Byron Lindo (izqda) trabaja en la construcción y le gustaría retirarse en Nicaragua. (LA PRENSA/oscar GómEZ)

Elecciones ponen ariscos a nicas en EE.UU.

Abrir un negocio o comprar una casa o una finca en Nicaragua son decisiones que algunos nicaragüenses en Estados Unidos están postergando para después del 5 de noviembre de este año. Los emigrantes nicas que hoy poseen más recursos económicos se fueron del país en los años ochenta, o antes, y temen que el Frente […]

  • Abrir un negocio o comprar una casa o una finca en Nicaragua son decisiones que algunos nicaragüenses en Estados Unidos están postergando para después del 5 de noviembre de este año. Los emigrantes nicas que hoy poseen más recursos económicos se fueron del país en los años ochenta, o antes, y temen que el Frente Sandinista vuelva a gobernar
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El Embajador de Nicaragua en Estados Unidos, Salvador Stadthagen, dijo que las elecciones de noviembre próximo en Nicaragua “han frenado el gran ímpetu que llevaban las inversiones” hacia este país centroamericano, en los últimos meses.

“Una señora me llegó a ver (en Washington) y me dijo: ‘Mire, yo tengo ya mi cheque de seguro social, de retiro, pero tengo miedo de comprar mi casita (en Nicaragua) y que después me la quite Daniel Ortega’. Así de clara es la gente, porque muchos de ellos tuvieron que salir del país y dejar sus casas” en los años ochenta, relató.

El diplomático afirmó que los nicaragüenses en Estados Unidos continúan invirtiendo en Nicaragua, pero de forma cautelosa. “Hay gente que ha comprado terrenos y está esperando para hacer su casa”, comentó.

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Los Ángeles, California

Freddy Gavarrete Ayestas tiene todo planeado para instalar en Managua una fábrica de hielo que abastezca parte del Mercado Oriental y, además, entrar en el negocio de bienes raíces. Sin embargo, prefiere esperar hasta después de noviembre del 2006.

Donald Blandino, un asistente legal en una oficina de abogados en Orange County, al sur de Los Ángeles, baraja la posibilidad de volver a vivir en Nicaragua y hacer negocios, aunque también espera los resultados de las elecciones generales de noviembre en este país.

Cinco candidatos se disputarán la Presidencia el 5 de noviembre y uno de ellos provoca temor entre los nicaragüenses que viven en Estados Unidos. “Si gana Daniel Ortega se desbarata Nicaragua… Mi familia quiere comprar unas propiedades allá, pero todo depende de lo que pase en noviembre; si Ortega gana, compraremos en El Salvador, en Costa Rica o en Guatemala”, afirma María Enriqueta Gutiérrez.

Del millón de nicaragüenses que se estima viven en Estados Unidos, una parte emigró del país mientras gobernó Ortega, quien ahora es el candidato del Frente Sandinista (FSLN) por tercera vez desde que perdió el poder en las urnas en 1990.

Alfredo Urcuyo, un empresario dedicado a la renta de unos 40 apartamentos en Los Ángeles, advierte: “Si Ortega gana habrá una fuga de capital (de Nicaragua). Ni lo dude, mucha gente tiene miedo de que él gane; yo no invertiría ni un cinco hasta después de noviembre”.

Francisco Soto piensa lo contrario. Tiene 40 años de vivir en Los Ángeles y es el secretario de finanzas del FSLN en esta ciudad. Nunca visitó Nicaragua mientras gobernó Ortega en los años ochenta, pero cree que el candidato sandinista ha cambiado y gobernará bien si lo eligen esta vez.

¿Por qué Soto no fue a Nicaragua durante la revolución? “Usted sabe, hay cosas familiares —responde—. Estuve en el 92, no pude ir en tiempos en que el gobierno sandinista estuvo en el poder. Estuve en el 92, ya estaba doña Violeta Chamorro (de presidente)”.

Jerónimo Montiel trabaja en una empresa de construcción y su desconfianza en las disputas políticas dentro de Nicaragua lo ha llevado a descartar su retorno. “No pienso volver a vivir en Nicaragua… Para pasear sí. Ir a vivir allá no, ni retirado”, afirma.

