- Malas prácticas sanitarias pueden ser igual de dañinas que los mismos parásitos que se quieren combatir
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Uno de los principales costos en la producción pecuaria lo constituye la aplicación de medicamentos para el tratamiento de parásitos. Razón por la cual el productor debe ser más cuidadoso, ya que en muchas ocasiones en lugar de obtener beneficios lo que puede ocasionar es pérdidas.
Esta es una de las conclusiones a las que llegó Antonio Varcasia, parasitólogo de la Universidad de Sassars, Italia, quien desarrolla un estudio desde hace tres meses sobre los principales parásitos que afectan la ganadería, tanto mayor como menor en el país.
El objetivo estaba dirigido a promover mejores prácticas preventivas y de cuido del ganado, que incluye la aplicación correcta de los medicamentos, “un problema en Nicaragua es que se trata los parásitos del ganado sin diagnóstico previo”.
Esto puede hacer perder la eficacia de los medicamentos, agrega el experto.
La primera consecuencia es que los parásitos desarrollan inmunidad a los medicamentos.
Muchas veces, refiere, se aplican medicamentos sin que el animal tengan algo o se utilizan los fármacos equivocados.
Este es un tema que ya ha sido abordado por especialistas de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), y que como resultados se estima que los ganaderos pueden perder más del 40 por ciento de rendimientos por el ataque de parásitos.
Los parásitos provocan una drástica caída en los rendimientos productivos de carne y leche.
Por otro lado Varcasia agrega que una práctica necesaria en este sentido es la rotación de fármacos. Una tendencia de los productores nacionales es la utilización de un mismo tipo de medicamento, “generalmente se utiliza ivermectina, que es bueno pero que puede generar resistencia de los parásitos”.
Sin embargo, estos tratamientos pierden mayor eficacia si no van acompañados por medidas profilácticas y preventivas.
Un ganadero puede aplicar desparasitante, pero regresa el ganado al mismo sitio de pastoreo donde hay gran cantidad de parásitos, por lo que a la vuelta de un mes el animal está nuevamente infectado.
La lucha contra los parásitos comienza con la misma higiene del hombre, que es el principal propagador, al no tomar las medidas adecuadas. Por ejemplo en el cuido de los animales de patio, que se alimentan de basura y excrementos, lugares altamente contaminados.