- El mejor de la Liga de la ACB
No siempre las estadísticas reflejan el verdadero valor que tiene un jugador en su conjunto. Aunque en ocasiones el atleta integral no encabeza los distintos rubros estadísticos, su aporte es elemental en las victorias.
Pasa en el caso del estadounidense Jason Walters, de los Tigres de la Universidad de Managua (UdeM) y Carlos González, de los Pumas de la Universidad Internacional de la Integración de América Latina (Unival).
Ambos deben considerarse los mejores jugadores de la etapa regular de la novena edición del Torneo Superior Masculino de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB), por haber cargado literalmente con sus equipos.
El norteamericano, de 6.4 pies de estatura y 36 años, terminó la etapa regular de la liga como líder en anotadas, con 602 puntos, en porcentaje con 24.1 en 24 partidos y en canastas de tres, con 103 y cuarto en asistencias, con 87.
“Pollo” efectivo
Mientras el nacional Carlos González, popularmente conocido como “Pollo”, concluyó de cuarto en el rubro de anotadas (453), tercero en porcentaje (23), canastas de tres (37) y tiros libres (100) y segundo en asistencias (104).
La primera impresión refleja un dominio completo del estadounidense sobre González, al situarse como líder en las principales secciones. Pero habrá que analizar con mayor detenimiento las estadísticas de Walters.
El estelar de los Tigres es quizás el jugador con mayor número de intentos de encestos. Podemos tomar como referencia los tiros de tres.
Walters es líder de canastas de tres con 103 encestos, pero excede en intentos en más del doble al segundo lugar, José Sevilla (127). El estadounidense realizó 311 tiros, promediando 33 por ciento, es decir que de cada tres intentos uno anotó.
El mismo caso sucedió en las canastas de dos puntos, en vista que su equipo excedió en confianza hacia él y desde luego que aquel que más asistencias recibe en un juego, mayores oportunidades de anotar se le presentan.
¿Qué más pedir?
Mientras a Carlos González no podría pedírsele más. Este pequeño jugador de 5.6 pies de altura demostró a través del certamen que los Pumas no son el mismo equipo sin su presencia. Simplemente es quien impone el ritmo.
Cumple con las características físicas de un atleta que no debería estar disputando el nombramiento de mejor jugador de una liga de baloncesto. Pero su determinación a crecer más allá de su estatura lo ha llevado a la notoriedad.
Sus 104 asistencias, que implican estar envuelto en más de 200 puntos para su equipo, lo ubican como el segundo mejor de la liga. Pero su visión del juego y capacidad para desarmar los ataques de los oponentes lo hacen más grande.
No cabe duda que Walters domina estadísticamente la liga, pero su oponente no le llega ni a los hombros, literalmente. Además, se demostró que los Tigres, con o sin Walters, no cambia su posición de equipo discreto.
Sin embargo, los Pumas no hubiesen avanzado sin la presencia del “Pollo”.