- Peregrinos de todas partes del país llegan todos los miércoles a Betania, en Dolores, Carazo, en busca de fortaleza espiritual.
Los miércoles de cada semana el espíritu de Dios reina en la tranquila y sencilla iglesia de Betania, mientras el padre Neguib Eslaquit extasiado por el espíritu de Dios brinda a su rebaño palabras de fe y fortaleza, que convierten al lugar en un santuario espiritual, donde los peregrinos llegan sedientos en busca de Jesús de Nazaret.
“¿Qué seríamos sin la gracia de Jesús y sin su amor? ¿Qué seríamos si su gracia no nos hubiera alcanzado?”, exclama tomado por el Señor, el siervo Neguib, mientras un mar de gente se observa conectada con el Espíritu Santo de Dios.
Unos dejan caer lágrimas que recorren sus mejillas, otros alzan sus brazos en señal de libertad y regocijo; abrazos fraternos, otros se dan ánimo, mientras otros se brindan calor y se expresan palabras de fortaleza, otros se observan de rodilla… pero todos unidos y conectados en un solo sentir: alabar y adorar a Jesús de Nazaret.
DERRAMADOS POR EL ESPÍRITU
Mónica, una joven del Colegio Pureza de María, testimonió ante los peregrinos cómo sintió “algo inexplicable” que “sólo Dios puede brindarlo”, mientras estaba inmersa en la oración y la alabanza.
“Yo sentía un vacío en mi vida. Pero hoy sentí cómo verdaderamente Dios me ha demostrado cuanto me ama y quiere llenarme de su amor. Lo que hoy sentí es algo inexplicable… algo maravilloso, que sólo puede venir de Dios”, dijo la joven de unos 17 años, mientras contagiada por el Espíritu Santo no cesaba de llorar y exaltar al Creador.
Por su parte Patricia García, quien llegó acompañada de su esposo Martín Maltez y la pequeña hija de ambos, aseguró que todo lo que se vive en Betania es real y que sólo puede venir de Dios.
“Cristo forma parte de nuestras vidas. Todo lo que sucede aquí en Betania es la manifestación del amor de Dios”, expresa García.
PAZ Y LIBERTAD
A consideración del sacerdote Neguib Eslaquit, cuando las personas enfrentan cualquier tipo de problema, y, en medio de cualquier circunstancia se comunican con Dios, entonces experimentan su amor en medio de la oración y la alabanza, pues sus rostros “irradian paz, libertad y felicidad”.
Añade que “los seres humanos en su búsqueda de Dios de forma sincera, se llenan de gracia. Cada persona es templo del Espíritu Santo (…) y cuando vienen a un sitio, no obligados sino por su cuenta, sienten una poderosa presencia de Dios y del Espíritu Santo”, afirma Eslaquit.
Neguib Eslaquit se declara sencillamente un instrumento de Dios en la salvación de las almas.
“Nos debemos de sentir todos, con el deber ineludible de ser instrumentos de Jesús y de tratar de luchar por vivir la santidad”, exhortó Eslaquit, a quien también, mientras predica a su rebaño, se le observa un rostro de alegría y contagio en el Espíritu Santo.