- José Moisés Espinosa sueña con ser sacerdote, pero la insuficiencia renal crónica ha sido una dificultad. Mientras busca su sueño enseña educación en la fe en una escuela
José Moisés Espinosa es profesor de Educación en la Fe en el Colegio San Rafael número uno, centro de estudios parroquial donde cada tarde, de lunes a viernes, se dedica a hacer lo que más le gusta: predicar la palabra de Dios.
José Moisés predica la palabra más allá de las aulas, desde hace dos años es Ministro extraordinario de la sagrada comunión, una tarea que ejercen laicos. Ayuda a dar la comunión a los fieles, luego de que el sacerdote bendice las hostias. Fuera de la iglesia lleva mensajes bíblicos a los enfermos y ora por ellos.
José Moisés ha sido invitado a Radio María para dar aliento a enfermos. Cuando tenía 13 años le diagnosticaron insuficiencia renal crónica, enfermedad que afecta el funcionamiento de los riñones. Le dijeron que tendría sólo un mes de vida. Ahora, de 30 años, asegura que ha logrado vivir con la enfermedad gracias a Dios y la Virgen María.
José Moisés es miembro del Ministerio de Lectores. Un lector se encarga de leer la palabra de Dios durante la misa. “El Señor nos utiliza para leer su palabra y para que los demás puedan escuchar su mensaje”.
Aunque José Moisés tiene una vida muy activa como católico y predica el evangelio a sus alumnos, a él le gustaría ir más allá. Desde jovencito desea ser sacerdote, pero en sus planes se interpuso su enfermedad.
Quienes padecen insuficiencia renal crónica no pueden orinar, no eliminan toxinas por la vía urinaria. Deben someterse a hemodiálisis, proceso que elimina los desechos y los líquidos de la sangre. Personal médico debe realizar acceso al sistema venoso periférico denominado fístula o bien un acceso al sistema venoso central mediante algún tipo de cateter artificial. Ya en el brazo derecho sus venas no dan más y solamente en el brazo izquierdo queda espacio para la fístula.
La insuficiencia renal crónica es una enfermedad grave y muy costosa. José Moisés gana apenas 1,300 córdobas al mes como maestro de Educación en la Fe. Su mamá María Auxiliadora Espinosa trabaja como enfermera en el Hospital Bautista y es la cabeza del hogar.
“Dios ha puesto ángeles en mi camino que me han ayudado a sobrellevar esta enfermedad”, dice José Moisés, quien recuerda muy agradecido un episodio que se presentó en los primeros años de su enfermedad.
Su familia, de escasos recursos económicos, pasaba por una grave crisis. Doña María Auxiliadora tocó las puertas del director del Hospital Bautista, el reverendo Noel Larios y éste autorizó que de manera gratuita, José Moisés recibiera las hemodiálisis.
Ser buenos samaritanos
“Él no anduvo viendo si yo era católico o no, simplemente tendió su mano. Creo que eso es lo que Dios quiere, que seamos buenos samaritanos”, afirma.
Una manifestación de ser buen samaritano es donar un riñón a un enfermo de insuficiencia renal crónica. José Moisés iba a recibir el año pasado un riñón de una tía, pero el trasplante no se realizó porque ella es propensa a ser diabética.
Ahora ha surgido una nueva esperanza. El hermano de José Moisés, Roberto Carlos Espinosa, está dispuesto a donar uno de sus riñones. La Presidenta ejecutiva del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, Edda Callejas, aprobó la realización de exámenes para determinar si puede ser donante.
En la actualidad, tres veces a la semana, durante cuatro horas cada día, José Moisés se somete a hemodiálisis en el Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños. Siendo esta una enfermedad dolorosa, podría ser comprensible que José Moisés se desanimara y dejara de creer que algún día se curará. Pero contrario a sentir desesperanza, es un joven optimista, alegre y con muchas ansias de vivir.
José Moisés decidió que si no es la voluntad de Dios que se ordene sacerdote, seguirá llevando su mensaje hasta donde y hasta cuando sea posible. La edad máxima para ser admitido en un Seminario es 25 años. Ya José Moisés superó la edad, y espera superar de una vez por todas su enfermedad.