ELECCIONES Y ENERGÍA

El 15 de septiembre de 1981, Freddy Gavarrete llegó a Tijuana y cruzó indocumentado la frontera de México a Estados Unidos. Era un adolescente y dejaba Nicaragua debido a las presiones de organizaciones sandinistas contra su familia, porque su padre había sido empleado del Banco Nacional.

Cinco años después Gavarrete se incorporó a la infantería de las fuerzas armadas de Estados Unidos, de la que se retiró en octubre de 1990 con la distinción de veterano de la Guerra del Golfo Pérsico.

Empezó a trabajar en una empresa de pizzas y llegó a ocupar posiciones gerenciales, pero hoy su proyecto es volver a vivir en Nicaragua y montar negocios propios. Primero, instalaría una fábrica de hielo y luego compraría casas, las mejoraría y las vendería.

Sin embargo, tiene dos preocupaciones: la posibilidad de que el sandinista Daniel Ortega vuelva a ser Presidente, y que continúen los cortes de energía.

“Espero que Ortega no gane. No sólo yo. Fui hace poco a Nicaragua y hablé con la gente, con taxistas y hasta con miembros del partido sandinista; y dicen que va a ser imposible que él gane porque en el tiempo que gobernó no hizo nada de progreso”, relata.

Si ocurriera lo contrario y Ortega es elegido, Gavarrete echaría pie atrás: “Tendría que pensarla dos veces, porque en tiempos de Ortega en vez de ir para adelante Nicaragua regresó 20 ó 40 años”.

La falta de energía también le preocupa, aunque considera que se puede resolver con un buen gobierno. “Tiene que haber luz. Si se te va la luz, te descapitalizás porque tu empresa no trabaja al ciento por ciento”, opina.

VOLVER A LA GANADERÍA

Alfredo Urcuyo creció en Rivas, Nicaragua, en el ambiente de la ganadería. En Estados Unidos hace negocios con apartamentos, pero desea volver al campo, en su tierra natal. “Me gustaría comprar mi finca de nuevo, la que perdí, que me quitaron los sandinistas —expresa—. Yo sé que ya se la dieron a otra personas, pero quiero regresar y trabajar tranquilamente en mi patria”.

Su padre, Alfredo Urcuyo Maliaños, murió de tristeza seis meses después de que el gobierno sandinista le confiscó sus propiedades, entre ellas la hacienda Luna Roja.

Lo único que le impide hoy a Alfredo Urcuyo (hijo) invertir en ganadería en Nicaragua es la posibilidad de que Daniel Ortega gane las elecciones de noviembre próximo, porque a su criterio esto provocaría una fuga de capitales.

En un intento por impedir que el FSLN vuelva al poder, Urcuyo se ha sumado en Estados Unidos al reclamo de los nicas de ejercer el voto en el exterior.

“Queremos ese derecho, tenemos que ir a hacer hincapié, a hablar con las Asamblea (parlamento)… Ortega no ha querido dar esos votos en la Asamblea, porque él sabe que si se aprueba (el voto en el exterior) él pierde todo, pierde todas las elecciones aunque corra diez veces”, comenta.

OTRO ÉXODO

A los 17 años de edad, Donald Blandino Sobalvarro abandonó el poblado La Libertad, en Chontales, atemorizado por una citatoria para cumplir con el Servicio Militar obligatorio. Estaba por concluir el año 1983 y él cruzó con dificultad de México a Estados Unidos.

Aunque hoy lleva una vida cómoda en California, se ha empeñado en participar en el proceso electoral de su país de origen. Resiente que los nicaragüenses tengan el impedimento de votar en el exterior y estimula a quienes poseen una cédula nica para que viajen a Nicaragua a votar en noviembre próximo.

“Necesitamos elegir —enfatiza y luego expresa sus temores—: Si Daniel Ortega gana las elecciones sería un desastre para Nicaragua, en lo político y en lo económico. Ortega es dañino”.

Blandino y su familia han considerado la posibilidad de retornar a Nicaragua, si no a vivir, al menos a instalar un negocio y viajar con frecuencia.

Sin embargo, esta decisión depende de las elecciones de noviembre. “Si gana Ortega habrá otro éxodo masivo”, advierte.

Afirma que, igual que él, en Los Ángeles hay “muchos (nicas) que no quieren regresar”, porque piensan en hacer negocios en Nicaragua y “necesitamos un gobierno que nos respete”.

EL TURISMO EN LA MIRA

María Enriqueta Gutiérrez llegó a Los Ángeles en 1982, embarazada de su hijo Alberto. De sus tres hijos, dos ya son profesionales y el menor se prepara para cursar la universidad, por lo que ella considera que ha llegado el momento de comprar una o dos propiedades en Nicaragua y montar una empresa turística.

Gutiérrez cree en la democracia que se desarrolla en Nicaragua, pero desconfía del candidato del FSLN, Daniel Ortega. Si éste es elegido Presidente, sus planes cambiarán. “No le creo nada (a Ortega). Para mí, va a fregar otra vez a Nicaragua; lo poco que hemos empezado a levantar éste lo va acabar”, opina.

Asegura que Ortega, igual que su aliado liberal Arnoldo Alemán, han bloqueado la posibilidad de que los nicaragüenses voten en el exterior. “Tienen miedo de que votemos, saben que la gente en el exterior ya desarrollamos, ya tenemos otra mentalidad, porque aquí uno comprende muchas cosas”.

Es tanta la desconfianza de Gutiérrez en el Frente Sandinista que, si este partido vuelve al poder en Nicaragua, ella preferiría invertir sus ahorros en otro país de Centroamérica. “Lo siento mucho por mi patria”, se lamenta.

SEÑALES INEQUÍVOCAS

Sin necesidad de esperar los resultados de las elecciones de noviembre en Nicaragua, Jerónimo Montiel Niño ya tomó su decisión: No invertirá ni un centavo en Nicaragua ni volverá a vivir a ese país.

Los conflictos en las calles de Managua, donde transportistas y estudiantes sandinistas cierran calles con barricadas y disparan morteros contra policías y transeúntes, cada vez que hacen reclamos al gobierno, han sido suficientes para que Montiel considere de alto riesgo su retorno a Nicaragua. “Están atrasando el país”, afirma.

Parte de su familia vive en el barrio Monseñor Lezcano, en Managua, de donde él salió en 1983 hacia Estados Unidos, indocumentado. Trabajaba en Texnicsa, una fábrica de telas propiedad del Estado, en la que “ya no se hacía nada” en esa época y a los empleados los mandaban a la guerra como milicianos, en batallones de reserva.

Montiel, quien gana en California un promedio de 33 dólares por hora, ve las protestas violentas en las calles de Managua como una actitud típica del Frente Sandinista que, según él, se repetiría y hasta aumentaría si retornara al poder.

“Seguiré ayudando a mi familia —afirmó—. No pienso volver a vivir en Nicaragua”. Byron Lindo Chavarría trabaja junto a Montiel en obras de construcción y, al contrario de su amigo, sí considera la posibilidad de volver a residir en Nicaragua cuando se retire de la vida laboral, aunque tiene dudas.

Salió de Nicaragua en 1979, a los 11 años. Vivió un tiempo en Guatemala y luego se trasladó a Estados Unidos, donde reside con su esposa de origen guatemalteco y sus dos hijos.

“No viajo a Nicaragua desde que salí y mis hijos me preguntan cuándo vamos a ir”, cuenta Lindo, quien aún tiene presente que su padre fue militar en el gobierno de Anastasio Somoza, derrocado por el Frente Sandinista en 1979.

¿ORTEGA DISTINTO?

Francisco Soto, secretario de finanzas del comité del Frente Sandinista en Los Ángeles, California, afirma que Daniel Ortega sería un Presidente distinto del que gobernó Nicaragua en los años ochenta.

“Usted sabe que todas las cosas cambian, y si es en Nicaragua eso es lo bueno del nicaragüense, que siempre evoluciona y hace ajustes, tanto en lo familiar, en lo político y hasta en lo religioso. En lo personal creo que, aparte de partidismo, el gobierno de Daniel Ortega va a ser un buen gobierno”, dijo Soto, quien reconoce que nunca estuvo en Nicaragua durante la revolución sandinista.

Al preguntarle cuál sería lo diferente de Ortega, si vuelve al poder, Soto respondió: “Pues, la diferencia… Somos pensantes y todos los días el ser humano opta por evolucionar. En este caso es muy necesario para el país”.

Soto pidió a las autoridades nicaragüenses que otorguen cédulas de identidad a los nicaragüenses en el exterior. “Sería una de las mejores cosas, la cedulación en el extranjero”, reafirmó.

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