- Credenciales para Cooperstown siempre en debate
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LLAMADO AL SALÓN DE LA FAMA del beisbol
Tomado de USA TODAY
A sus 39 años, el shortstop Omar Vizquel tiene un average de 275 puntos, 2,415 hits en su carrera y 10 Guantes de Oro por su excelencia defensiva, pero como juega en una época de bateo de poder, no está seguro si su currículum va a impresionar lo suficiente como para entrar al Salón de la Fama.
“He jugado en el mismo tiempo que Derek Jeter, Alex Rodríguez y Miguel Tejada y quizá mis números podrían quedarse un poco cortos a la hora de una comparación”, dice Vizquel.
En su segunda temporada con los Gigantes, Vizquel es uno de un considerable grupo de jugadores en el tramo final de sus carreras, que podrían, o quizás no, ser lo suficientemente buenos para entrar a Cooperstown.
Un jugador recibe consideraciones para ser miembro del Salón de la Fama del beisbol, cinco años después de su retiro y necesita el 75 por ciento de los más de 500 votos que emite la Asociación de Escritores de Beisbol de Estados Unidos.
El domingo ante pasado, el Salón recibió al lanzador de relevos Bruce Sutter, quien ganó su boleto en su décimo tercer año de elegibilidad. Varios peloteros actuales podrían de igual modo encontrarse jugando a la espera, como lo hizo Sutter.
Roger Clemens, Randy Johnson y Greg Maddux ya se han ganado su credencial para el Salón de la Fama. ¿Pero qué hay acerca de Mike Mussina, de los Yanquis? También habrá buenos jardineros como Ken Griffey Jr. Y receptores como Mike Piazza —y outfielders como Barry Bonds, dependiendo de cómo los votantes vean la controversia de los esteroides—, pero ¿qué chance tienen Jeff Kent de los Dodgers o Craig Biggio de los Astros?
Opiniones diversas
Los votantes difieren sobre si actos heroicos al final de sus carreras —como un título de bateo, una aparición en el Juego de Estrellas, una temporada de 20 victorias, un título en promedio de efectividad o un dramático jonrón en octubre— pueden mejorar el chance de los jugadores para entrar a Cooperstown.
“Un título de la Serie Mundial siempre ayuda a un jugador que está a la orilla del final de su carrera”, señala Nick Cafardo, escritor de beisbol del Boston Globe, con derecho a voto.
Pero votantes como Jefrey Flanagan, columnista de The Kansas City Star, cree que jugadores como Vizquel y Kent, podrían ser ignorados en la baraja de cifras que se hace al revisar las credenciales de potenciales miembros del Salón de la Fama: “Mi filosofía es que si tú tienes que pensar por más de un segundo o dos, el jugador podría no ser buen candidato para Cooperstown. Yo busco la élite de la élite”.
Vizquel no es un bateador de poder —tiene 72 jonrones en su carrera—, pero sus 10 Guantes de Oro son la segunda cifra más alta para un shortstop en la historia, sólo superado por los 13 de Ozzie Smith, un miembro del Salón de la Fama. Su porcentaje de fildeo de .984 es el más alto entre los campocortos. El año pasado, a sus 38 años, se convirtió en el torpedero más viejo en ganar el premio.
“Los shortstop, como los catcheres y los jardineros centrales, deben ser visto de una forma diferente”, señala Bill Center, escritor de beisbol para The San Diego Union-Tribune. “Creo que algunas veces nos detenemos a ver el juego sólo por sus números. La defensiva es subestimada. El beisbol es más que average, jonrones y carreras impulsadas”.
En el Salón de la Fama hay 22 shortstops, y Smith, quien acumuló 2,460 hits en su carrera, fue exaltado en el 2002.
El estándar para que los pitcheres abridores sean considerados es 300 victorias y Mussina, de 37 años, tiene 238 triunfos. Está en una gran temporada y al final será elegible para la agencia libre. Él no se ve así mismo con el tiempo suficiente como para llegar a 300.
Mussina dice que ha escuchado su nombre el debate sobre el Salón de la Fama. “¿Me puedo comparar con algunos tipos que están adentro? Yo creo que sí”, asegura. Él tiene el récord de más temporadas consecutivas con al menos 10 victorias con 10. Superó los 2,500 ponches. Nunca ha ganado 20, pero sí 18 en tres ocasiones y 19 y 17 en dos oportunidades.
“Una temporada de 20 victorias podría ser de mucha ayuda o ganar la Serie Mundial”, dice Mussina.
Estándares varían
Históricamente, no se ha sido consistente con los abridores en el Salón de la Fama. Jim “Catfish” Hunter es miembro de Cooperstown pese a haber ganado sólo 224 juegos en su carrera. Hunter fue ayudado por cinco temporadas de 21 o más victorias y cinco anillos de Serie Mundial.
Jack Morris está afuera, pese a sus 254 triunfos y a un récord de 6-1 en postemporada, incluyendo marca de 3-0 y 2.96 estrictamente en Series Mundiales.
“Mussina es un Salón de la Fama”, dice Thom Loverro, columnista del Washington Times. “Pudo haber ganado 20 juegos dos o tres veces bajo diferentes circunstancias”.
Pero Loverro no está seguro si Mussina va a tener suficiente respaldo. Mussina se unió a los Yanquis en el 2001, un año después del tramo en el que ganaron cuatro Series Mundiales en un período de cinco años. “No tiene nada más como soporte que sus propios números”, dice Loverro.
Biggio tiene 40 años y es un caso para el Salón de la Fama con los Astros. Desde que hizo su debut en 1988, ha acumulado 2,897 hits, 1,104 remolques y un average de .284 en su carrera. Él fue de catcher a segunda base, luego al outfield y regresó a segunda.
En esta temporada, Biggio superó el total de dobles de Hank Aaron en su carrera, y lo mismo hizo en hits con Babe Ruth, Mel Ott y Brooks Robinson. Biggio es el único jugador en conseguir 600 dobles, 250 jonrones, 2,700 hits y 400 bases robadas.
Biggio no está preocupado acerca de los números. Dice que la parte divertida del beisbol es tratar de alcanzar y ganar la Serie Mundial. Él y los Astros fueron barridos en el Clásico de octubre el otoño pasado. “Todo lo que deseo es jugar ahí (en la Serie Mundial) nuevamente. Y esta vez, deseo ganarla”, dijo Biggio.
De ser así, eso podría significar un viaje a Cooperstown después del retiro.
(Traducido por Edgard Rodríguez C.)