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Atenas/Afp
El equipo masculino de África buscará una quinta victoria consecutiva en la Copa del Mundo de atletismo, este sábado y domingo en Atenas, donde Rusia debería certificar su superioridad continental sobre el mundo en las pruebas femeninas.
La supremacía de África, iniciada en 1992 en La Habana, descansa sobre sus atletas keniatas y etíopes, pero también sobre la cantera de Sudáfrica.
En las antípodas del continente, el país de Nelson Mandela propone un bello ejemplo de universalidad con sus representantes blancos y rusos. Allí se codean el afrikaner L.J. van Zyl, estrella de los 400 metros vallas, y el curtido Mbulaeni Mulaudzi, subcampeón olímpico de los 800 metros.
Más que Estados Unidos, que viaja sin Jeremy Wariner, campeón olímpico y del mundo de 400 metros, ni Dwight Phillips, medalla de oro en longitud en los Juegos Olímpicos de 2004, Europa puede contrariar las intenciones africanas.
Fuertes en los lanzamientos, los representantes del Viejo Continente se dejarán en cambio muchos puntos en las pruebas del medio fondo.
Entre las mujeres, Rusia se presenta sin puntos débiles, como demostró en Gotemburgo, donde sumó cerca de la mitad de las medallas femeninas con un botín de 27 unidades. Y aunque la guerra fría no está ya de actualidad, Rusia, para no faltar al primer peldaño del podio, convocó a su mejor equipo.
Esta 10ª edición de la Copa del Mundo es un acontecimiento histórico para Grecia, que tiene dos equipos invitados como país anfitrión.