HÉCTOR AVELLÁN. LA PRENSA/CORTESÍA

Héctor Avellán en rebelión

Héctor Avellán, nació en Managua en 1973, ha publicado dos libros de poesía; Las ciruelas que guardé en la hielera Poemas 1994-1996 y La mala uva Poemas 1996-2002, ha sido reconocido con las distinciones; Premio Alma Máter 96′ en Poesía en el VII Festival Artístico Interuniversitario, Primer lugar en Poesía en los Primeros Juegos Florales […]

Héctor Avellán, nació en Managua en 1973, ha publicado dos libros de poesía; Las ciruelas que guardé en la hielera Poemas 1994-1996 y La mala uva Poemas 1996-2002, ha sido reconocido con las distinciones; Premio Alma Máter 96′ en Poesía en el VII Festival Artístico Interuniversitario, Primer lugar en Poesía en los Primeros Juegos Florales Centroamericanos del 2000.

Desde su poesía ha planteado una abierta solidaridad y defensa de los homosexuales refiriéndose en su poesía en algunos casos.

Hombre que se aleja
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.
Jaime Gil de Biedma
Tanto tiempo estuvimos cercanos
como manos
del mismo
único cuerpo.
Y así nos distanciamos,
a la velocidad que cae el marañón maduro al suelo
y explota
en jugos azucarados
que devoran hormigas
igual que a un cadáver humano.
Él se aleja con el bigote crecido.
Queda la mugre en
mis uñas y una mosca verde ronda mi pelo.
Con orgullo
y desentumeciéndome,
la espanto.

Además de su defensa “una bandera a favor de los homosexuales y lesbianas”, tiene una poesía que cultiva con ahínco.

¿La revolución te formó en alguna manera?

Soy de una generación que creció bajo tres contextos y creo que todos nos marcaron, bajo la dictadura somocista, luego bajo la revolución y después la apertura de Nicaragua al mundo globalizado. Durante los años ochenta vivimos bajo una burbuja, sólo quienes estaban cercanos al poder podían acceder a los cambios y transformaciones que sucedían en el mundo. La revolución nos marcó a todos de forma positiva o negativa. No se puede ver al pasado con rencor o con fascinación. La nostalgia es peligrosa cuando nos pone ciegos.

La literatura tenía un alto grado de implicación política, un compromiso social con escritores como Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez. ¿Te sientes próximo o unido con esta generación de escritores?

La poesía que escribo es muy próxima a los postulados que promovía y masificó a través de los Talleres de Poesía Ernesto Cardenal, quien era entonces el Ministro de Cultura de la revolución sandinista. La diferencia es que yo escribo con un compromiso social bajo otro contexto y no escribo loas ni alabanzas a ninguna revolución. Tal vez estoy haciendo mi propia revolución, en mí y para mí. Mi poesía es de denuncia social. Al igual que ellos me he nutrido de la buena poesía norteamericana, aunque nunca estudié ni he estado en Estados Unidos como ellos.

En una entrevista dijiste: “No estamos renovando la forma, pero sí estamos cambiando la temática”. ¿Qué quisiste decir con esto?

Pertenezco a la primera generación que surgió de las aulas universitarias luego del fin de la revolución sandinista y el cambio hacia otro modelo de gobierno y política. En los años ochenta fue significativo que las voces de las mujeres irrumpieran en la literatura nicaragüense con voces tan fuertes como Gioconda Belli y Daysi Zamora, luego en los noventa entramos con temas más atrevidos como la homosexualidad, las identidades sexuales y el lesbianismo. Nunca se habían abordado estos temas y extrañé poemas escritos por hombres dirigidos a otros hombres. Quiero darle una voz a los homosexuales en la poesía nicaragüense. France Daly es nuestro poeta más gay debo decir, y el más atrevido. Pero ha tenido que emigrar como otros poetas, en su caso por la dificultad de ser gay en un país machista y homofóbico como Nicaragua.

¿Cómo escribes un poema?

Para mí la poesía es un oficio al cual se llega por una decisión consciente, un talento y un gusto que hay que cultivar con disciplina, trabajo y mucha lectura. Escojo un tema, que normalmente es un tema social, luego planifico su escritura, el lenguaje que voy a utilizar y la forma, todo es un acto consciente y planificado. Aunque sí he escrito poemas por inspiración y conozco que hay poetas que escriben por inspiración. La poesía en mi caso es un trabajo de orfebre, no un crimen perfecto como decía Carlos Martínez Rivas, sí un producto acabado como el de un artesano de la palabra. Ahora reflexiono sobre el poema pensando en el conjunto, en el libro que va a componer el poema, respetando su individualidad y su vida propia. Creo que no hay una sola manera, cada poema tiene su propia forma de llegar, en mi caso prefiero ir a buscarlo.

En Nicaragua y otros países latinoamericanos la cultura tiene una fuerte carga de machismo y homofobia. ¿Cómo se vive la homosexualidad en Nicaragua?

En Nicaragua existe una ley que penaliza y castiga las relaciones entre personas del mismo sexo. Las leyes son el reflejo de la cultura y los valores de un pueblo. La discriminación se da en todos los niveles, en el ámbito familiar, en el institucional o educativo y de salud, en la cultura y por supuesto en la religión.

¿Si todavía no es algo que se tolera, hay maneras en que se puede vivir como gay?

Si eres muy gay podés ser estilista, bailarín o travestido y prostituirte para sobrevivir, porque si sos muy obvio no conseguís trabajo. Los que no somos obvios vivimos escondidos. Nos damos a conocer en entornos pequeños como amigos y hermanos. Si llegás a encontrar una pareja estable la cosa se vuelve más difícil y hasta peligrosa. Eso rompe con los paradigmas tradicionales como el matrimonio heterosexual que es una institución que asegura la reproducción de los valores cristianos.

Dijiste en una entrevista: “La poesía es un instrumento de autoconocimiento. Escribir es como explorar, explicarte cosas”. ¿Eres el tipo de poeta que está buscando la verdad?

Escribo porque es lo más decente y humano que encuentro para hacer. Es lo que puedo hacer y lo que me gusta hacer. Para mí es tan importante el proceso de escritura como el proceso de lectura frente a un público. Porque la poesía es esencialmente comunicación. No estoy buscando la verdad, ya está demostrado que la verdad no existe. En nombre de la verdad se ha matado a muchos. Con mi poesía no busco nada más que comunicarme en la manera que sé hacerlo, la poesía.

¿Cuáles son tus planes? ¿Algunas publicaciones futuras?

Es difícil hablar de planes. Tengo muchos libros inéditos, apenas he publicado dos libros de poesía y he escrito otro de poesía y tengo otro de cuentos eróticos y un libro que reúne mis artículos de opinión que he publicado en medios de Nicaragua, intervenciones públicas que he hecho con mis textos de opinión. Los planes son seguir escribiendo y nutriéndome de las lecturas de los grandes y los desconocidos.

La Prensa Literaria

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