René Valdéz Laborde es un cubano al que el son de marimba y el palo de mayo le llegan al alma. (LA PRENSA/J. RODRÍGUEZ)

Cubano en Miami cautivado por sones de marimba

Especial para La Prensa/ Miami René Valdéz Laborde, es un cubano que vive en Hialeah, Florida, pero que a pesar de no conocer Nicaragua baila marimba y palo de mayo como el mejor de los bailarines nicas. Aunque Valdez originario del barrio La Lisa en La Habana, es casado con la nicaragüense Lucy Bravo, cuenta […]

Especial para La Prensa/ Miami

René Valdéz Laborde, es un cubano que vive en Hialeah, Florida, pero que a pesar de no conocer Nicaragua baila marimba y palo de mayo como el mejor de los bailarines nicas.

Aunque Valdez originario del barrio La Lisa en La Habana, es casado con la nicaragüense Lucy Bravo, cuenta que la música nica la escuchó por primera vez en los años ochenta en Cuba.

“Allá en Cuba, tú oyes mucha música nicaragüense, los estudiantes nicas la llevaban y claro nosotros también la oíamos y nos gustaba, especialmente el palo de mayo”.

Añade que “la marimba también me gusta, su sonoridad es contagiosa”.

En Cuba, Valdez fue campeón nacional de boxeo dos veces en la categoría de 126 libras. Llegó a EE.UU. en 1996 ingresando en balsa por la base Naval de Guantánamo.

De esa base lo enviaron a Las Vegas, Nevada, ahí donde comenzó su carrera boxística como profesional en las 147 libras.

El llamado “Tren de La Lisa”, como fue conocido Valdez en sus tiempos como profesional en Estados Unidos, sólo participó en 15 peleas en ciudades como Las Vegas, Puerto Rico, Miami y New Jersey .

Dejó de boxear por falta de apoyo económico y por la edad debido a que ingresó al profesionalismo a la edad de 31 años.

En Estados Unidos, Valdéz fue parte del famoso «Freedom Team», grupo de boxeadores cubanos exiliados que se destacaron.

Pertenecían a ese grupo peleadores como Joel Casamayor y los hermanos Castillos.

EL AMOR LLEGÓ CON LA MÚSICA

Hace siete años en una fiesta conoció a su actual esposa. “A ella la conocí en una fiesta donde había música pinolera y para impresionarla le pedí que bailáramos”.

“En ese entonces no salí muy bien parado bailando música nicaragüense, ya que no era lo mismo oírla en Cuba que bailarla aquí. Fue acá en EE.UU. donde aprendí a bailarla viendo a otros nicaragüenses”.

Aunque esa noche en el baile no le fue bien a Valdéz , tampoco se podía quejar ya que se ganó el corazón de la nicaragüense y a partir de ahí comenzó su historia de amor y baile con Nicaragua.

Este cubano enamorado de Nicaragua, no conoce por sus títulos las canciones nicaragüenses, pero si las oye inmediatamente sabe cual están interpretando y por supuesto las canta sin confusión alguna.

Valdez nunca ha viajado a Nicaragua, pero la sola idea le hace brillar sus ojos y se le dibuja una sonrisa en el rostro.

“En realidad me encantaría ir, especialmente a esa ciudad que llaman la Capital del Folclor (Masaya) y poder bailar ahí la auténtica música de marimba”.

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