alto. Y se encarna en todas las dimensiones de la vida, cuando actuamos, no desde la debilidad de los cobardes, sino desde la fortaleza de los discípulos del Resucitado, que no buscan entre los muertos al que vive.

Cree en el poder y el amor de Dios que moran dentro de ti, y entonces seas o no esposo o esposa, por tus frutos brillará.

Religión y Fe

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí