- cartas al director
Amistad
“La naturaleza quiere que la amistad sea auxiliadora de virtudes, mas no compañera de vicios”.
Teatro RD
Nuestro Teatro Nacional Rubén Darío es el máximo símbolo del alma literaria y artística de Nicaragua. Por eso todos los nicaragüenses debemos colaborar en no destruir o dañar sus instalaciones y sus monumentos, menos robar o mutilar sus representaciones iconográficas y sobre todo debemos estimar nuestro único teatro de categoría mundial y de estética irrepetible.
Deseo expresar un reconocimiento a la memoria de doña Hope Portocarrero de Somoza, quien tuvo la idea formar una fundación que hizo actividades de todo tipo para recoger fondos y levantar la obra. Nadie ha igualado su iniciativa ni se conmemora su gesto para con la Patria.
Nuestro Teatro Rubén Darío ha sido testigo mudo de toda la cadena de acontecimientos trágicos sufridos por nuestro pueblo en los últimos 35 años. Primero el terremoto de 1972, el cual resistió plenamente. La guerra de insurrección contra Somoza. La dictadura militar sandinista y la guerra de los ochenta, el huracán Juana, el maremoto que azotó toda la costa del Pacífico en 1992, el huracán Mitch, el fenómeno del Niño que provocó vasta sequía y hambruna, las erupciones del volcán Cerro Negro y otros eventos en los que está inmerso presenciando con su imponente silencio.
Nuestra cultura estará en deuda al igual que todas las generaciones con el Teatro Nacional Rubén Darío, un orgullo para todos.
Marlon José Navarrete Espinoza
Justicia
“Os digo que si estos callaran, las piedras clamarían”. San Lucas 19:40
Es lamentable que tenga que ser la justicia panameña, extraña a nuestro fuero judicial nacional, la que tenga que ejecutar la justicia sobre los vergonzosos actos de saqueo del erario ejecutados por el ex Presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán Lacayo y su séquito. Para Nicaragua es una vergüenza que de fuera nos tengan que hacer el trabajo que debió hacerse aquí.
Lamentable es también que aquí los encargados de hacer la justicia y para lo cual reciben jugosos salarios fueron los primeros en salir a hacer exactamente lo contrario a su obligación: están vergonzosamente defendiendo el saqueo, la corrupción y el vejamen al pueblo nicaragüense: “El doctor Alemán está a buen resguardo; la Constitución de la República lo defiende; no hay extradición para los nicaragüenses; no hay nada que temer; tenemos al delincuente bien protegido de aquellos que quieren hacer justicia”.
¿Habrá mayores evidencias de los delitos cometidos contra nuestro pueblo por el señor Alemán? ¿No sería una actitud más digna y honorable de estos funcionarios decir: “En realidad hemos obrado mal, pero no se preocupen, de aquí en adelante nosotros nos encargaremos de ejecutar esta justicia”?
Pero de honor y justicia hace mucho que ya no existe nada. Hasta qué extremos hemos llegado: los encargados de enjuiciar a los delincuentes los están defendiendo. Los pájaros disparándole a las escopetas. Vergüenza para Nicaragua. ¿Qué ejemplo es este para nuestros hijos y para nuestros países vecinos? ¿Qué esperanza para la futura Nicaragua?
El Señor Jesucristo dijo: “Si ustedes callan, las piedras hablarán”. En Nicaragua hay silencio sepulcral de justicia y por eso las piedras están hablando: en Estados Unidos, en Panamá y en el fondo de los corazones de los nicaragüenses sedientos de que exista y reine verdaderamente la justicia. ¿Hasta cuándo se lavará esta ignominia sobre el pueblo de Nicaragua?
“No tuerzas el derecho… la justicia, sólo la justicia seguirás”, dice el Señor. Deuteronomios. 16: 19, 20.
Tomás H. Téllez Ruiz
Pastor de la Convención Bautista de Nicaragua
Circo parlamentario
Resulta vergonzoso el circo político que se ve a diario en el primer Poder del Estado y que recorre el mundo a través de los medios de información. Esto es al mejor estilo del circo romano, cuyos esclavos convertidos en gladiadores se enfrentaban entre sí, primeramente para salvar sus vidas y en segundo lugar para satisfacer los deseos morbosos de sus amos y seguidores. La diferencia entre aquellos y nuestros “gladiadores” es que estos luchan entre sí por ganarse un escaño o en su defecto un cargo en el Estado; importándoles en lo más mínimo guardar la cordura, la ética y las relaciones interpersonales. Sus únicos objetivos son satisfacer los deseos de poder de sus amos.
Por ejemplo, en el caso de los Ceni, si los contralores “colegiados” pretenden aplicar la ley, que sea por igual, porque no es un problema exclusivo de Eduardo Montealegre, sino de un sinnúmero de antiguos y actuales funcionarios que sólo cambian de posición en el Estado como si fueran fichas de ajedrez.
Los funcionarios se comportan como típicos pleitos de cuartería en los que salen a relucir sus intimidades y deseos insatisfechos. Deberían dar el ejemplo y comportarse con seriedad, responsabilidad y ética profesional, dejar de usar el “tin marín de do pingüé” para buscar culpables de corrupción —que dicho sea de paso, son muchos en nuestro país— y demostrar que son dignos representantes de la mayoría ciudadana y no simples títeres que inflan el gasto corriente del escuálido presupuesto estatal.
Con este comportamientos de las cúpulas de derecha están asegurando una rotunda victoria del candidato vitalicio del Frente Sandinista.
Marvin García Urbina
Miedo
Lo que dijo la profesora Susan Claney en su artículos acerca de la psicología básica es muy cierto y objetivo, pero no toca para nada la psicología del miedo, esa misma que muchos jóvenes como yo tenemos en nuestra mente.
Latinoamérica está creciendo y eso da más miedo. ¿Por qué? Porque tenemos una década de cambio y adaptación la cual nos inyecta ese temor de perder todo de nuevo. Cabe señalar que no es lo mismo estar en la miseria y seguir en ella, a estar en la miseria y haber salido de ella. Por eso mismo el miedo de volver a perder esa oportunidad es tan grande que la psicología básica pasa inadvertida.
Optaciano Morazán Soza
Estudiante de la UCC