- Orientación sexualConsulte a la Sicóloga
Cuando a una madre o padre de familia su hijo o hija le confiesa que tiene tendencias homosexuales, la primera reacción es sentir confusión. Los padres sienten que tienen que apoyar a su hijo o hija porque es una criatura de Dios pero a la vez no quieren apoyar comportamientos que vayan en contra de sus principios. Las emociones que se presentan en situaciones tan difíciles como esas pueden ser varias, incluso, rabia. Sentir que su hijo los está manipulando y engañando. Culpan a su pareja. Sienten rabia de ellos mismos como padres, por no haber reconocido las señales.
El alivio es otra reacción. Ya venían observando que su hijo o hija se comportaba diferente de los demás. Ahora su hijo confesó algo significativo. Reconocen que les contó esto no para lastimarlos sino porque desea tener una relación íntima y honesta con sus padres.
El duelo es otro sentimiento. Pueden sentir aflicción, sienten que su hijo o hija ya no es la misma persona que conocían. Se consumen en el pensamiento de que no tendrán nietos. El miedo es común. Sienten miedo de que van a discriminar a su hija o hijo, de que pueda contraer Sida. La culpa y la vergüenza también se pueden presentar. Se torturan con el pensamiento: Si hubiéramos hecho esto o aquello, tal vez no hubiera pasado. Se sienten que fracasan como padres y les da vergüenza. Se pueden aislar de sus otros hijos.
Todas las anteriores son emociones normales. ¿Pero qué hacer? Los padres deben aceptar a sus hijos. No corten contacto con él o ella. Es muy triste, vi muchos casos de adolescentes abandonados por sus padres por haber confesado su orientación sexual. Estos adolescentes terminan en las calles experimentando con drogas y muchos cometen suicidio. Los hijos necesitan de su familia ahora más que nunca. Esta es una prueba grande de que puede deshacer un hogar o unirlo más si toman la decisión de ser solidarios.
Busquen ayuda apropiada. Muchos son adolescentes que sólo experimentan. Pasan por una etapa donde buscan su identidad sexual. Si su hijo no quiere hablar con ustedes busquen a una persona que los pueda orientar, ya sea un sicólogo o un sacerdote, alguien que los guíe espiritualmente.
Teléfono: 277-1959.