El miedo a la muerte

[doap_box title=»Más sobre la hipocondría» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Son los padres quienes generalmente refuerzan ideas hipocondríacas. Niñez: los niños no llegan al nivel de razonamiento, por lo tanto, son los padres quienes refuerzan esa actitud, por eso es importante que los padres confíen en sus médicos. Adolescentes: no es muy común que sufran hipocondría propiamente, pero […]

[doap_box title=»Más sobre la hipocondría» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Son los padres quienes generalmente refuerzan ideas hipocondríacas.

Niñez: los niños no llegan al nivel de razonamiento, por lo tanto, son los padres quienes refuerzan esa actitud, por eso es importante que los padres confíen en sus médicos.

Adolescentes: no es muy común que sufran hipocondría propiamente, pero somatizan sus experiencias como un mecanismo de defensa.

Adultos: después de los 18 años, el problema se puede acentuar, pero se agudiza en los hombres cuando tienen entre 30 y 40 años, en las mujeres después de los 40 años.

[/doap_box]

La hipocondría es un trastorno sicológico clasificado como tal en el libro de trastornos mentales. Este trastorno es el miedo o la preocupación persistente a estar enfermo y, en el peor de los casos, a morirse. La persona tiene el miedo latente de que algo malo le esté pasando y que puede morirse, lo cual le causa mucha ansiedad.

Las enfermedades que creen padecer son graves y consideran que ocasionan la muerte, nunca piensa en enfermedades leves. La hipocondría tiene diferentes niveles pero no hay una edad específica en la cual aparezca. Uno de los factores que puede ayudar a desencadenar el problema es la cultura, porque en dependencia de la manera en que vivimos y vamos creciendo, se marcan ciertas costumbres.

Otro factor es la educación en la familia, la mayoría de las personas que son hipocondríacas han tenido en su infancia un cuidado excesivo por la salud, por ejemplo, si se agripan o les da tos, los padres asumen un cuidado exagerado, los aíslan, les permiten ausentarse de la escuela, todo ello va reforzando la idea de que cuando se experimentan síntomas es porque están asociados a una enfermedad y no siempre es así.

La persona que se siente mal, por alguna razón asocia ese síntoma a una enfermedad; por ejemplo, si terminó con su novio, ocurrió la muerte de un ser querido, le despidieron del trabajo, todo ello hace experimentar síntomas muy desagradables; incluso, hasta puede afectar el cuerpo, puede caer en un estado de depresión aunque sea temporal, entonces el hipocondríaco cuando siente este tipo de sensaciones sicológicas, las asocia con una enfermedad, en lugar de pensar que es normal porque está pasando por un mal momento.

Lo que más determina el desarrollo del trastorno es la fijación excesiva con cierta enfermedad, los síntomas son reales no imaginarios, pero no se debe a que se van a morir. Existe el peligro de confundir el trastorno de somatización con la hipocondría. Los primeros acuden al médico en busca de un diagnóstico y no encuentran nada pero se dan cuenta de que están pasando por una situación estresante y buscan al sicólogo en busca de una solución pero el hipocondríaco no se convence de que no tiene nada y pregunta ¿seguro me revisó bien?, y como no está convencido, va donde otro médico y así sucesivamente.

Nosotras

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí