Esta es la imagen del Rostro Santo de Cristo, aparecida en una tela fina, hace 500 años, en Manoppello, Italia. (la prensa/cortesia)

El Rostro Santo de Manoppello

Las hipótesis sostienen que la tela podría ser el lienzo con el que se cubrió el rostro de Cristo antes de ser envuelto en el sudario. Cuando el peregrino se acerca al velo descubre la imagen de un hombre que sufre, como sufrió Cristo por el martirio de la Pasión El Rostro Santo de Manoppello […]

  • Las hipótesis sostienen que la tela podría ser el lienzo con el que se cubrió el rostro de Cristo antes de ser envuelto en el sudario.
Cuando el peregrino se acerca al velo descubre la imagen de un hombre que sufre, como sufrió Cristo por el martirio de la Pasión

El Rostro Santo de Manoppello parece ser una muestra de la presencia de Jesús en la tierra. Allí se ve intacto el rostro santo del Mesías, pese a que el manto tiene más de 500 años, desde su aparición en 1506, hace exactamente medio milenio. Un rostro que representa una señal fehaciente de que Cristo es real por los siglos de los siglos.

El Rostro de Cristo en el velo de Manoppello evidencia una prueba contundente del poder de Dios para decirle al mundo que es real. Aunque dogmáticamente esto no puede ser probado, la reciente presencia del Papa Benedicto XVI es considerada un hecho histórico, dado que es el primer Pontífice que visita el Santuario del Santo Rostro, ubicado en Italia, a unos 200 kilómetros de Roma.

A criterio del doctor Heinz Liechti, químico suizo con muchos años de residir en Nicaragua y un firme creyente en Jesús, el velo de Manoppello es el Rostro de Cristo. También está seguro que el sudario de Manoppello y la Sábana Santa son las únicas dos imágenes verdaderas del rostro de Cristo, llamadas aqueropitas, es decir “no realizadas por la mano del hombre”.

San Padre Pío, dijo en 1963: “La reliquia del velo santo de Manoppello es el milagro más grande que tiene la cristiandad; cuidémoslo”, mientras Joaquín Cardenal Meisner expresó en el 2005, frente al velo santo que “Él no sólo nos ve en la cara, sino que también dentro de nuestro corazón y de rodilla, Señor mío y Dios mío”.

En ese sentido, Heinz Liechti añade que “…aunque no he estado allí, pero todo lo que sé, tanto como científico y como hombre católico de fe (es) clarísimo que el velo santo es el retrato de Nuestro Señor en Domingo de Resurrección y la Sábana Santa es el retrato que Él nos dejo de su pasión y muerte el Viernes Santo”, expone contundente Liechti.

Sostiene que es impresionante como el rostro de Manoppello pese al pasar de los siglos permanece intacto, situación que atribuye a orígenes divinos, y no por creación del hombre a través del arte.

En ese sentido explicó que la fe no requiere del arte, pero “si nuestra fe tiene apoyo del arte, de la ciencia, como la Sabana Santa (o) como Manoppello es algo que muestra la belleza de la obra de Dios”, afirmó el científico suizo, quien se declara un hombre de fe y con gran amor y respeto por la Iglesia Católica.

EL ROSTRO DE CRISTO

El pasado 1 de septiembre, en un hecho histórico, el Papa Benedicto XVI, visitó el Santuario de Manoppello, donde oró y pidió a los peregrinos conservar y proteger el Rostro Santo. Esta es la primera vez que un Sumo Pontífice visita el santuario de Manoppello donde se conserva un manto que según la tradición es el que utilizó la Verónica para enjugar el rostro de Jesús camino al Calvario.

En unas palabras a los fieles que le esperaban, el Papa dijo que “todos buscamos el rostro del Señor y éste ese el sentido de mi visita a Manoppello. Juntos buscamos conocer el rostro del Señor y en él encontramos el camino de nuestra vida”, afirmó el Pontífice de origen alemán.

Religión y Fe

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