- Migrantes nicaragüenses y de otras nacionalidades celebraron su semana tomándose las calles y pidiendo legalización
Del 2 al 9 de septiembre se celebró la semana del migrante. Cientos de inmigrantes hispanos salieron nuevamente a las calles de EE.UU. para exigir al Congreso de ese país una Ley Migratoria humana y la legalización de aproximadamente 12 millones de indocumentados.
Al grito de “Aquí estamos y no nos vamos”, “Legalización sí, Deportación no”, aproximadamente 30 mil personas de diversas nacionalidades, incluyendo nicaragüenses, se desplazaron el 4 de septiembre por diversas calles de San Francisco, California.
Los migrantes también se manifestaron en San José y Oakland, donde la población nicaragüense e hispana está en aumento.
La última manifestación que los inmigrantes protagonizaron en EE.UU. fue el 7 de septiembre frente a la sede del Congreso. A ella esperaban la asistencia de un millón de personas, pero la policía de Washington DC estimó que los manifestantes no sobrepasaron los 10 mil.
“No llegamos al millón, pero venimos cientos de miles a levantar nuestras voces, a exigir una reforma migratoria amplia y justa”, dijo a los medios Enrique Montes, del Hispanic Coalition de Miami, Florida.
EN NICARGUA
En Nicaragua la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones organizó varias actividades que incluyeron desde la presentación del estudio Las emigraciones internacionales de nicaragüenses, y la exhibición de la película documental Asalto al sueño del alemán Uli Stelzner. Además de otro documental que aborda la problemática migratoria de los nicaragüenses Desde el barro al Sur.
EN GUATEMALA
En Guatemala la Iglesia Católica erigió un monumento a orillas del Río Sucahite frontera entre México y Guatemala, en homenaje a los cientos de centroamericanos y de otras nacionalidades que se dirigen al norte.
Pero además exigió frenar maltratos, vejaciones, abusos sexuales y violación a los derechos humanos de los inmigrantes.
El Día del Migrante se celebra el primer domingo de septiembre, fue instituido por el Papa Benedicto XV en 1914. Se asocia al mes de la Biblia, puesto que el pueblo de Israel fue peregrino y vivió la experiencia de ser extranjero.