Aproximadamente trescientas personas se reunieron en un hotel de la ciudad de El Monte, California, para patentizar su apoyo a la labor caritativa de la Madre Paula Hidalgo, quien dirige el Hogar Corazón de María, un centro asistencial ubicado en la comunidad de El Barro, en el departamento de León.
El evento fue auspiciado por la organización United in Charity (Unidos en la Caridad) creada por nicaragüenses, pero en la que participan ciudadanos de otros países que ven en el trabajo de la religiosa una manera eficaz de ayudar a seres necesitados en esa región de Nicaragua, donde en la actualidad se provee asistencia completa a niños y familias en riesgo.
Maritza Pastora, una exitosa profesional de Bienes Raíces y quien ha apoyado a Madre Paula por varios años, asegura que no lo hace por obligación, sino porque siente la necesidad de tantos pequeños desamparados.
“La primera vez que hablé con la Madre Paula sentí que tenía frente a mí a alguien muy especial y sentí el llamado para ayudarla”, asegura Pastora.
Casi en los mismos términos se expresa José Artiles, cubano de nacimiento, quien además de trabajar para Pastora, está casado con una nica”.
“Una de las cualidades de esta organización es que todo lo que recauda va directamente a los niños, nadie recibe salario”, afirma Artiles, quien dice haber abandonado la isla caribeña a los 12 años de edad como parte de un programa especial migratorio para niños sin padres.
EL PROYECTO
Madre Paula Hidalgo cuenta que el proyecto nació a raíz del huracán Mitch, cuando se vio en la necesidad de proveer refugio a 350 familias que habían sido afectadas por el fenómeno.
La secuela catastrófica dejada por el huracán le demostró que esa tarea no podía ser de carácter temporal.
En la actualidad otorgan asistencia a 60 niños incluyendo el cuidado médico, alimentación, educación académica y espiritual. “Tratamos de llevar el evangelio. Tenemos que ser signos de esperanza”, expresa la Madre.
El centro opera en terrenos de 45 manzanas, donde también se han edificado unas 50 casas para familias en condiciones de extrema pobreza. A pesar del titánico esfuerzo, ella asegura que la ayuda que recibe del sector privado es mínima con excepción de la Fundación Americana-Nicaragüense, que dirige doña Lilliam Argüello, mientras que la del Estado, a través del Minsa, está limitada a un doctor y una enfermera.