- Niño nicaragüense radicado en San Francisco recibe Premio Presidencial a la Excelencia Académica
El nicaragüense Adrián Marcelo Barrera Velásquez (12) fue merecedor del premio President’s Education Awards Program 2006 (Premio Presidencial para la Excelencia Educativa) por su alto rendimiento académico de 4.0, máximo puntaje.
Barrera Velásquez, quien está de vacaciones en Nicaragua, finalizó sus estudios primarios en el Allen Elementary School con muchas distinciones, aunque dice que nunca compite por el primer puesto en su colegio, pero cuando le entregaron su diploma firmado por el presidente George Bush se sintió “muy feliz”.
Adrián Barrera, hijo del periodista Orlando Barrera y de la economista Minerva Velásquez, emigró junto a su madre a San Francisco, California, cuando tenía 5 años. A pesar de su corta edad siente como cualquier migrante la añoranza por su patria.
“Me gusta la vida de allá y la de aquí también. De aquí extraño mucho a mi papá y mis amiguitos. En Nicaragua me gusta andar en bicicleta y visitar Montelimar. Pero también me gusta estudiar en EE.UU.”.
LECTOR DESTACADO
Adrián Barrera también es un lector destacado, como lo acredita un diploma que le entregó el Allen Elementary School.
Con un español al que le añade palabras en inglés, cuenta que “he leído mucho, lo más reciente son los seis libros de Harry Potter y espero el séptimo”.
Agrega que “ yo leo en inglés porque a pesar de que tanto el inglés como el español me gustan, el inglés me resulta más fácil”.
Los avanzados conocimientos del pequeño estudiante nicaragüense lo llevaron a realizar trabajos de alumno monitor. “En las clases de tecnología de la informática y en matemáticas, le brindo ayuda a mis compañeros de clases”.
DEPORTista
Pero al igual que otros niños de su edad, a Adrián le gusta andar en bicicleta y practicar varios deportes. “Allá práctico karate, patino sobre hielo y cuando vengo de vacaciones me incorporo a natación”.
Explica que en San Francisco participa en el Gifted and Talented Education, que es un programa para niños con talento.
“Es muy agradable, nos enseñan cómo sobrevivir si estás en la selva, también a dibujar, nos dan clases de actuación. Pero a mí me gustan más las clases de sobrevivencia”.
Aunque Barrera manifiesta deseos por convertirse en un inventor o diseñador de videojuegos, su preocupación por el futuro inmediato está en que a partir de septiembre próximo vivirá una nueva etapa de su vida de estudiante: la secundaria.
“Extrañaré el recreo. Entraré a una escuela donde hay demasiadas reglas y no podré utilizar shorts con zipper, ni tampoco camisas sin mangas; tendré que ir con uniformes y abrigos de vestir”.